Así es la casa quinta donde Chiche Gelblung pasó sus últimos días junto a su familia

Tras la muerte de Chiche Gelblung, a los 82 años, se conocieron detalles de la casa quinta de Pilar que compartía con Cristina Seoane y donde encontraba un espacio de descanso junto a sus hijos, nietos y mascotas.

Chiche Gelblung vivía con su esposa en una quinta en Pilar
Chiche Gelblung vivía con su esposa en una quinta en Pilar
Por Mercedes Mosca Hace 2 Hs

Resumen para apurados

  • Tras morir a los 82 años por problemas de salud, se revelaron detalles de la quinta de Pilar donde el periodista Chiche Gelblung pasó sus últimos días en familia.
  • La propiedad tradicional contaba con un extenso parque, piscina, juegos para sus nietos y mascotas, sirviendo durante años como su refugio privado lejos de la rutina.
  • El conocimiento de este espacio deja al descubierto la faceta íntima y hogareña del conductor, en contraste con su prolongada y expuesta trayectoria en los medios.
Resumen generado con IA

Chiche Gelblung tenía en Pilar, provincia de Buenos Aires, un lugar elegido para alejarse de la rutina y compartir tiempo con su familia. La casa quinta que compartía con su esposa, Cristina Seoane, se convirtió durante años en su refugio de descanso y en escenario de encuentros familiares.

El periodista murió el miércoles 9 de septiembre de 2026, a los 82 años, luego de atravesar varias internaciones y un delicado estado de salud. Tras su muerte, la propiedad quedó asociada a una faceta más íntima de su vida, lejos de la exposición habitual de los medios.

La quinta contaba con una casa principal de estilo tradicional y un extenso parque rodeado de árboles. Los caminos internos comunicaban los diferentes sectores del terreno y permitían disfrutar de un entorno pensado especialmente para pasar los fines de semana en familia.

Chiche Gelblung junto a su esposa y sus nietos en su quinta en Pilar Chiche Gelblung junto a su esposa y sus nietos en su quinta en Pilar Caras

Una casa con muebles de época y estilo clásico

En el interior predominaba una decoración alejada del minimalismo. La madera, los muebles de época, las alfombras y distintos objetos decorativos aportaban una estética cálida y tradicional.

Los pisos de madera y las obras de arte completaban los ambientes, mientras que los grandes ventanales permitían mantener una conexión permanente con el entorno natural de la quinta.

Chiche Gelblung junto a su esposa en una de las salas de su casa en Pilar Chiche Gelblung junto a su esposa en una de las salas de su casa en Pilar Caras

El parque era uno de los grandes protagonistas de la propiedad. Además de los espacios destinados al descanso, había un sector especialmente preparado para los nietos de Gelblung, con una casita de madera, hamacas y toboganes instalados sobre el césped.

El propio periodista había destacado en distintas oportunidades el vínculo que tenía con sus nietos. “Mis nietos me rejuvenecen. Que se siga agrandando la familia es bárbaro”, había expresado al hablar de su rol como abuelo.

El quincho, la pileta y los encuentros familiares

Otro de los espacios centrales de la quinta era el quincho, ubicado junto a la piscina. Allí se desarrollaban los tradicionales asados y reuniones familiares.

Los grandes ventanales del lugar permitían que entrara abundante luz natural y, al mismo tiempo, ofrecían una vista directa hacia el jardín. La distribución de los comedores y livings también favorecía el contacto con la arboleda y el parque.

La naturaleza no era el único elemento presente en la vida cotidiana de la quinta. Los animales también tenían un lugar importante dentro de la propiedad.

Gelblung convivía allí con sus perros Nila, Lupe, Cacho y Tito, además de las gatas Roberta y Reina. El periodista había hablado públicamente del cariño que sentía por sus mascotas y de la relación especial que mantenía con ellas.

Así, la casa quinta de Pilar reunía distintos aspectos de la vida privada de Chiche Gelblung: una vivienda de estilo clásico, un amplio parque, espacios para compartir con sus nietos, quincho, piscina y sus mascotas.

Más que una propiedad destinada al descanso, fue durante años el lugar donde el periodista encontraba un espacio para disfrutar de su familia y alejarse, al menos por algunos días, del ritmo de la ciudad de Buenos Aires.

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