Resumen para apurados
- Juan Manuel Azconzábal elogió a Luis Miguel Rodríguez en Tucumán en la antesala de su despedida, destacando su talento, condición humana y profunda conexión popular.
- Ambos compartieron plantel como futbolistas en el ascenso de 2008 y luego coincidieron en 2015, cuando Azconzábal fue el director técnico que lo nombró capitán de Atlético.
- El homenaje ratifica al delantero de Simoca como ídolo absoluto y consolida su legado deportivo como símbolo identitario indiscutido de Atlético Tucumán.
Juan Manuel Azconzábal conoce a Luis Miguel Rodríguez desde dos lugares que le permiten hablar del “Pulga” con autoridad y, sobre todo, con afecto. Fue compañero suyo en aquel Atlético que en 2008 consiguió el ascenso a Primera División y, años más tarde, cuando regresó al club como entrenador, volvió a compartir vestuario con él. Esta vez desde otro rol: como técnico y con Rodríguez ya convertido en uno de los grandes referentes de la institución.
Por eso, para Azconzábal participar de la despedida y del homenaje al ídolo “decano” tiene un significado especial. “Participar de un momento tan importante y conmovedor para Luis y los hinchas decanos me llena de alegría y satisfacción”, expresó el “Vasco”, antes de definirlo desde un lugar que excede largamente al futbolista.
“Será el agasajo y la fiesta a un jugador que llevó su fútbol mágico a toda cancha que pisó y a un chico de Simoca: buena gente, educado, familiero; terrible jugador de potrero y goleador”, destacó.
Azconzábal fue testigo directo de los primeros grandes pasos del “Pulga” en Atlético. En 2008, cuando el equipo consiguió el ascenso a Primera, Rodríguez comenzaba a transformarse en una pieza decisiva. Todavía conservaba aquella impronta de futbolista de potrero, pero ya empezaba a mostrar el talento que después lo convertiría en uno de los grandes ídolos de la historia del club.
“Las últimas vueltas olímpicas de Atlético lo tienen a él como estandarte. Nadie le regaló nada, lo ganó todo por talento, don de gente y amor por la pelota”, sostuvo.
En ese recuerdo aparece también una anécdota que retrata el vínculo entre ambos. “Cuando llegué en 2008 me trataba de usted y me daba risa”, contó Azconzábal. Aquella formalidad inicial terminó dando paso a una relación marcada por el respeto y las experiencias compartidas. Y también por una recompensa deportiva inolvidable: “La rompió toda y fuimos campeones”.
El capitán del “Vasco”
Los caminos volvieron a cruzarse años después. En 2015, Azconzábal regresó a Atlético, pero esta vez como entrenador. Rodríguez ya no era aquel joven que empezaba a hacerse un nombre, sino un futbolista consolidado, con ascendencia dentro del plantel y un vínculo cada vez más fuerte con los hinchas.
El “Vasco” no dudó a la hora de elegir a su capitán. “En mi regreso al club como entrenador no tuve dudas de quién sería mi capitán y no me equivoqué”, recordó. Para Azconzábal, aquella decisión reflejaba también la evolución que había atravesado el delantero: “Se transformó en profesional y líder. Así hasta el final de su carrera”.
Otra vez, el resultado fue histórico. Atlético consiguió el ascenso a Primera y Rodríguez volvió a ocupar un lugar central en una de las páginas más importantes de la institución. Azconzábal había compartido con él la cancha en 2008 y ahora lo dirigía desde el banco en 2015. Dos momentos decisivos, dos roles diferentes y un mismo protagonista.
“Luis es pueblo”
Para Azconzábal, sin embargo, explicar la dimensión del “Pulga” únicamente desde sus goles, ascensos y títulos sería quedarse corto. El vínculo entre Rodríguez y Atlético terminó trascendiendo largamente lo futbolístico hasta convertirlo en una de las figuras más representativas de la identidad “decana”.
“El Pulga es Atlético. El mundo del fútbol lo identifica así, lo quieren también en Colón”, reconoció. Pero inmediatamente agregó una definición que resume, quizás como ninguna otra, la dimensión popular que alcanzó Rodríguez durante su carrera: “Sin embargo, hay algo más que lo diferencia de cualquiera: Luis es pueblo”.
Ahí aparece una de las claves para entender por qué su despedida será mucho más que un partido homenaje. Será el reconocimiento del club a uno de sus máximos ídolos y, al mismo tiempo, el abrazo de miles de hinchas a aquel chico de Simoca que llegó con sueños, convirtió goles en todas partes y terminó transformándose en parte de la historia de Atlético.
Producción periodística: Carlos Leonardo Oardi







