Resumen para apurados
- El bailaor Carlos Rivero presenta hoy su show “Pureza” en el Teatro San Martín de Tucumán, por el Septiembre Musical, para reivindicar las raíces y la emoción del flamenco.
- Radicado en España desde 2023 para perfeccionarse, Rivero regresa a su provincia con un elenco de músicos y bailaoras que recorren palos tradicionales con riesgo escénico.
- La propuesta busca consolidar un flamenco vivo y abierto al diálogo con otras disciplinas, promoviendo la evolución artística y el interés de nuevas audiencias sin perder la raíz.
Carlos Rivero reivindica un “un flamenco vivo, intenso y sincero”, sin que ello implique “una vuelta atrás, porque vivimos un momento en el que el género dialoga constantemente con otras músicas, lenguajes y disciplinas, lo que puede enriquecerlo”.
Sobre esas ideas el bailaor tucumano construye “Pureza”, el espectáculo que presentará esta noche desde las 21 en el teatro San Martín (avenida Sarmiento 601) en su nuevo regreso anual desde España, donde está radicado desde 2023 para completar su formación en el Real Conservatorio Profesional de Danza Mariemma y en el Centro de Arte Flamenco y Danza Española Amor de Dios. La presentación integra el Septiembre Musical que organiza el Ente Cultural. Los socios de Club LA GACETA tienen 2x1 en entradas.
El show se despliega “desde la solemnidad de la seguiriya hasta el estallido de la bulería, en un recorrido por los palos fundamentales con una energía arrolladora, pasional y profundamente expresiva, en una puesta que respira tradición y riesgo escénico, con momentos de tensión, silencio y explosión rítmica”, anticipa para LA GACETA.
Lo acompañarán las bailaoras Emilia Jerez, Alejandra Chamorro, Micaela Chaile, Luz Mansilla y Rosario Ojeda; los guitarristas Allier Díaz Ferrer y Tate Olmedo; el percusionista Franco Bianciotto; Soko en vientos; y los cantaores Nicolás Narváez y Lisandro Aramayo.
- ¿Por qué bautizás así a tu show?
- “Pureza” es la manera que tengo de entender el flamenco. No está en hacer las cosas siempre de la misma manera, sino en conocer y respetar profundamente la raíz para poder expresarla desde el presente. En mi espectáculo quiero que estén presentes elementos esenciales: el cuerpo, el compás, el cante, la guitarra, la música y, sobre todo, la emoción. Busco quitar todo lo que sobra para quedarse con lo verdaderamente importante.
- El flamenco atraviesa un momento de mucha mixtura...
- Justamente por eso me parece importante volver a preguntarnos qué es lo esencial del flamenco, volver al compás, al cante, a la guitarra, al cuerpo y a la emoción. Es también una forma de reivindicar que la tradición no está reñida con la libertad. Cuanto más conoces el lenguaje, más posibilidades tenés de jugar con él y de crear un diálogo real entre los artistas. El género siempre ha estado en movimiento, y hay que celebrarlo. No me asusta la innovación; es necesaria para que siga vivo. Para mí, innovar no es simplemente añadir cosas o hacer algo diferente, sino tener algo que decir y encontrar una manera nueva de expresarlo. El verdadero reto es evolucionar y arriesgar sin perder la verdad.
- Fenómenos populares como el de Rosalía, ¿ayudan a la difusión o confunden en lo que es el flamenco?
- Creo que ayudan muchísimo a difundirlo. Asisto a muchos conciertos de Yerai Cortés y me encanta ver cómo un artista tan vinculado a lo tradicional consigue llegar a todas las edades y generaciones. Hay gente que quizá no sabe qué es un taranto, pero lo escucha, respeta, disfruta y consume. Lo importante es que esa puerta se abra y exista curiosidad por conocer todo lo que hay detrás. El flamenco es mucho más que una estética: es un lenguaje con una historia, unos códigos y unas estructuras que hay que conocer. Me interesa rescatar su capacidad de emocionar y de decir algo verdadero, porque tiene una fuerza muy particular porque nace de la experiencia, del cuerpo y de la forma en que cada artista se relaciona con lo que está viviendo.
- ¿Qué te da España?
- Lo estoy viviendo con muchísima intensidad. Llegué con muchísimas ganas de aprender y de encontrar mi lugar, y Madrid me ha dado la posibilidad de estar en contacto diario con figuras, artistas, músicos y distintas formas de entender este arte. Ha sido una escuela constante, tanto en la sala de clases, encima del escenario y en la calle, porque el flamenco es callejero. Sigo descubriendo cosas. Es mágico.
- ¿En qué momento estás?
- En uno de madurez y consolidación. He podido construir una trayectoria, hacerme de un lugar con artistas que admiro y desarrollar una voz propia. Ahora me interesa seguir creciendo como bailaor y creador, y compartir una mirada personal. Me interesan muchísimo Karime Amaya, Gema Moneo, José Maya, Pedro Córdoba, Manuel Liñán, Marco Flores, Juan Farruquito y las antiguas generaciones; La Truco, Juana Amaya, El Guito, Pilar López... Hay jóvenes con muchísimas ganas de investigar, cuestionar y encontrar su propia manera según su personalidad y su sensibilidad. Se mantiene vivo cuando sigue siendo verdad para quien lo hace.
- Todos los años estás volviendo. ¿Cómo es este retorno?
- Volver a Tucumán es regresar a una parte muy importante de mí, es el reencuentro con mamá, mi familia, mis afectos, mis ex alumnas, con lugares y personas que me recuerdan de dónde vengo. Pero también con un Tucumán que sigue cambiando mientras yo también lo hago. Es curioso, porque vuelvo siendo el mismo pero nunca exactamente la persona que se fue. Puedo estar a miles de kilómetros, pero hay una base que no cambia. Y cada retorno a me recuerda por qué empecé a bailar y quién soy cuando todo lo demás desaparece.











