Suena irónico, pero una película que se desarrolla a toda velocidad demoró tres años en llegar a los cines. “Coyote vs. ACME” se terminó en 2023, pero Warner decidió archivarla sin estrenar para cobrar un beneficio fiscal en Estados Unidos de U$S70 millones. La medida empresaria levantó una oleada de críticas, cuestionamientos y reclamos que derivaron en que el gigante de Hollywood vendiera la película a la distribuidora independiente Ketchup Entertainment.
Lo cierto es que los personajes creados por Looney Tunes y que llenaron horas en la pantalla chica con la persecusión eterna del coyote contra el correcaminos, al que nunca lograba atrapar, se estrena hoy en el país y busca acaparar una atención transgeneracional: para quienes crecieron con las aventuras será un entretenido regreso a la niñez; los adolescentes recordarán episodios residuales que llegaron a ver y los más chicos se encontrarán con una diversión clásica a pleno.
Si algo caracterizó a la serie televisiva fue la ingeniosa búsqueda de trampas del cazador para atrapar a su presa, para lo cual contaba con productos de la marca ACME, que no daban el resultado esperado. Por eso, el filme juega con los reclamos del coyote al fabricante, en un formato que entremezcla la actuación en vivo con la animación por computadora, al estilo popularizado en 1964 por “Mary Poppins” y que tuvo a “¿Quién engañó a Roger Rabbit?” como un distinguido heredero en 1988. Luego, decenas de producciones replicaron el formato.
La película fue dirigida por Dave Green sobre un guión de Samy Burch. Protagonizada (en lo actoral real) por Will Forte, Lana Condor, Tone Bell, Luis Guzmán y John Cena, la historia está basada en el artículo irónico de la revista The New Yorker de 1990, “Shouts and Murmurs”, escrito por Ian Frazier. Pero lo central lo llevan los dibujos.
La trama sigue a Wile E. Coyote en su decisión de demandar a ACME en los tribunales por venderle productos defectuosos en forma reiterada, razón por la cual le impidió atrapar al esquivo correcaminos; en el juicio son citados como testigos Bugs Bunny y Pato Lucas, en un mundo donde humanos y seres animados conviven en igualdad de condiciones.
Cuando todo parecía encaminado a las salas, Warner convocó al elenco a una proyección privada. Fue la única, hasta ahora. La cancelación fue precedida por la falta de difusión y de cualquier anuncio oficial sobre el destino; todo parecía ir camino al olvido, en medio del cambio de dirección de Warner que decidió alejarse de los proyectos vinculados con HBO Max, como pasó también con “Batgirl” y “Scoob! Holiday Haunt”.
Reacción
Entonces comenzó la reacción. “Era todo lo que yo deseaba que la película pudiera haber sido y más. Era tan especial, lo que la hacía tan frustrante y tan devastadora. La confusión se intensificó, luego la frustración y después una ira abrasadora”, señaló Forte. Su malestar fue compartido por miles de fanáticos de esa animación y derivó en una indignación pública que forzó a Warner a desempolvar el proyecto. Ahora se lo promociona como “la película que ACME no quería que vieras”, pero bien podría apuntarse contra el gran estudio y sus prácticas comerciales en detrimento de lo artístico. Green considera el estreno como un logro: “el negocio del cine, por más que no lo parezca, está liderado y marcado por cineastas, actores y guionistas que quieren crear”.








