Atlético Tucumán encontró en Clever Ferreira la llave para romper el cerrojo de Estudiantes de Río Cuarto

El “Decano” dominó y tuvo la pelota durante gran parte del partido, pero no encontraba cómo quebrar el bloque bajo del “León”. Una pelota parada y la aparición del paraguayo destrabaron el 1-0.

Laméndola no pudo marcar la diferencia en Córdoba.
Laméndola no pudo marcar la diferencia en Córdoba. Prensa CAT.

Resumen para apurados

  • Atlético Tucumán venció 1-0 a Estudiantes de Río Cuarto como visitante por el Torneo Clausura, con un gol de Clever Ferreira tras un tiro de esquina de Lautaro Godoy.
  • El Decano dominó el juego ante el repliegue defensivo local y destrabó el duelo mediante pelota parada, resistiendo los minutos finales con diez tras la expulsión de Galván.
  • La victoria otorga puntos cruciales a Atlético Tucumán en el Clausura, ratificando su capacidad para quebrar esquemas cerrados y defender ventajas en situaciones adversas.
Resumen generado con IA

La pelota salió desde la esquina y viajó hacia el centro del área. Parecía una más. Una de tantas que Atlético había buscado para romper el cerrojo que Estudiantes de Río Cuarto había construido alrededor de su arco. Pero Clever Ferreira no la esperó: atacó el envío en movimiento y sacó un remate para marcar el 1-0. El córner había salido de los pies de Lautaro Godoy. No podía ser de otra manera: uno había pasado el partido buscando la llave y el otro llevaba varios minutos golpeando la puerta.

Porque hasta ese momento Atlético tenía casi todo. La pelota. El territorio. El dominio. Le faltaba el espacio. Estudiantes se lo había quitado desde el comienzo. El “León” se plantó cerca de su área, achicó las distancias entre sus líneas y esperó. No parecía preocuparle demasiado ver al “Decano” tocar. Godoy podía recibir. Los centrales podían adelantarse. Los laterales podían ganar metros.

La condición parecía una sola: que nadie corriera. Ahí estaba la trampa. Estudiantes había entendido que buena parte del peligro de Atlético nace cuando encuentra metros para acelerar por las bandas. Entonces tomó una decisión: en lugar de perseguir la pelota, protegió los espacios. Y durante largos pasajes, el “Decano” entró en ese laberinto.

Godoy recibía en el medio y levantaba la cabeza. Tocaba hacia un costado. Volvía a pedirla. Cambiaba de orientación. Empezaba nuevamente. Faltaba un socio. Alguien que apareciera entre líneas. Un pase que partiera la estructura. Un movimiento que obligara a Estudiantes a abandonar su lugar.

Como eso no ocurría, Atlético escapaba hacia afuera. Franco Nicola fue uno de los que más insistió. Recibía sobre la banda, levantaba la cabeza y lanzaba el centro. Una vez. Otra vez. La pelota viajaba hacia el área, pero muchas veces no encontraba destinatario. Manuel Brondo quedaba demasiado solo entre los centrales y faltaban llegadas desde atrás.

Nicolás Laméndola tampoco encontraba los metros que había aprovechado contra Independiente.  En Río Cuarto cada intento encontraba rápidamente otra camiseta enfrente.

Renzo Tesuri intentó escapar de esa lógica temprano. Sacó un remate peligroso en el inicio del partido. Fue una de las pocas ocasiones en las que Atlético logró atacar antes de que Estudiantes terminara de acomodar su estructura.

Después, nuevamente el cerrojo. Había dominio. Había posesión. Había control. Pero había pocas chances.

Hasta que Ferreira empezó a mostrar otro camino. Cada pelota detenida llevaba al paraguayo desde el fondo hasta el área rival. Ya en el primer tiempo había dejado una advertencia con un cabezazo peligroso. En un partido en el que Atlético no encontraba espacios por abajo, su presencia empezaba a convertirse en una alternativa.

Del otro lado ocurría poco. Estudiantes recuperaba e intentaba acelerar, pero generalmente sus ataques terminaban con un delantero demasiado solo. Yeison Moreno tuvo la más clara con un cabezazo. Después, la mayoría de los intentos se apagaban antes de comprometer seriamente a la defensa del “Decano”.

El 1-0 terminó teniendo cierta lógica. Godoy había pasado buena parte del partido intentando encontrar el pase que rompiera la estructura. Ferreira llevaba varios intentos buscando lastimar dentro del área. Entre los dos encontraron la solución.

Pero todavía faltaba una última prueba. La expulsión de Ignacio Galván obligó a Atlético a cambiar el libreto durante los cinco minutos finales. El equipo que había pasado casi todo el partido instalado en campo contrario tuvo que retroceder, juntar sus líneas y defender cerca de su propia área ante la reacción desesperada de Estudiantes.

Por primera vez, los papeles se invirtieron. El “León”, obligado por el resultado y con superioridad numérica, adelantó metros y fue a buscar el empate. Atlético ya no necesitaba encontrar espacios. Necesitaba cerrarlos. Replegó, protegió el área y resistió los últimos intentos del local para sostener una ventaja que había tardado casi todo el partido en construir.

Fue la última contradicción de un encuentro marcado justamente por los espacios. Después del gol y la expulsión, fue el “Decano” el que tuvo que cerrar la puerta. Y lo hizo para quedarse con un triunfo importantísimo en el torneo Clausura.

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