Resumen para apurados
- Un sismo de magnitud 4,7 con epicentro en Salta sorprendió este sábado a residentes de Tucumán y Jujuy, originado por la liberación de energía en fallas geológicas.
- El fenómeno ocurrió a 6 km de profundidad cerca de Cafayate tras acumularse tensión en las placas tectónicas, sin provocar daños de gravedad en las provincias afectadas.
- Expertos advierten que, aunque la ciencia no puede predecir cuándo ocurrirán estos eventos, la clave radica en mitigar riesgos y mejorar la preparación ante nuevas sacudidas.
Un sismo sorprendió este sábado a la mañana a los residentes de San Miguel de Tucumán. El movimiento, de magnitud 4,7, se registró en Salta y fue percibido también en la capital tucumana y en San Salvador de Jujuy, según informó el Instituto Nacional de Prevención Sísmica (Inpres).
El movimiento tuvo epicentro a 74 kilómetros al oeste de Cafayate y a 71 kilómetros al este de Antofagasta de la Sierra, en las coordenadas -25.974 de latitud y -66.703 de longitud. Tuvo una profundidad de seis kilómetros.
Cada vez que ocurre un fenómeno de estas características surge la misma pregunta: ¿por qué tiembla la tierra? La explicación está vinculada con el movimiento de las placas tectónicas, la actividad de las fallas geológicas y la liberación repentina de energía acumulada en el interior de la corteza terrestre.
Qué diferencia hay entre un terremoto y un temblor
Etimológicamente, la palabra terremoto significa “movimiento de tierra” y se emplea para calificar todo tipo de desplazamientos, incluso las sacudidas menores.
Generalmente, “terremoto” se utiliza para describir sismos de gran intensidad y mayor magnitud que conllevan efectos destructivos de construcciones realizadas por el hombre y/o pérdidas de vidas humanas. Mientras que, por su parte, el término “temblor” es más bien recurrido cotidianamente para clasificar los sismos de regular intensidad que generalmente tienen una magnitud menor a seis y no causan graves daños.
Según un informe de la Universidad Politécnica de Madrid, “los terremotos son uno de los fenómenos naturales que conllevan mayor potencial destructor, con mayor coste de vidas y pérdidas materiales, lo que hace que el riesgo sísmico sea una de las amenazas naturales que más atención social reclaman”.
Desde la institución advierten que estos eventos no pueden evitarse, pero que su peligro asociado sí puede mitigarse, indicando que “el fenómeno es natural pero el desastre no es natural”.
Por qué se producen los terremotos
La institución plantea tres claves para explicar estos fenómenos: el “dónde”, el “cómo” y el “cuándo”. La primera respuesta, el “dónde”, está relacionada con la Tectónica de Placas, teoría según la cual la corteza terrestre está compuesta por grandes placas tectónicas que están en continuo movimiento entre sí.
La doctora en Geología Cecilia Spagnuolo, docente de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT) e investigadora del Conicet, explicó meses atrás a LA GACETA y comparó a la superficie terrestre con un enorme juego de mesa: “Son como bloques de un rompecabezas que se están moviendo uno con respecto al otro”.
La mayor parte de los epicentros de terremotos en todo el mundo están distribuidos en los márgenes de dichas placas, donde tienden a concentrarse los esfuerzos debidos al movimiento de las mismas y donde se localizan las fallas geológicas.
Estas son zonas frágiles de la corteza cuya ruptura produce el movimiento sísmico, por lo que constituyen la fuente u origen del terremoto.
El “cómo” de los terremotos y la liberación de energía
La segunda cuestión, el “cómo”, se explica satisfactoriamente por la teoría del Rebote Elástico, principio que surge a partir de las observaciones realizadas de los efectos del terremoto de San Francisco de 1906, donde el geofísico norteamericano Harry Fielding Reid propuso en 1911 la explicación sobre cómo se libera la energía durante los terremotos.
El mecanismo de Reid advierte que los esfuerzos se van acumulando en una falla geológica, hasta que se supera el límite de resistencia del material y se produce la ruptura, rebotando un lado frente al otro de la falla hacia posiciones de menor esfuerzo.
La energía acumulada durante años se libera bruscamente en cuestión de segundos, y en el proceso se genera una radiación que se propaga en forma de ondas elásticas desde el foco hasta la superficie de la tierra.
En los lugares alcanzados con suficiente energía se produce la vibración o sacudida sísmica.
El “cuándo”, la mayor dificultad para la ciencia
La última cuestión planteada por el informe es el “cuándo”. Responder esto representa la mayor dificultad para la ciencia, ya que si bien en la mayoría de las fallas los movimientos responden a un cierto ciclo sísmico, este no sigue un intervalo de tiempo exacto.
Además, la presencia de fallas ciegas que no rompen en superficie impide determinar con precisión el momento o la magnitud del próximo evento.
Aunque existen señales precursoras aisladas como la presencia de gas radón, microterremotos o conductas anómalas en animales, no hay una relación de causa y efecto directa que permita emitir una alerta a corto plazo de forma confiable.













