Locura por River en Tucumán: así fue el multitudinario recibimiento en el Abasto

Cientos de hinchas acompañaron la llegada del plantel entre cantos, banderas, humo y una fuerte muestra de apoyo antes del duelo con Atlético.

OVACIONADO. Nicolás Otamendi fue uno de los más buscados por los hinchas durante la llegada de River al hotel Hilton, entre pedidos de fotos y autógrafos.
OVACIONADO. Nicolás Otamendi fue uno de los más buscados por los hinchas durante la llegada de River al hotel Hilton, entre pedidos de fotos y autógrafos. NICOLÁS NÚÑEZ / ESPECIAL PARA LA GACETA
Por Diego Caminos 11 Septiembre 2026

Resumen para apurados

  • El plantel de River Plate arribó este viernes a Tucumán y fue recibido por cientos de hinchas en el hotel Hilton, previo al partido frente a Atlético Tucumán.
  • La multitud esperó durante horas con bengalas y cánticos. El desborde obligó a suspender los saludos del plantel tras ceder una valla ante el fervor por Nicolás Otamendi.
  • River buscará sumar de visitante en el estadio José Fierro, respaldado por una masiva convocatoria que evidenció la fuerte adhesión popular al club en el interior del país.
Resumen generado con IA

“Vos para mí... yo para vos... puedo sentir una energía tan intensa entre los dos”, dice “Me gusta”, de Ciro y los Persas, uno de los nombres estelares de esta edición del Norte Rock, que desde este mediodía musicalizará el corazón de los tucumanos. La curiosidad es que la banda, junto con otros artistas de la cartelera, se hospedó en el hotel Hilton, el mismo lugar al que llegó este viernes River para concentrarse de cara al duelo desde las 17.30 frente a Atlético.

Y allí, varias horas antes de que comenzara a sonar la música en Yerba Buena, esa “energía tan intensa” ya podía sentirse en el Abasto. La conexión fue entre el “Millonario” y su gente, que volvió a demostrar que los 1.230 kilómetros que separan Núñez de la capital tucumana pueden resultar insignificantes cuando aparece la pasión.

Cuando el colectivo ingresó y comenzaron a bajar los futbolistas con sus camperas rojas, el lugar explotó: fuegos artificiales, bombas de humo, redoblantes, banderas y cientos de personas cantando como si estuvieran en una de las cabeceras del “Vespucio Liberti”.

Hubo de todo. Familias enteras, niños sobre los hombros de sus padres, jóvenes y fanáticos adultos. Todos unidos por el mismo objetivo: tener durante algunos segundos a sus ídolos de la banda roja a pocos metros.

ESPERA. Hinchas de River aguardaron durante horas la llegada del plantel al hotel Hilton, entre banderas, camisetas y celulares preparados para registrar el momento. ESPERA. Hinchas de River aguardaron durante horas la llegada del plantel al hotel Hilton, entre banderas, camisetas y celulares preparados para registrar el momento. NICOLÁS NÚÑEZ / ESPECIAL PARA LA GACETA

Para quien mira desde afuera puede resultar difícil dimensionarlo. Para cualquier futbolero, no tanto. Estar allí es, aunque sea por un rato, sentirse un poco más cerca del club que se sigue durante todo el año desde la distancia. Es mostrarle a un hijo lo que significa una camiseta, compartir una pasión heredada o simplemente comprobar que, algunas veces, estar cerca hace toda la diferencia.

“Me traen los colores, el club. Vale la pena el esfuerzo. Soy fanática desde muy chica y siempre que puedo me acerco a verlos. Me genera orgullo que estén en mi provincia, es algo único y lindo”, contó Paula Ávila, todavía con una sonrisa en el rostro. Llegó sola, se metió entre la multitud y soportó el apretón. Todo por unos segundos de cercanía.

Marcelino Robles hizo algo parecido. “Pedí permiso en el trabajo para venir. Soy electricista y avisé que no iba a poder estar porque para mí no había nada más importante. Me encanta que estén acá. Siempre que puedo estoy, pero esta vez no pude conseguir entradas”, explicó. Las dificultades económicas le impedirán estar hoy en el “José Fierro”, pero encontró en el recibimiento una forma de vivir el partido antes de que empiece.

Cantar para pertenecer

“Yo con vos lo canto, lo vuelvo canción”, dice “Túnel de la vida”, de El Plan de la Mariposa, otro de los grupos que brillará hoy en el Norte Rock. Sus integrantes incluso pasaron minutos antes por la pasarela montada por la Policía para el ingreso de la delegación y se llevaron algunos aplausos antes de que llegaran los verdaderos protagonistas de la espera.

Porque otra forma de pertenecer fue cantar. Los tucumanos desplegaron prácticamente el mismo cancionero que suena cada fin de semana en el Monumental de Núñez. Apareció el clásico “Vamos River Plate”, también el recuerdo de Madrid, los insultos hacia Claudio “Chiqui” Tapia y hasta una canción dedicada al nuevo entrenador: “Porque de la mano de ‘Leo’ (Leonardo) Ponzio...”. Cada tema fue entonado como si el escenario fuera una tribuna y, entre los más chicos, la sensación parecía todavía más especial: por una tarde pudieron reproducir en Tucumán aquello que tantas veces observan a la distancia.

CERCANÍA. Leonardo Ponzio se tomó unos minutos para firmar camisetas y saludar a los hinchas durante la llegada de River al hotel. CERCANÍA. Leonardo Ponzio se tomó unos minutos para firmar camisetas y saludar a los hinchas durante la llegada de River al hotel. NICOLÁS NÚÑEZ / ESPECIAL PARA LA GACETA

El punto máximo llegó a las 20.50 cuando empezaron a bajar los futbolistas. Gonzalo Montiel fue uno de los primeros y rápidamente aparecieron pedidos de fotos y autógrafos. Después desfilaron Thiago Almada, Ángel Correa y Sebastián Driussi, entre otros.

Pero el mayor estallido quedó reservado para Nicolás Otamendi. El defensor apenas podía avanzar entre manos extendidas, celulares y camisetas. La presión terminó desplazando una de las vallas del operativo y los efectivos tuvieron que acompañarlo rápidamente hacia el hall del hotel.

SONRIENTE. Nicolás Otamendi saludó y firmó autógrafos durante la llegada de River, en medio del fervor de los hinchas que esperaron al plantel en el hotel. SONRIENTE. Nicolás Otamendi saludó y firmó autógrafos durante la llegada de River, en medio del fervor de los hinchas que esperaron al plantel en el hotel. NICOLÁS NÚÑEZ / ESPECIAL PARA LA GACETA

La intensidad fue tal que obligó a modificar los planes. Estaba previsto que algunos integrantes del plantel regresaran a la pasarela después de dejar sus pertenencias para continuar saludando a los hinchas, pero el dispositivo de seguridad entendió que ya no estaban dadas las garantías y decidió que permanecieran dentro del hotel.

PASARELA. Los jugadores de River ingresaron al hotel entre un cordón policial y decenas de hinchas que buscaron saludarlos de cerca. PASARELA. Los jugadores de River ingresaron al hotel entre un cordón policial y decenas de hinchas que buscaron saludarlos de cerca. NICOLÁS NÚÑEZ / ESPECIAL PARA LA GACETA

Un instante para siempre

“Quisiera que esto dure para siempre... casi tanto como una eternidad”, canta Ratones Paranoicos en “Para siempre”. La banda también compartió alojamiento con la delegación y esta tarde será otra de las atracciones del festival.

La explosión en el Abasto duró apenas unos minutos. Casi nada frente a las horas que muchos habían esperado para conseguir un lugar y muchísimo menos frente a los meses que pasan sin poder ver de cerca a los futbolistas que siguen cada fin de semana.

Pero ahí aparece una de las extrañas medidas del fútbol: el tiempo no siempre se cuenta en minutos. Para Paula, Marcelino y tantos otros, unos segundos alcanzaron.

Porque pocas cosas son capaces de generar una alegría semejante. Con entrada o sin ella, grandes y chicos llegaron al Hilton simplemente para estar. Para verlos pasar, extender una camiseta, conseguir una foto o cruzar una mirada. En definitiva, para sentirse un poco más cerca y, durante un instante, también un poco más felices.

Ahora sí, la previa terminó. Ya no habrá demasiado lugar para hablar de precios, entradas, vallados ni recibimientos. Llegará la pelota y con ella la hora de la verdad. Y mientras en Yerba Buena el Norte Rock haga vibrar sus escenarios, en Barrio Norte habrá otra música. La de dos tribunas, 22 jugadores y una pelota. Porque por unas horas Tucumán tendrá dos recitales distintos, pero una misma forma de entender la pasión.

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