Resumen para apurados
- Enrique Romero presentó a la intendenta Rossana Chahla un plan alternativo de ómnibus en San Miguel de Tucumán al considerar perjudicial el proyecto oficial de siete anillos.
- El exfuncionario propuso unir las 14 empresas en una Mega UTE para evitar superposiciones, sumar incentivos fiscales por diez años y exigir mayores controles a las aplicaciones.
- El debate definirá la reestructuración del transporte público tucumano, buscando frenar la caída de pasajeros y regular la competencia frente a plataformas como Uber y Didi.
La reforma del transporte público en San Miguel de Tucumán sumó un nuevo actor a la discusión. Enrique Romero, ex subsecretario de Tránsito y Transporte de la Capital presentó una nota formal ante la intendenta Rossana Chahla con una serie de críticas al proyecto de "Estrategia de Eficientización" que impulsa el municipio.
Romero advirtió que el plan oficial, basado en una división territorial por anillos, podría terminar beneficiando a las aplicaciones de transporte privado (como Uber o Didi) y perjudicando a los usuarios más vulnerables.
El riesgo de la división por anillos
Según Romero, la intención de la Municipalidad de dividir la ciudad en siete anillos para reorganizar las líneas de ómnibus es un diagnóstico equivocado que no contempla el contexto de crisis (quita de subsidios, inflación y pérdida del 45% de pasajeros). Según el ex funcionario, esta fragmentación dificultará el acceso directo a escuelas, hospitales e instituciones como el Subsidio de Salud o Anses.
“Esa división en siete anillos favorecerá el uso de las aplicaciones en detrimento del transporte público, ya que el usuario, al tener que abordar dos o más bondis, el costo del pasaje será superior al de la aplicación”, sentenció Romero en su escrito. Además, advirtió que este esquema “tampoco va a garantizar un eficiente e igual distribución de la relación km/pasajero, beneficiando a unos y perjudicando a otros”.
Una "Mega UTE" y reconvención energética
Como alternativa al plan municipal, Romero propuso una reestructuración profunda de las prestatarias actuales. Su idea central es “convertir al sector en una mega UTE o Sociedad Anónima con las 14 empresas adentro”. Según el ex director de Transporte, esto permitiría eliminar la superposición de recorridos, ampliar la cobertura a zonas hoy desatendidas y fusionar talleres para reducir costos operativos.
La propuesta también incluye un fuerte componente de incentivos estatales para evitar el colapso definitivo del sistema. Romero planteó la necesidad de otorgar “10 años de incentivos fiscales” y crear un “fondo fiduciario por 10 años para financiar la reconversión”. En términos ambientales, sugirió un plan de dos etapas: pasar primero del gasoil al biodiesel y, finalmente, avanzar hacia el uso de gas con participación del Estado.
El foco en el control de las aplicaciones
Uno de los puntos más críticos de la presentación de Romero es la regulación de las aplicaciones de transporte, incluyendo las de motos. El ex funcionario exigió que la Municipalidad aplique un control estricto de seguridad y fiscalidad sobre estas plataformas, equiparando sus exigencias a las del transporte público profesional.
En ese sentido, solicitó que los conductores de aplicaciones sean mayores de 21 años y posean “Licencia de Conducir Profesional”, extendiendo esta obligación a quienes transportan pasajeros en moto. Asimismo, Romero reclamó “que las empresas digitales sean solidariamente responsables con los prestadores del servicio y que tributen todos los impuestos y tasas locales”, además de estar inscriptas obligatoriamente en el ARCA y contar con seguros de transportado para proteger al usuario tucumano.














