Resumen para apurados
- La Compañía Los Balcanes reactivó el tren de carga en el Ingenio Cruz Alta, Tucumán, tras 45 años de inactividad para transportar azúcar de forma directa hacia los puertos.
- La obra de infraestructura privada conecta la fábrica con la red ferroviaria nacional hacia Campana y Rosario, revirtiendo décadas de desuso del sistema en la provincia.
- El proyecto optimiza la logística exportadora de la industria azucarera, genera empleo local y sienta un precedente para la reactivación ferroviaria del norte argentino.
El sonido del ferrocarril volvió a escucharse en un ingenio tucumano después de más de cuatro décadas, cuando un convoy partió ayer desde el Ingenio Cruz Alta. El regreso del ferrocarril significó el reencuentro con una parte del pasado.
“Para mí, hoy se unen dos cosas que amo, que son la historia y la identidad azucarera”, dijo Catalina Rocchia Ferro, directora ejecutiva de la compañía azucarera Los Balcanes, durante el acto de inauguración al que concurrieron autoridades provinciales y empresarios. La frase resume el espíritu de una jornada que no fue solamente parte de una nueva operación logística. También funcionó como un puente emocional con la provincia que creció alrededor de esa actividad. “Tucumán es, fue y será caña de azúcar. Hoy quienes estamos aquí presentes, estamos haciendo historia de nuevo”, afirmó la ejecutiva.
Para el ingeniero Juan Carabajal, director de obra de Ingeniería y Economía en Transporte S.A. (Ietsa), empresa encargada de la parte técnica del proyecto, la jornada tuvo también un significado personal. Como profesional participó de la ingeniería y del seguimiento de la obra; como tucumano, volvió a su memoria una provincia que alguna vez contó con una extensa red de trenes.
“Se tuvo una envidiable red ferroviaria, que lastimosamente ahora está en desuso”, señaló. El contraste con la actualidad lo llevó a expresar un deseo: “De a poquito tal vez se cumpla el sueño de algunos ferroviarios viejos, de que se reactive de nuevo todo, porque es necesario, tenemos mucha industria”. Carabajal consideró además que poder participar de ese proyecto constituye un motivo de orgullo: “Se mueve gran parte de la provincia a través de los ingenios; ¿qué más se puede pedir como profesional que participar de un ramal ferroviario que ayude a sacar la producción?”.
El vicegobernador Miguel Acevedo también puso el foco en los recuerdos. Evocó sus propios viajes en tren durante la infancia y habló de la pérdida que significó la desaparición de aquella red ferroviaria. “Escuchar ese ruido, ese sonido de la máquina, saber que ahí va azúcar tucumana que va a llegar al mundo, me llena de satisfacción, de orgullo”, expresó Acevedo.
Memoria e ingenios
Durante décadas, el tren formó parte del paisaje de la provincia. Las vías no solo transportaban azúcar: conectaban ingenios, pueblos y trabajadores. Alrededor de esas fábricas se construyeron comunidades enteras cuya identidad quedó ligada a la actividad. Por eso, cuando dejó de circular, la pérdida fue también social y simbólica. “Donde hay un ingenio, hay un pueblo, que tiene que ver con la identidad tucumana”, sostuvo Rocchia Ferro al referirse al peso social de la actividad.
La obra fue realizada íntegramente por Los Balcanes y permite conectar directamente la producción de azúcar con la red ferroviaria nacional, con puntos en Campana y en Rosario. El proyecto incluyó más de dos kilómetros de vía nueva, preparada para formaciones de 10 vagones. La infraestructura permitirá movilizar un promedio de 60.000 toneladas anuales de azúcar crudo. El objetivo es reducir las barreras logísticas que enfrenta la producción tucumana. Hasta ahora, parte del azúcar debía trasladarse en camiones hasta una estación ferroviaria para continuar luego su recorrido. Con el nuevo sistema, la carga podrá realizarse directamente dentro del ingenio. “Es un servicio puerta a puerta, porque vos desde el ingenio cargás el tren y llega al puerto”, explicó el director de obra. La diferencia de capacidad también es significativa. Según el trabajador, cada vagón representa aproximadamente dos camiones.
Juan José Carreras, director de Seguridad Patrimonial, explicó que la llegada del tren también implicó adaptar la infraestructura del ingenio, ampliar espacios, incorporar alambrados y reforzar la iluminación del sector. Así valoró el significado de la nueva etapa. “Todo lo que es progreso siempre es bueno, sobre todo si sirve para mayor producción, para dar más trabajo a la gente”, afirmó.
Después de más de 45 años, el tren volvió a llevar azúcar desde Cruz Alta. Y con él volvió también una imagen que durante décadas había quedado detenida en la memoria de Tucumán (Producción periodística: Valentina Aranda Zóttola).







