Resumen para apurados
- Keiko Fujimori confirmó en Lima la adhesión de Perú al Escudo de las Américas, coalición antinarco de Donald Trump, tras reunirse con el secretario de Estado Marco Rubio.
- La medida responde al alza de homicidios y extorsiones en el país andino, en el marco de la gira regional de Rubio para sumar aliados conservadores frente a las redes narco.
- El acuerdo profundizará el intercambio de inteligencia y cooperación militar con Washington, mientras busca frenar la influencia de potencias rivales en la región.
LIMA, Perú.- La presidenta de Perú, Keiko Fujimori, confirmó que su país formará parte del Escudo de las Américas, la coalición contra el crimen organizado transnacional impulsada por Donald Trump. El anuncio lo realizó tras el encuentro que mantuvo en el Palacio de Gobierno en Lima con el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, de visita en la capital peruana.
En una declaración conjunta, Fujimori señaló que el principal tema abordado en el encuentro fue “cómo enfrentar a la criminalidad organizada transnacional y la inseguridad ciudadana” y, en tal sentido, anunció que Perú formará parte del Escudo de las Américas, en el cual ya participan 15 países con gobiernos de derecha cercanos a Trump, según consignó la cadena alemana Deutsche Welle.
“Saludamos la decisión política del presidente Trump de mirar a Latinoamérica”, dijo la mandataria, que asumió la presidencia en julio de este año. “Nosotros, que hemos tenido que enfrentar el terrorismo, sabemos la necesidad de unir esfuerzos con otros países”, afirmó. Aseveró que la soberanía de Perú “está intacta” con la adhesión a la coalición y agregó que integrar esa iniciativa permitirá obtener información más rápido y actuar con más firmeza.
“Desde Perú actuaremos con todas las facultades que la ley y la Constitución nos otorgan”, subrayó.
Rubio declaró que actualmente los grupos criminales son redes terroristas transnacionales, con enlaces económicos, que “se están tratando de apoderar del hemisferio”. “Nos alegra que haya sido elegida presidenta, usted prometió enfrentar esto, y vamos a ayudarle todo lo posible”, afirmó el Secretario de Estado.
“Al involucrarse en la región, Estados unidos no está haciendo un favor. Es esencial para nuestra seguridad”, añadió Rubio, porque los grupos de crimen organizado amenazan su soberanía y a veces tienen “mayor dinero y equipos” que las fuerzas armadas en varios países de la región.
El secretario de Estado aclaró que su país tiene “la capacidad de actuar unilateralmente, pero queremos tener socios”. “No podemos entrar en naciones soberanas”, apostilló. “No queremos actuar de manera unilateral, son grupos terroristas que extorsionan al pueblo, hacen todo tipo de delitos, son grupos que tenemos que derrotar”, expresó.
La audiencia en el Palacio de Gobierno, ubicado en el centro histórico de Lima, fue el último punto en la gira relámpago del secretario de Estado por Sudamérica (que incluyó Ecuador y Colombia) en la que profundizó la cooperación con gobiernos conservadores para combatir de manera conjunta el narcotráfico y el crimen organizado.
Fujimori resaltó la reciente captura en Bolivia del cabecilla de una temida banda de extorsionadores peruanos, con información del FBI. Su gestión propone reforzar la lucha anticrimen con militares y catalogar como “terroristas” a los grupos criminales más violentos.
Crisis de seguridad
El país andino atraviesa una crisis de seguridad. El número de homicidios se multiplicó por 2,6 entre 2018 y 2025, mientras que las denuncias por extorsión crecieron ocho veces. Perú, de 34 millones de habitantes, es uno de los principales productores mundiales de cocaína. Redes internacionales del narcotráfico operan en su territorio.
La minigira sudamericana de Rubio ocurre en medio de una ola conservadora en América Latina que ha llevado al poder a políticos derechistas afines a Trump. Durante su visita a Colombia, el martes, Rubio prometió al nuevo mandatario de derecha Abelardo de la Espriella ajustar más los lazos que Estados Unidos tiene con Bogotá.
Washington además no oculta su intención de contener la influencia de China, Rusia e Irán en América Latina, sobre todo en Venezuela, una prioridad definida en la estrategia de seguridad nacional.











