Resumen para apurados
- José Luis Espert presentó un descargo ante el juez federal de San Isidro y pidió su sobreseimiento en la causa que investiga un presunto lavado de 200.000 dólares.
- La causa indaga una transferencia de 2020 ligada a Federico Machado. El exdiputado sostuvo que el dinero provino de una consultoría y que no hubo ocultamiento.
- La Justicia deberá evaluar las pruebas aportadas por la defensa y resolver si dicta el sobreseimiento, la falta de mérito o profundiza la investigación penal.
El exdiputado José Luis Espert presentó ante el juez federal de San Isidro, Lino Mirabelli, un descargo de 65 páginas en el que rechazó la totalidad de la imputación por presunto lavado de activos y pidió su sobreseimiento o, subsidiariamente, que se dicte la falta de mérito.
La investigación está vinculada con una transferencia de U$S200.000 que Espert recibió en 2020 desde una cuenta de una empresa relacionada con Federico “Fred” Machado, condenado recientemente por lavado en Estados Unidos (EEUU).
En su presentación, el economista sostuvo que el dinero tuvo como origen un contrato de consultoría y cuestionó la hipótesis de que los fondos provinieran de una actividad ilícita.
Espert centró buena parte de su defensa en cinco hechos señalados en la imputación: la recepción de los U$S200.000 en una cuenta bancaria de Estados Unidos; el posterior ingreso de parte de ese dinero a la Argentina, junto con retiros de efectivo y la compra de un automóvil; la utilización posterior de fondos para adquirir otro vehículo y realizar una inversión inmobiliaria; el supuesto origen ilícito del dinero; y una presunta maniobra de ocultamiento mediante la sociedad Varianza SA, cuestiones contables y declaraciones impositivas, consignó el diario "Ámbito".
“Nadie lo probó”: la defensa
Uno de los principales argumentos de Espert apunta al supuesto origen ilícito de los fondos. “La imputación dice: ‘el dinero era ilícito’. Respondo: nadie lo probó”, sostuvo.
El economista explicó que la cuenta desde la cual recibió el dinero correspondía a una empresa de aviación y que allí se realizaban operaciones con numerosas contrapartes. Remarcó además que, según su descargo, ningún tribunal argentino o extranjero declaró que esa transferencia específica proviniera de un delito.
“El propio pedido fiscal usa la palabra ‘presuntamente’”, señaló Espert, y agregó: “Sin origen ilícito probado no hay nada que ‘lavar’: se cae el edificio entero”.
Ante la hipótesis de que el contrato con la consultora Minas del Pueblo utilizado para justificar el pago haya sido simulado, Espert sostuvo que existe documentación que acredita su existencia.
Según explicó, el contrato fue firmado y certificado ante escribano en junio de 2019 y cuenta con una apostilla internacional del Estado argentino. También mencionó correos electrónicos de 2019 incorporados al expediente mediante una extracción pericial forense, una reunión previa y tres testigos que, de acuerdo con su descargo, corroboraron los hechos.
“El trabajo encomendado -reordenar la deuda de una minera y diseñar su plan de crecimiento- es exactamente la especialidad que ejercí toda mi vida para ministerios, cámaras y grupos empresarios”, afirmó.
Por ese motivo, calificó de infundada la acusación de que el contrato de consultoría haya sido creado para justificar dinero ilícito.
El vínculo con Federico Machado
Otro de los puntos de la defensa está relacionado con la acusación de que Espert debía conocer el supuesto origen ilícito de los fondos. “En 2019 y 2020 no existía una sola alerta, causa o reporte sobre Machado”, sostuvo el exdiputado.
Espert afirmó además que los bancos estadounidenses que intervinieron en los movimientos tampoco habían detectado irregularidades. En esa línea, recordó que distintas personalidades públicas de Argentina y del exterior habían viajado en aviones de Machado o realizado negocios con él sin que, según planteó, fueran investigadas.
“Todo la información estatal sobre él es de 2021 en adelante”, afirmó. Con ese argumento, cuestionó que se pretenda sostener que debía conocer información que, según su planteo, tampoco estaba disponible para organismos estatales o entidades financieras.
El argumento contra la hipótesis
Espert también rechazó que las operaciones realizadas después de recibir el dinero hayan tenido como objetivo ocultar su origen. “Todo lo hice a mi nombre”, afirmó.
En ese sentido, enumeró un único giro a su cuenta, transferencias que firmó, retiros realizados personalmente por ventanilla, dos vehículos adquiridos en concesionarias y agencias, con sus respectivas facturas y recibos, y una inversión inmobiliaria canalizada mediante un fideicomiso inscripto.
También destacó que Varianza SA estaba a su nombre, tenía sede legal en su domicilio y que los sueldos fueron declarados ante el fisco.
El planteo de la defensa es que las operaciones cuestionadas no tuvieron características propias de una maniobra de ocultamiento. Según Espert, no hubo anonimato, fraccionamiento ni utilización de terceros o testaferros.
Otro capítulo de la presentación está dedicado al tratamiento fiscal del dinero. Espert negó que las cuestiones impositivas puedan ser utilizadas como prueba de una maniobra de lavado y sostuvo que cualquier omisión fue de carácter administrativo y posteriormente corregida. “Es exactamente al revés”, afirmó.
Según explicó, la situación fue corregida mediante declaraciones rectificativas y con el pago de los impuestos correspondientes. También rechazó que la documentación elaborada por sus contadores constituya una “ingeniería contable” destinada a encubrir un delito.
“Convertir el ejercicio corriente de una profesión en ‘colaboración’ con un delito, sin probar que nadie conociera falsedad alguna, invierte las reglas más básicas del derecho penal”, sostuvo.
Además, negó que haya existido un enriquecimiento extraordinario y afirmó que el aumento patrimonial señalado en la denuncia responde, en buena medida, a la valuación fiscal y a la inflación.
En otro tramo de su descargo, Espert cuestionó cuál habría sido el objetivo de la supuesta maniobra. “Todo lavado tiene un para qué: o se le devuelve el dinero limpio a su dueño, o uno disfraza el origen de dinero propio”, afirmó.
En ese sentido, planteó dos escenarios: “¿Lavé para Machado?”. Su respuesta fue que ningún dólar volvió al empresario y que el dinero permaneció en una cuenta a su nombre, fue gastado a su nombre y tributó a su nombre.
“¿Lavé para mí mismo?”, continuó. Luego cuestionó la lógica de la acusación al señalar que implicaría aceptar que planificó una operación sofisticada con escribano, apostilla, correos y testigos, pero que al mismo tiempo cometió el supuesto error de recibir el dinero desde la cuenta de un tercero distinto del contratante y sin exigir una factura.
“El estafador prolijo y el chapucero no caben en la misma persona”, afirmó.
Espert también cuestionó cuál habría sido el objetivo de que Machado utilizara una transferencia de u$s200.000 a la cuenta de un economista que en ese momento era candidato presidencial.
“Un delito sin objeto probado y sin beneficiario posible no es un delito difícil de probar: es un delito que no ocurrió”, sostuvo.
Sobreseimiento y nuevas pruebas
Sobre el final de la presentación, Espert pidió su sobreseimiento y, subsidiariamente, que se dicte la falta de mérito. Además, ofreció nuevas medidas de prueba, entre ellas informes a organismos nacionales y extranjeros y nuevas constataciones documentales. También manifestó su adhesión a medidas probatorias solicitadas por otras partes.
“No rehúyo la investigación: la reclamo, completa y con todas las garantías”, sostuvo.
El economista cerró su descargo reivindicando su confianza en la Justicia y afirmó que su defensa no se basa en un acto de fe, sino en la documentación incorporada al expediente.









