Atlético Tucumán estrenó nueva piel, pero todavía no logra crecer en el Monumental

El “Decano” volvió a mostrar solidez ante Belgrano, pero el 0-0 prolongó su racha sin victorias como local y dejó otra vez en evidencia sus dificultades para dar un paso adelante.

POCO JUEGO. Leonel Di Plácido intenta llevarse la pelota ante la mirada de Renzo Tesuri.
POCO JUEGO. Leonel Di Plácido intenta llevarse la pelota ante la mirada de Renzo Tesuri. OSVALDO RIPOLL / LA GACETA
Por Diego Caminos Hace 1 Hs

Cuando las serpientes cambian de piel, lo hacen porque su cuerpo creció y la vieja cobertura ya no alcanza para contenerlo. La nueva aparece brillante, renovada, como la evidencia visible de una evolución. Atlético Tucumán estrenó camiseta en el 0-0 frente a Belgrano, pero la muda quedó apenas en la superficie: el cambio de piel no estuvo acompañado por el crecimiento futbolístico que el equipo todavía busca cuando juega en el Monumental. El “Decano” volvió a sumar ante un rival de jerarquía, aunque la deuda permanece intacta: ya son seis los partidos que acumula sin ganar como local.

El escenario prometía bastante más. El Monumental respiró una atmósfera especial, preparado para acompañar la nueva piel de la serpiente “decana”. Hubo juego de luces, nuevos efectos visuales en la pantalla del estadio y un recibimiento cargado de fuegos artificiales. Todo invitaba a pensar en una noche distinta. Sin embargo, cuando la pelota empezó a rodar, la expectativa fue perdiendo brillo y debajo de la camiseta nueva apareció un equipo demasiado parecido al de sus anteriores presentaciones en casa.

Atlético volvió a mostrar su versión más conocida: solidez defensiva, orden y compromiso, pero muy pocas herramientas para lastimar en los metros finales. La intención de crecer existe y el equipo empuja hasta donde puede, aunque muchas veces parece quedarse solamente en eso. Le faltan variantes, sociedades, movimientos y recursos para romper partidos cerrados. Cuando el rival no concede espacios, al “Decano” todavía le cuesta demasiado encontrar una puerta alternativa.

Para colmo, tampoco ayudaron las individualidades. Nicolás Laméndola, habitualmente el arma más interesante del equipo para generar desequilibrio, estuvo impreciso en los últimos metros y falló varias veces en la toma de decisiones. Franco Nicola y Renzo Tesuri padecieron un problema similar, mientras que Lautaro Godoy fue quien más claridad mostró para intentar quebrar la estructura del “Pirata”. No alcanzó.

Del otro lado apareció una cara demasiado conocida. Ricardo Zielinski fue recibido con una placa especial, aplausos, cánticos y ovaciones, y luego condujo el partido con la misma paciencia que tantas veces mostró durante su paso por Tucumán. Belgrano tampoco se desesperó por buscar los tres puntos. Con el también ex Atlético, Adrián Sánchez -distinguido antes del encuentro- y un mediocampo cargado de técnica, el visitante logró manejar buena parte de los tiempos del juego, con Franco “Mudo” Vázquez como referencia principal.

El “Decano” intentó, pero lo hizo con escasos recursos. Un equipo construido para no perder el orden no logró reinventarse cuando necesitó asumir mayores riesgos para ir por la victoria. Firme atrás y demasiado largo cuando atacaba, tampoco encontró demasiadas respuestas desde el banco. Julio César Falcioni utilizó solamente tres de las cinco modificaciones disponibles, realizó la primera recién a los 71 minutos y mantuvo prácticamente intacta la estructura táctica. Prefirió conservar el equilibrio, entendiendo quizás que seguir sumando también tiene valor en la pelea que Atlético sostiene fecha tras fecha.

Así, Atlético cerró su doble presentación como local frente a los equipos cordobeses con dos empates 0-0 que terminaron ratificando sensaciones. Es un conjunto sólido, difícil de quebrar, que compite contra cualquiera y que aprendió a sumar incluso cuando su rendimiento está lejos de ser brillante. Pero también es un equipo que todavía no encuentra la manera de transformar esa seguridad en ambición, sobre todo en un Monumental donde el empate empieza a resultar insuficiente.

Ahora llegará un tiempo para descansar, trabajar y buscar respuestas. El próximo domingo visitará a Racing y después recibirá a River, dos pruebas que elevarán todavía más la exigencia. Atlético ya mostró que sabe resistir, competir y protegerse. El siguiente paso deberá ser otro: aprender a atacar los partidos, asumir riesgos y convertir el Monumental nuevamente en una ventaja.

Porque la nueva piel ya está puesta. Se ve distinta, reluce y despierta expectativa. Lo que todavía falta es que, debajo de ella, también aparezca un equipo que haya crecido, capaz de dar un paso adelante y transformar esa solidez en algo más. Para volver a ponerlo a prueba en el Monumental deberá esperar, al menos, dos semanas más.

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