Resumen para apurados
- En el juicio en París, Loïk Le Priol admitió haber disparado contra el ex Puma Federico Aramburú tras una discusión, alegando que actuó sin intención homicida.
- El acusado reconoció que inició la pelea en el bar por ego y que luego persiguió a los rugbiers alcoholizado, disparando su arma bajo lo que describió como un reflejo militar.
- La declaración de Le Priol resulta clave en el proceso judicial para determinar si existió dolo eventual o premeditación en el homicidio del deportista argentino.
Loïk Le Priol brindó su versión de lo sucedido durante el juicio por el asesinato de Federico Martín Aramburu. El acusado reconstruyó desde el altercado inicial hasta el momento de los disparos y aseguró que, pese a haber perseguido al exjugador de Los Pumas y a Shaun Hegarty, no tenía intención de matarlo.
Le Priol también repasó su pasado y su vínculo con las armas. “Tenía 16 años y no entendía nada. Tenía algunos amigos y los seguí porque sentía que formaba parte de algo. Estaba perdido, el ejército me salvó”, expresó. Al analizar aquella etapa, habló incluso de “masculinidad tóxica”.
Según su relato, la situación que terminó con la muerte de Aramburú comenzó mientras compartían una última copa. El acusado sostuvo que existió una discusión de aproximadamente media hora entre las dos mesas y reconoció haber iniciado el contacto físico.
“Mi ego estaba herido, me sentí humillado delante de mi novia y reaccioné. Me acerqué a Shaun Hegarty y le di una palmada en la mejilla”, declaró.
“Decidí perseguir a los jugadores de rugby”
Le Priol admitió que, después del enfrentamiento dentro del establecimiento, fue detrás de Aramburú y Hegarty. “Quería una explicación, aunque tuviera que ser física. Estaba borracho, con ganas de pelear, y decidí perseguir a los jugadores de rugby”, relató.
Sin embargo, negó haber actuado con intención homicida. “Me hacía el duro. No quería perder. Es ridículo, claro. Pero no tenía intención de matar”, afirmó.
Al reconstruir el momento de los disparos, sostuvo que creyó que su novia y su amigo se encontraban en peligro. “Fui a defenderlos; nada más importaba. Es la delgada línea entre el valor y la estupidez”, explicó.
Le Priol también reconoció haber utilizado su arma. “Si saqué mi arma, por puro reflejo militar, fue porque estaba en peligro. Apreté el gatillo hasta que dejó de disparar”, declaró.
Finalmente, aseguró que no pretendía responsabilizar a Aramburú por lo ocurrido. “Intento decir la verdad, pero en ningún momento quiero manchar la reputación de la víctima, que ya no está aquí para dar explicaciones, ni herir a su familia”, concluyó.












