En septiembre, deuda, tu fuiste mía: se vive de préstamos bancarios o de “cercanos”

La economía hogareña impacta fuerte en la imagen de Javier Milei, cuya desaprobación trepa al 61% este mes.

NO LLEGAR A FIN DE MES. Un dolor de cabeza para muchos argentinos.
NO LLEGAR A FIN DE MES. Un dolor de cabeza para muchos argentinos. IMAGEN ILUSTRATIVA
Indalecio Francisco Sanchez
Por Indalecio Francisco Sanchez 14 Septiembre 2026

Resumen para apurados

  • En septiembre, los hogares argentinos recurren al endeudamiento bancario o familiar para llegar a fin de mes, en un contexto de fuerte deterioro de la economía cotidiana.
  • La falta de ingresos suficientes empuja a la población a subsistir mediante créditos o ayuda de allegados, profundizando una crisis financiera que golpea a los sectores medios y bajos.
  • El impacto en el bolsillo elevó la desaprobación del presidente Javier Milei al 61%, lo que anticipa crecientes tensiones sociales y políticas para el rumbo económico del Gobierno.
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“Septiembre ha llegado otra vez / y yo no sé qué inventaré”, cantaba Miguel “Conejito” Alejandro en aquel clásico del cuarteto que marcó a fuego los años noventa. En la canción, la llegada de la primavera traía el desgarro de un amor perdido, pero en la Argentina real de este septiembre de 2026, lo que quita el sueño y obliga a inventar malabares cotidianos es la libreta del almacén, el vencimiento de la tarjeta y la cuesta empinada de llegar a fin de mes.

Ese laberinto de números en rojo quedó detallado en la última entrega de la Encuesta de Satisfacción Política y Opinión Pública (Espop), elaborada por el Laboratorio de Observación de la Opinión Pública (LOOP) de la Universidad de San Andrés. El trabajo de campo, dirigido por el politólogo Diego Reynoso, se realizó entre el 3 y el 9 de septiembre de 2026 sobre una muestra de 1.004 casos en todo el país.

Los resultados que arroja el estudio explican por qué la frase de que a fin de mes "no me sirve ya la razón" se volvió una experiencia compartida. Apenas un 16% de los consultados manifiesta que los ingresos de su hogar le alcanza bien y tiene capacidad de ahorro. El resto sobrevive en terreno difícil: un 40% asegura que llega con lo justo, sin margen alguno para imprevistos, mientras que a un 37% directamente los recursos no le son suficientes para cubrir los gastos mensuales. Dentro de ese bloque deficitario, un 18% tuvo que liquidar ahorros previos o recortar consumos básicos, y un 19% debió cruzar la frontera del endeudamiento directo para seguir a flote.

El fenómeno golpea con mayor saña allí donde el colchón financiero es inexistente. En los sectores de nivel socioeconómico bajo, el porcentaje de hogares que debió contraer deudas trepa al 28%, cuadruplicando al estrato más acomodado. Y en el corte generacional, son la Generación X (24%) y los Millennials (21%) (los grupos que sostienen la crianza de los hijos y el peso de las cargas familiares) quienes más quedan atrapados en esa soga crediticia.

Entre el “tarjetazo” y el “mangazo”

¿A qué echan mano los argentinos cuando el sueldo se evapora antes de tiempo? Los datos de San Andrés revelan que, entre quienes tuvieron que endeudarse, la principal rueda de auxilio es el plástico: un 41% recurre al pago mínimo o al financiamiento con tarjeta de crédito, una espiral donde los intereses terminan devorando los ingresos futuros. Casi a la par, un 40% apela a préstamos bancarios o en financieras tradicionales, y un 37% recurre a la ayuda económica de familiares o conocidos, esa red afectiva que amortigua el golpe cuando los bancos cierran la ventanilla. 

La desesperación empuja incluso a medidas más drásticas: un 24% vendió bienes o pertenencias personales y un 20% acudió a la ayuda financiera informal de prestamistas de barrio. Con este panorama, se comprende por qué la falta de trabajo (39%) y los bajos salarios (36%) encabezan el ranking de las principales preocupaciones ciudadanas, relegando a la corrupción, a la pobreza e incluso a la inflación, que retrocedió al 17%.

Milei sobre el desgaste

Ese desgaste del bolsillo perfora la narrativa del Gobierno nacional. La aprobación de la gestión de Javier Milei se ubica este mes en el 35%, frente a una desaprobación que escala al 61%. Son registros que muestran una meseta consolidada y que ubican al líder libertario en una trayectoria de respaldo social prácticamente idéntica a la que transitaba Mauricio Macri en el mismo tramo de su mandato. La insatisfacción con la marcha general del país se clava en el 69%, mientras que la aprobación de la política económica cayó al 28%, tras retroceder cuatro puntos respecto de agosto y acumular un diferencial negativo de casi cuarenta puntos.

El pesimismo tiñe tanto la mirada retrospectiva como la de futuro. El 55% de los argentinos afirma que la situación del país empeoró respecto del año pasado y un 52% admite que su economía personal está peor. Hacia adelante, el 43% anticipa que el panorama general empeorará en los próximos doce meses. La polarización se percibe con nitidez en las emociones que despierta el Presidente: mientras el 35% que lo respalda habla de esperanza y confianza, en el 61% que lo desaprueba predominan el rechazo, la decepción, la incertidumbre y la tristeza.

El desgaste alcanza también a las principales figuras del gabinete. Diego Santilli lidera la consideración con un 27% de imagen positiva, seguido por Sandra Pettovello y el ministro de Economía, Luis Caputo, ambos con el 24%. Sin embargo, la totalidad de los funcionarios registra saldos netos desfavorables: Caputo soporta un 57% de rechazo y la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, concentra los números más adversos del oficialismo, con un 70% de imagen negativa y un diferencial de -53%.

Cautela y paridad de cara a las elecciones

En el tablero electoral proyectado hacia las presidenciales de 2027, el escenario es de extrema cautela y paridad técnica: La Libertad Avanza suma 24% de intención de voto genérica contra un 23% del peronismo, pero con un 32% que se reparte entre indecisos (20%), votos en blanco y abstenciones. Además, las lealtades del balotaje crujen: si bien el oficialismo retiene al 57% de su núcleo propio de primera vuelta, hoy apenas conserva al 39% de los electores que en 2023 acompañaron a Patricia Bullrich.

Cuando la realidad obliga a vivir de prestado o a estirar el mínimo de la tarjeta para llenar la heladera, las promesas teóricas chocan contra la pared de la vida diaria. Como en el cuarteto del "Conejito", para millones de hogares este septiembre no es simplemente otro mes: es el recordatorio de una economía familiar que no aguanta más y de un crédito social que, al compás de las deudas, empieza a mostrar su límite.

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