El ciclo Orfila todavía no cambia el presente de San Martín: el dato que vuelve a poner a Yllana en escena

La reciente derrota con Tristán Suárez volvió a exponer una estadística que permite comparar ambos procesos y plantea preguntas sobre el impacto real del cambio.

TENSIÓN. Alejandro Orfila transmite indicaciones desde el banco durante el partido ante Tristán Suárez.
TENSIÓN. Alejandro Orfila transmite indicaciones desde el banco durante el partido ante Tristán Suárez. Foto de Matías Napoli Escalero/Especial para LA GACETA.

Resumen para apurados

  • Alejandro Orfila registra una efectividad del 42% en San Martín de Tucumán tras 11 partidos, una cifra inferior a la de Andrés Yllana que enciende alarmas en la Primera Nacional.
  • La dirigencia buscó cambiar el rumbo tras la salida de Yllana, pero las variantes tácticas y rotaciones de Orfila solo sumaron tres victorias en once presentaciones.
  • A ocho fechas del cierre, el equipo debe sumar ante Agropecuario para alejarse de la zona baja y sostener la ilusión de clasificar al Reducido por el ascenso.
Resumen generado con IA

La CD de San Martín decidió cambiar de entrenador, pero la realidad parece ser cada vez más compleja. La llegada de Alejandro Orfila había generado expectativas porque el equipo necesitaba torcer el rumbo después de un cierre desgastado con Andrés Yllana. Con el nuevo técnico aparecieron otros nombres, variantes tácticas y una propuesta diferente según el rival. Pero casi tres meses después de su debut, hay un dato que ya no admite demasiadas vueltas: los resultados no mejoraron y, hasta ahora, los números de Orfila son incluso inferiores a los que había dejado Yllana.

El anterior entrenador dirigió 16 partidos en San Martín y consiguió cinco victorias, siete empates y cuatro derrotas. El equipo marcó 14 goles y recibió 12, con una efectividad del 45,83%. No obstante, su ciclo terminó después de cuatro partidos sin ganar, con apenas un punto de los últimos 12. Luego, Hernán De Camilo y Matías Torres condujeron de manera interina contra Colegiales y, a continuación, Orfila debutó en el 1 a 1 frente a Temperley, en Turdera.

Desde entonces, el uruguayo lleva 11 partidos al frente del “Santo”. Consiguió tres victorias, cinco empates y tres derrotas, con 13 goles a favor y 12 en contra. Sumó 14 de los 33 puntos disputados y tiene una efectividad del 42,42%.

Es decir, con menos partidos dirigidos, presenta una cosecha porcentualmente inferior a la de Yllana. La diferencia no es enorme, pero los registros tampoco muestran un salto estadístico que permita hablar de una transformación.

Hay otro dato que ayuda a entender el recorrido. Orfila ganó sus dos primeros partidos consecutivos, contra Patronato y Almagro, pero después nunca volvió a encadenar dos triunfos. Luego, solamente venció a Chacarita, entre empates y derrotas. Incluso después del triunfo contra el “Funebrero”, que cortó una racha de cinco partidos sin ganar, llegaron la igualdad con Güemes y la caída frente a Tristán Suárez.

Decisiones

La comparación también puede observarse en las decisiones sobre el campo. Orfila modificó estructuras, cambió nombres y, en algunos casos, llamativamente ubicó futbolistas fuera de su posición habitual. 

Alejandro Galván, zaguero central, terminó jugando como lateral derecho frente a Tristán Suárez. Leonardo Monroy apareció en funciones ofensivas por izquierda y Diego Diellos alternó entre titularidades, ingresos y partidos sin convocatoria. También Matías “Caco” García debió esperar en algunas ocasiones para ingresar, mientras Guillermo Rodríguez perdió protagonismo y Nahuel Manganelli, a pesar de no encontrar regularidad, no dejaba el puesto hasta el regreso de Darío Sand.

No todas las variantes produjeron el mismo efecto. Contra Chacarita, el ingreso de Mauro Verón en el entretiempo ayudó a cambiar el partido y San Martín terminó remontando. En el debut contra Temperley, Santiago Briñone entró desde el banco y marcó el empate. Pero hubo otros encuentros en los que las modificaciones no alcanzaron, como frente a Maipú, Güemes y Tristán Suárez.

El propio Orfila fue dejando señales sobre esa búsqueda. Después del triunfo con Almagro sostuvo que había que seguir incorporando el modelo de juego y sumando funcionamiento. Más adelante reconoció que al equipo le faltaba claridad para transformar la posesión en situaciones concretas. Tras la derrota con Tristán Suárez fue todavía más autocrítico y admitió que lo observado no lo había conformado.

El espejo de Yllana

Poner ambos ciclos frente a frente no significa decir que Yllana había encontrado la solución. Su salida se produjo después de una fuerte caída en los resultados. Pero justamente por eso la comparación resulta interesante: Orfila llegó para cambiar esa dinámica y, hasta ahora, sus números son ligeramente más bajos.

Otra prueba

El domingo, frente a Agropecuario en La Ciudadela, habrá otra oportunidad para modificar una tendencia que comenzó a generar cierta preocupación entre los hinchas. El rival llegará a Bolívar y Pellegrini después de vencer a Atlético de Rafaela y será un partido importante para un San Martín que necesita recuperar terreno y comenzar a encadenar resultados.

Orfila todavía tiene ocho partidos por delante para cambiar la lectura de su ciclo y para intentar conseguir buenos resultados que lo alejen al “Santo” de la zona baja de la tabla y lo lleve a pelear un lugar en el Reducido. Los números no permiten hablar de un fracaso ni de una diferencia abismal respecto de Yllana, pero sí muestran algo concreto: hasta ahora, el cambio de entrenador no mejoró la producción del equipo. 

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