Entrenar la imaginación

Neli tiene zapatillas y corre rápido, muy rápido. Vive en Frías, la localidad santiagueña de menos de 30.000 habitantes que no tiene pista de atletismo. Sin embargo, eso no es problema para Neli, al contrario.

La semana pasada, Neli Peñaflor llegó al podio de los Juegos Suramericanos que se disputaron en Santa Fe, al lograr la medalla de bronce en los 10.000 metros. Llegó con 26 años a lo más alto, emocionada, recordando a sus siete hermanos, a sus padres y a su entrenador. Luego de la carrera, la atleta reveló el secreto de su éxito: “entreno la imaginación”, dijo.

Y es que Neli no se preparó en ningún centro de alto rendimiento. Lo hizo en la rotonda de Frías, que según contó tiene 375 metros y allí imagina su pista de atletismo. “Es lo más parecido a una pista que tengo”, dijo entre lágrimas ante los medios.

Pero Neli no romantiza la escasez. Tampoco se queja porque dice que se queda con lo que tiene, no con lo que falta. La rotonda es su lugar de preparación y allí la conocen todos en Frías. Corre, imagina, se esfuerza. Porque Neli contó que nunca había entrenado en una pista de atletismo. Toda su preparación la hizo en un circuito que ella imaginó.

“Las personas que viajan y pasan por la ciudad me ven entrenando ahí, en mi lugar de entrenamiento, y es un lugar muy preciado: valoro lo que tengo y trato de empujar desde ese lugar, sin quedarme en la queja de si me falta esto o aquello. Lo que tengo trato de potenciarlo. Eso me tiene ahí y me ayuda a soñar”, expresó el día de los laureles.

La atleta lleva seis años vinculada con esta disciplina. Desde entonces, la competencia la llevó a podios nacionales e internacionales donde lució el orgullo de ser santiagueña y de Frías.

Los logros de la imaginación de Neli no son recientes. En 2025, consiguió el apoyo de una reconocida marca de zapatillas internacional que apostó por ella. Talento, disciplina y una concentración que lograron que, como los grandes atletas del mundo, consiguiera que una marca le asegurara indumentaria y calzado necesario para rendir al máximo.

La historia de Neli nos sacude, nos ilusiona. Nos llama a preguntarnos qué cosas queremos y qué estamos haciendo para lograrlo, sin importar todos los escollos que tenemos por delante. ¿Dónde está nuestra rotonda? Neli la tiene a pocos metros de su casa y allí entendió que no había nada que la detuviera para llegar a ser figura.

Entrenar la imaginación es un postulado urgente, por los sueños colectivos e individuales. El bronce de Neli es un llamado para todos, nos invita a correr y a emocionarnos con ella, porque detrás de su marcha, vienen otros que todavía siguen creyendo.

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