En Tucumán, las canastas básicas experimentaron durante agosto un incremento que superó la evolución general del Índice de Precios al Consumidor (IPC): ambas registraron una variación mensual del 2,3%, frente al 1,8% que marcó la inflación provincial. Esta brecha confirma que los gastos más sensibles e indispensables para la subsistencia familiar se encarecieron a mayor ritmo que el promedio de los bienes y servicios, impactando de lleno en el poder adquisitivo de los sectores de menores ingresos.
En ese marco, un hogar tipo 2 -conformado por cuatro integrantes: un jefe de 35 años, su cónyuge de 31 años, una hija de 8 y un hijo de 6 años- necesitó percibir ingresos por encima de los $ 657.670 para cubrir la Canasta Básica Alimentaria (CBA) y no caer bajo la línea de indigencia.
En tanto, para sortear el umbral de pobreza, ese mismo grupo familiar requirió $ 1.326.619 mensuales para costear la Canasta Básica Total (CBT), que además de alimentos contempla bienes y servicios esenciales como transporte, indumentaria, salud y educación. En términos diarios, el presupuesto familiar debió promediar más de $ 44.200 para eludir la pobreza. Si se analiza la escala individual, la unidad de medida por adulto equivalente (varón adulto de entre 30 y 60 años con actividad moderada) demandó $212.838 para no ser indigente y unos $ 429.327 para cubrir la canasta total.
Suba interanual
Por su parte, en el balance a doce meses, el reporte oficial difundido por la Dirección de Estadística de la Provincia (DEP) reveló que la CBA acumuló una suba interanual del 39,9%, mientras que la CBT avanzó un 36,8%, empujadas principalmente por el alza sostenida en alimentos básicos y productos frescos.














