Recrear alguna forma de multilateralidad *

Hace 4 Hs

Por Omar Paganini

Ya no se puede, si es que alguna vez se pudo, pensar en que los países son mercados aislados, muy asociados al territorio y a las fronteras, con la mentalidad de 1910. Ni la economía ni las finanzas, ni mucho menos la tecnología actual, son tan territoriales. Están interconectadas. La información también.

Por otra parte, la concepción de un mundo dividido en zonas de influencia naturalmente lleva a conflictos. Llevó a las guerras mundiales, puesto que una paz entre “hegemones” es naturalmente una paz inestable. Siempre habrá un territorio atractivo “más allá del alambrado” codiciado por alguna de las potencias, siempre habrá argumentos nacionalistas y “destinos manifiestos”. Y además, ¿qué pasará en los “bordes” de las zonas de influencia, como Japón y Corea?, ¿cómo se manejará el tema de Taiwán?, ¿y los bordes de Europa (Ucrania, países del Báltico)?, ¿y la presencia de las potencias en África?, ¿cuál será el papel de la India? De lo dicho, ¿se comprende que se abren muchos frentes de posible conflicto?

No hay más remedio que recrear alguna forma de multilateralidad. Más eficiente, más realista, pero con principios y reglas, mecanismos para procesar las controversias y mecanismos de enforcement. Y con la voz de todos los países, no solamente de las potencias.

De una manera u otra el asunto de los problemas supranacionales va a estar sobre la mesa en la próxima década. Es una consecuencia de la actual economía global, de las comunicaciones y del transporte y la movilidad. Los Estados-nación ya son interdependientes, como son las diferentes empresas dentro de un determinado mercado. Es natural buscar el equilibrio que solamente el comercio libre puede proporcionar. EE. UU. está reaccionando en contra de pagar costos por ser la primera economía y se queja de que existen otros jugadores que no juegan limpio, que subsidian para aprovechar el acceso a sus mercados, que aprovechan las regulaciones ambientales para seguir contaminando. Pero su solución es patear el tablero. Ahora, ¿quién se hará cargo de los problemas globales?

* Fragmento de la coda de Manual urgente para un mundo incierto.

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