Resumen para apurados
- Natación y Gimnasia venció 23-15 a Lawn Tennis bajo una intensa lluvia en La Caldera del Parque y se consagró campeón del Torneo del Interior B de rugby.
- Pese al temporal que obligó al público a buscar refugio, una multitud colmó las tribunas con banderas y bengalas en una definición histórica entre dos clásicos rivales tucumanos.
- La victoria representa el primer título nacional en la historia de los 'Blancos', que ahora apuntan a consolidar su presente deportivo e ir en busca de la triple corona.
La lluvia no consiguió vaciar La Caldera del Parque. Cayó antes, durante y después de la final, obligó a abrir paraguas, buscar refugios improvisados y aceptar que cualquiera que quisiera ver Natación-Lawn Tennis terminaría empapado. Aun así, hubo mucha gente. Nadie quería perderse una definición tucumana por el Torneo del Interior B.
Las tribunas también marcaron territorio. La hinchada de Natación se instaló detrás del ingoal que da hacia avenida Gobernador del Campo. Allí se armó buena parte de la fiesta “blanca”: música, cantos y una multitud que desafió al agua durante toda la tarde con banderas de la “22”. Del otro lado, los hinchas de Lawn Tennis ocuparon principalmente el sector ubicado hacia la mitad de la cancha. La bandera “Los Borrachos del Ingoal” volvió a aparecer como una marca registrada del “Benjamín”. También hubo canciones y respuestas de una tribuna hacia la otra.
La salida de los equipos terminó de transformar el escenario. Hubo fuegos artificiales para recibir a ambos conjuntos y el humo con los colores de los clubes cubrió durante algunos segundos buena parte del paisaje. Entre el agua, el estruendo y las bengalas, por momentos costaba distinguir camisetas y sectores de la cancha. Cuando el humo desapareció quedaron 30 jugadores tucumanos frente a frente por una copa nacional.
Ochenta minutos después, el paisaje era otro. El 23-15 desató la fiesta de Natación. El agua ya no molestaba. Jugadores, familiares e hinchas se mezclaron en abrazos y festejos por una conquista inédita: por primera vez, los “Blancos” podían llamarse campeones nacionales.
Para Alejo Majolli había, además, una historia familiar detrás de la copa. “Es una alegría seguir teniendo el legado, continuar con lo que dejaron mi viejo Heber, mis tíos, mis hermanas, toda la familia”, señaló. Para él, levantar el Interior B significaba también prolongar una relación con el club que atravesó generaciones.
Máximo “Machi” Ledesma intentaba dimensionar su propio recorrido. Regresó de Europa el año pasado y rápidamente se encontró formando parte de uno de los períodos más importantes de Natación. “Sabíamos que este grupo está para grandes cosas. Nos metimos en la cabeza eso desde hace un tiempo”, explicó. El título nacional era uno de aquellos sueños. Ahora quedaba otro desafío: pelear por una triple corona.
En medio de todos estaba Matías Orlande. El capitán llegó al club cuando tenía tres o cuatro años y alguna vez observó desde afuera escenas parecidas a la que ahora protagonizaba. “Me acuerdo cuando era chico, venía al club y soñaba con estas cosas. Es una alegría y un orgullo inmenso”, aseguró.
Orlande también recordó a los jugadores que no pudieron formar parte de los 23 por lesiones y acompañaron al grupo durante las semanas decisivas. La copa era levantada por quienes estaban dentro de la cancha, pero el festejo pretendía abrazar a todo el club.
Con el paso de los minutos, La Caldera empezó a vaciarse. Algunos se fueron rápido para escapar del agua; otros decidieron que ya estaban demasiado mojados como para preocuparse. Natación seguía celebrando. Lawn Tennis comenzaba a procesar la derrota.
Entonces quedó una de las postales de la tarde. Un grupo de jóvenes de Lawn Tennis permaneció en una de las tribunas. La lluvia todavía golpeaba con fuerza y, sin demasiado lugar donde refugiarse, levantaron un cartel sobre sus cabezas para utilizarlo como techo. Debajo de aquel improvisado reparo quedaron algunos de los mismos que habían cantado y alentado durante toda la final. A pocos metros, la fiesta “blanca” continuaba.
La lluvia había sido la misma para todos durante horas. Al final, encontró a unos refugiándose debajo de un cartel y a otros sin ninguna intención de cubrirse. Natación acababa de ganar la primera copa nacional de su historia. Para los “Blancos”, esa vez, mojarse era lo de menos.












