Era el único turco en el Ruca Che, consiguió entradas por Instagram y llegó a Neuquén por amor

Junto a su pareja neuquina, Ibrahim alentó a Turquía con la camiseta de Besiktas y terminó convirtiéndose en una presencia especial para un equipo que estaba a miles de kilómetros de casa.

ALIENTO. Ibrahim y su pareja, ambos con camisetas de Besiktas, posan con la bandera de Turquía en el Ruca Che durante la serie de Copa Davis.
ALIENTO. Ibrahim y su pareja, ambos con camisetas de Besiktas, posan con la bandera de Turquía en el Ruca Che durante la serie de Copa Davis. Foto: Diego Caminos
Por Diego Caminos Hace 1 Hs

Resumen para apurados

  • Ibrahim, un turco radicado en Neuquén, fue el único hincha de su país en el estadio Ruca Che durante la Copa Davis este fin de semana para alentar a su selección nacional.
  • Sin entradas, contactó por Instagram a la federación turca y el tenista Mert Alkaya lo invitó. Ibrahim vive en Argentina hace nueve años tras enamorarse de una neuquina.
  • Su presencia brindó un emotivo apoyo a la delegación visitante y reflejó cómo la pasión deportiva fortalece los lazos de integración cultural a miles de kilómetros del hogar.
Resumen generado con IA

DESDE NEUQUÉN.- Entre las camisetas celestes y blancas, las banderas argentinas y el ruido que acompañó durante todo el fin de semana al equipo de Javier Frana, había una pequeña bandera roja que parecía perdida en una de las tribunas del Ruca Che. Allí estaban Ibrahim y su pareja, ambos con camisetas de Besiktas y alentando a Turquía en medio de miles de argentinos. Él nació allí y hace nueve años vive en Neuquén; ella es neuquina, pero por un fin de semana decidió cambiar de vereda. “No quería dejarlo solo”, contó entre risas. Desde lejos podían parecer dos visitantes más. En realidad, Ibrahim era el único hincha turco en el estadio.

Llegar hasta esa tribuna tampoco había sido sencillo. La pareja no había conseguido entradas y todo indicaba que Ibrahim tendría que seguir desde afuera la primera visita del seleccionado de su país a Neuquén. Entonces decidió probar suerte en Instagram: comentó en una publicación de la Federación turca que vivía en la ciudad, que era turco y que no tenía manera de ingresar al estadio.

El mensaje llegó hasta Mert Alkaya, uno de los singlistas del equipo visitante. “Vi que uno de ellos había comentado en la cuenta de Instagram de la Federación diciendo que era turco, que estaba en Neuquén y que no tenía entradas. Entonces pudimos contactarnos y, a último momento, conseguimos ayudarlo para que pudiera estar acá”, explicó el tenista.

De esa manera, Ibrahim terminó entrando casi como un integrante más de la pequeña delegación visitante. “Soy como el invitado del equipo de Turquía”, bromeó. Durante los dos días ocupó su lugar con la bandera roja a cuestas y con su pareja al lado, intentando hacerse escuchar en una tribuna en la que prácticamente todos los gritos iban en dirección contraria.

Un pedazo de Turquía lejos de casa

Las dos camisetas de Besiktas tampoco pasaron inadvertidas para los jugadores turcos. “No hay muchos turcos acá, así que para nosotros era algo especial. Sabíamos que íbamos a ser una enorme minoría, pero tener a alguien de Turquía alentándonos, estando tan lejos de casa, fue algo muy lindo. Nos ayudó y nos hizo sentir un poco más cerca de nuestro país”, reconoció Alkaya.

Para Ibrahim, la experiencia también tenía un significado que iba más allá del resultado. No se considera un fanático del tenis, pero difícilmente pudiera desaprovechar una oportunidad así. “Estoy en un país muy lejano de mi patria y era una oportunidad de acompañar a mi país y también de ver una competencia tan importante como la Copa Davis”, explicó.

A su lado, su pareja completaba una escena todavía más singular: neuquina, pero también con la camiseta de Besiktas. Podía haber alentado a Argentina; eligió acompañarlo para que no estuviera solo. Entre los dos sostuvieron durante unas horas esa diminuta hinchada turca en un rincón del Ruca Che.

Del guía turístico a una vida en Neuquén

La historia de Ibrahim en Argentina había comenzado mucho antes de esta Copa Davis y bastante lejos de la Patagonia. Su pareja viajó años atrás a Europa junto a su padre para visitar a una hermana que vivía en España. Durante ese recorrido pasaron por Italia, Grecia y Turquía. Allí conoció a Ibrahim, que era el guía del grupo.

“Justo había habido una serie de atentados y nosotros éramos prácticamente los únicos turistas. Éramos cuatro, así que terminó siendo como un tour privado y pudimos conocerlo más de cerca”, recordó ella. El vínculo continuó incluso después del regreso: “Empezamos a hablar y nunca más dejamos de hacerlo”.

Más tarde vivieron cerca de un año en Madrid y finalmente decidieron probar suerte en Neuquén. Lo que inicialmente no tenía carácter definitivo terminó convirtiéndose en una vida compartida: hoy tienen dos hijas y llevan nueve años instalados en la provincia. Ibrahim resume todo aquel recorrido con bastante menos vueltas: “Me enamoré de ella”. Y, entre risas, completa: “Ella me pescó y me trajo para acá”.

Más parecidos que diferentes

Después de casi una década en Argentina, Ibrahim ya encontró numerosos puntos de contacto entre su país de origen y el que terminó adoptando. Uno aparece justamente en la forma de vivir el deporte. “Los hinchas son iguales. Son culturas muy deportivas, que viven el deporte con mucha pasión. Sobre todo en Turquía con el fútbol”, explicó.

Pero para él las similitudes no terminan en una tribuna. “Culturalmente somos muy similares. Somos muy unidos a la familia, a los amigos, a las salidas. Incluso la cultura del asado es muy parecida. Me siento bastante bien acá, casi como en Turquía”, aseguró.

Ibrahim se quedó sin el resultado que esperaba, pero se llevó algo difícil de repetir. Durante dos días, aquella pequeña bandera roja dejó de ser una rareza perdida entre miles de argentinos y se transformó en una referencia para todo un equipo. A miles de kilómetros de casa, Turquía encontró en Ibrahim y su pareja un pedazo de país en pleno Neuquén.

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