Resumen para apurados
- Boca Juniors visita este martes a San Pablo en el Morumbí por la vuelta de cuartos de final de la Copa Sudamericana para clasificar a semifinales tras ganar 1-0 en la ida.
- El equipo de Arruabarrena acumula 12 partidos invicto y reservó titulares el fin de semana. Recupera a Delgado en el medio, mientras el local sufrirá la baja de Calleri.
- Con un empate o victoria, Boca accederá a las semifinales continentales. Una caída por la mínima forzará penales, poniendo a prueba su resistencia en una noche decisiva.
Boca Juniors afrontará este martes uno de los partidos más exigentes desde el regreso de Rodolfo Arruabarrena al club. Desde las 21.30, el “Xeneize” visitará a San Pablo en el estadio Morumbí por la vuelta de los cuartos de final de la Copa Sudamericana, con una ventaja mínima de 1-0 conseguida la semana pasada en la Bombonera. El objetivo es claro: sostener la diferencia, superar una noche de máxima exigencia y meterse entre los cuatro mejores del torneo continental.
El equipo argentino llega fortalecido por una racha de 12 partidos sin derrotas desde la llegada del “Vasco”, pero sabe que el buen presente no alcanza para relajarse. La serie está abierta y un solo gol separa a Boca de las semifinales. Además, el aspecto defensivo no ha sido precisamente una de las principales virtudes que mostró el equipo durante este ciclo, por lo que deberá extremar los cuidados ante un rival que tendrá el respaldo de su público.
Arruabarrena llega al duelo con la tranquilidad de haber podido preservar a buena parte de sus titulares durante el último partido. El viernes, apenas Lautaro Blanco comenzó como titular, mientras que Santiago Ascacíbar ingresó algunos minutos desde el banco. El resto de los futbolistas que estarán desde el inicio en Brasil tuvo una semana completa de recuperación.
Con respecto al equipo que disputó el encuentro de ida, el entrenador realizaría una sola modificación. Milton Delgado, recuperado de una distensión muscular que lo marginó de los últimos cuatro partidos, volverá a la formación inicial en lugar de Tomás Belmonte. El mediocampista de 21 años recupera así un lugar dentro del que Arruabarrena considera su tridente ideal en la mitad de la cancha.
Leandro Paredes volverá a ser el eje, acompañado por Ascacíbar y Delgado. Los tres conforman uno de los principales motores del equipo: recuperación, despliegue, carácter, juego y llegada se combinan en un mediocampo que el entrenador pretende volver a imponer en una noche en la que Boca necesitará personalidad.
En defensa también habrá novedades importantes. Álvaro Montero recuperará el arco, mientras que Facundo Herrera será ratificado como segundo marcador central. El juvenil se ganó el puesto por encima de Marco Pellegrino y continuará junto a Lautaro Di Lollo. Los laterales serán Leandro Lozano y Lautaro Blanco.
Una de las decisiones que tomó Arruabarrena en los últimos partidos fue mantener a Facundo Herrera como titular, una posición por la que también deberá competir con Ayrton Costa cuando el defensor se recupere plenamente del desgarro que sufrió frente a Racing.
En ofensiva, Alan Velasco continuará entre los 11 después del crecimiento que mostró en sus últimas presentaciones. El ex Independiente ocupa el lugar que dejó Tomás Aranda y, aunque ofrece características diferentes, respondió con buenas actuaciones. Arriba estarán nuevamente Miguel Merentiel y Leonel Flores, quien continúa ganándole la pulseada por el puesto a Sebastián Villa.
Del otro lado, San Pablo tendrá una baja importante. Jonathan Calleri no podrá jugar debido a la acumulación de tarjetas amarillas. Dorival Junior ya tendría definido a su reemplazante: Luciano da Rocha Neves. El experimentado delantero, de 33 años, será una de las cartas ofensivas del conjunto brasileño en el Morumbí. De extensa trayectoria, jugó en Leganés y Panathinaikos durante su paso por Europa, mientras que en Brasil vistió las camisetas de Atlético Goianiense, Avaí, Corinthians, Fluminense y Gremio antes de desembarcar en San Pablo.
Boca tendrá por delante una de esas noches coperas en las que deberá demostrar que la ventaja conseguida en casa puede sostenerse lejos de la Bombonera. El premio será enorme: un lugar entre los cuatro mejores de la Sudamericana y la posibilidad de mantener vivo el sueño continental.










