Crecieron juntos, soñaron con la Primera de Lince y debutaron en el Regional del NOA

Joaquín Heredia, Santino Amadio y Tobías Camaño tuvieron su estreno ante Tucumán Rugby y se sumaron a Santino Nieva, otro integrante de la camada 2007 que ya había debutado en el primer semestre. La historia de una generación que creció junta y empieza a ganar terreno entre los “Grises”.

(De izquierda a derecha) Joaquín Heredia, Santino Amadio, Tobias Camaño y Santino Nieva son de la camada 2007 de Lince y enfrentaron a Tucumán Rugby.
(De izquierda a derecha) Joaquín Heredia, Santino Amadio, Tobias Camaño y Santino Nieva son de la camada 2007 de Lince y enfrentaron a Tucumán Rugby.

Resumen para apurados

  • Cuatro juveniles de la camada 2007 debutaron en la Primera de Lince frente a Tucumán Rugby por la fecha 2 del Regional del NOA, impulsando la renovación del club.
  • Formados desde infantiles, los jugadores llegan tras el regreso del club al Regional A luego de tres años, bajo la guía de Fernando Lagarrigue, su formador histórico.
  • La consolidación de este recambio generacional apunta a afianzar a Lince en la máxima categoría y lograr una plaza para el Torneo del Interior en 2027.
Resumen generado con IA

El mensaje llegó a la casa de Joaquín Heredia un día antes del partido. El lunes pasado ya sabía que formaría parte de los 23 de Primera, pero todavía faltaba una confirmación. Hasta que su mejor amigo Santino Nieva, también M-19 y titular de Lince, le mandó un mensaje. “El sábado jugamos juntos”, escribió Nieva. Joaquín miró el equipo y ahí estaba su nombre. Apertura. Titular. Frente a Tucumán Rugby. En la segunda fecha del Regional del NOA y con apenas 19 años.

La escena sirve para resumir algo que Lince empezó a vivir durante las últimas semanas. Después de tres años fuera de la máxima categoría regional, los “Grises” regresaron al Regional A y, al mismo tiempo, comenzaron a abrirles la puerta a varios chicos formados desde infantiles en el club. El último fin de semana fueron tres: Heredia, Santino Amadio y Tobías Camaño. A ellos se suma Santino Nieva, integrante de la misma camada 2007, que ya había debutado durante el primer semestre frente a Lawn Tennis por el Anual Tucumano.

No son solamente cuatro juveniles que llegaron a Primera. Detrás existe una historia compartida, años de entrenamientos y un proceso que Fernando Lagarrigue conoce desde adentro. El actual entrenador fue coordinador y técnico de juveniles durante buena parte de la formación de esta generación.

“Es resultado de un proceso, de lo que se viene trabajando hace años”, explicó Lagarrigue. Incluso, el vínculo atraviesa generaciones. Conoce a sus familias, fue compañero de algunos de sus padres y ahora dirige a sus hijos en Primera. “Que hoy estén jugando en Primera es una satisfacción enorme para todo el club”, reconoció.

De mirar la cancha 1 a jugar en ella

Para Heredia, el camino comenzó cuando tenía cinco o seis años. Su papá, Mario, también había sido jugador de Lince y actualmente participa de la vida institucional del club como dirigente. El rugby, entonces, apareció prácticamente desde que tiene memoria.

Por eso, cuando finalmente llegó el debut, los nervios fueron inevitables. “Durante la semana sabía que iba a jugar el sábado y tenía mucho nerviosismo. Pero después, el sábado, estaba más tranquilo. Es un orgullo porque es algo con lo que soñás desde que llegás al club”, contó.

Su padre eligió no cargar aquel momento de demasiadas palabras. Apenas le pidió tranquilidad y que hiciera aquello para lo que se había preparado. Una vez dentro de la cancha, Joaquín descubrió cuál era una de las principales diferencias entre juveniles y Primera.

“La presión del rival. Tenés mucho menos tiempo para tomar decisiones y para ejecutar. Eso hace que el juego sea más complicado, pero es cuestión de ir agarrando rodaje”, explicó el apertura.

Amadio recorrió un camino parecido. Llegó a Lince a los nueve años de la mano de su padre y desde entonces creció junto al núcleo de la categoría 2007. Con el paso del tiempo, aquel grupo se mantuvo unido. “Seguimos siendo los mismos que venimos jugando desde hace varios años. Ninguno se dio de baja”, destacó.

“Ninja”, como lo conocen en el club desde su primer entrenamiento aunque ni él recuerde exactamente el origen del apodo, juega como tercera línea. A comienzos de temporada vio cómo Nieva daba el salto y entendió que su oportunidad también podía aparecer.

“Cuando debutó un amigo a principio de año vi que yo también tenía posibilidades. Me entrené todo lo que pude para cumplir este sueño que tenía desde hace mucho tiempo”, recordó.

El sábado le tocó esperar desde el banco junto a Camaño. Los nervios estaban ahí. Heredia ya había arrancado como titular y, con el correr del partido, llegó el momento de los otros dos.

“Es algo muy lindo poder jugar los cuatro en la cancha de Primera. Es como un sueño cumplido”, resumió Amadio.

Un recambio que Lince necesitaba

Para Lagarrigue, la aparición de los juveniles no es un hecho aislado. Forma parte de una renovación que considera indispensable para sostener el crecimiento deportivo del club.

“El fin de semana hubo una linda combinación de chicos con experiencia y chicos jóvenes que están jugando sus primeros partidos en Primera. Eso es fundamental para cualquier club y, sobre todo, para nosotros, que imperiosamente necesitamos ese recambio”, señaló.

Lince atraviesa una realidad diferente a la de varias de las instituciones con las que compite. Lagarrigue lo reconoce sin rodeos. Los “Grises” cuentan con todas las divisiones desde infantiles hasta M-19, aunque cada fin de semana representa un esfuerzo sostener esa estructura.

“Somos un club chico. Nos cuesta mucho presentar todas las divisiones. Lo estamos haciendo, pero nos cuesta”, explicó.

Dentro de ese escenario, el regreso al Regional A adquirió todavía más valor. El primer gran objetivo de 2026 había sido justamente recuperar ese lugar. Para conseguirlo, Lince necesitaba realizar un buen Anual Tucumano y sumar los puntos necesarios. Lo consiguió. Ahora la vara volvió a subir.

“Le podemos ganar a cualquiera”

El encuentro contra Tucumán Rugby terminó dejando una derrota, pero también una señal. Lince estuvo cerca frente al último campeón y Heredia, pese a llevar apenas un partido en Primera, sintió que aquello podía servir como punto de partida.

“Queremos demostrarles a los otros equipos que Lince le puede ganar a cualquiera. No somos un partido fácil, al contrario, vamos a ser durísimos. Si el sábado estuvimos a nada de ganarle al campeón, quiere decir que podemos ganarle a cualquiera”, afirmó.

Lagarrigue piensa el desafío en un horizonte todavía mayor. El objetivo del Regional será pelear por una plaza para regresar al Torneo del Interior en 2027, una competencia que los “Grises” no disputan desde hace varios años.

Al mismo tiempo, el movimiento también se produce fuera de la cancha. El club atraviesa un proceso de renovación dirigencial. “Hay un aire nuevo, se están renovando las expectativas y eso está ayudando mucho”, describió el entrenador.

Quizás allí se encuentre la fotografía más precisa del momento de Lince. Un club que vuelve a medirse con los principales equipos de la región mientras intenta reconstruirse, renovarse y competir con una estructura más pequeña. Y que, en medio de ese proceso, empieza a encontrar respuestas en los chicos que crecieron adentro.

Heredia, Amadio, Camaño y Nieva son parte de esa apuesta. Cuatro amigos, cuatro jugadores de la camada 2007 y una misma cancha que durante años observaron desde afuera. Ahora empezaron a jugar en ella.

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