Resumen para apurados
- La influencer Caro Trippar advirtió en YouTube sobre el riesgo de consultar a la IA tras saber su pronóstico de cáncer incurable, debido a la angustia que le generó.
- Diagnosticada con metástasis ósea, cargó sus estudios médicos a la IA para calcular su expectativa de vida, obteniendo una respuesta que profundizó su dolor.
- El testimonio expone el impacto emocional y los riesgos psicológicos de utilizar herramientas digitales no reguladas para predecir cuadros de salud complejos.
Caro Trippar tiene 35 años, un bebé de un año y medio y un cáncer en los huesos que sabe que acabará con su vida. Aunque lo sabe desde hace meses, la influencer que tiene miles de seguidores en sus redes sociales decidió contarlo públicamente hace poco menos de un mes y se deshizo en angustia. Pero ese no fue el peor momento que pasó luego de su diagnóstico.
Desde que anunció que tiene un cáncer incurable, Trippar empezó a publicar una nueva serie de videos. De su lifestyle y vida materna clásicas, la youtuber pasó a compartir su tirada semanal, “Viernes de cáncer”. En el último video contó cuál fue una de las peores decisiones que tomó: decidió preguntarle a la inteligencia artificial cuánto tiempo de vida le quedaba.
La angustia por el diagnóstico de Caro Trippar
La parte más pesada de afrontar su enfermedad llegó al salir de la consulta médica en la que le confirmaron que tenía cáncer. “Me quiebro, me cae todo y empiezo: ‘Me voy a morir, me voy a morir, Sebas, me voy a morir. Me está diciendo que no se puede curar’”, recordó sobre el momento que vivió con su pareja.
La culpa fue uno de los sentimientos que se le atravesaron por su mente al confundir síntomas de una de sus mamas. “Cómo dejé que se me fuera al hueso. No entendí cómo me estaban diciendo que no tenía cura”, señaló la influencer. Por eso, atravesó una serie casi infinita de estudios para saber más sobre su cáncer hasta que dio positivo la presencia de células carcinógenas en sus huesos.
La incertidumbre de Caro Trippar por su diagnóstico de cáncer
Nuevamente la incertidumbre se apoderó de ella cuando decidió buscar en internet. Las redes sociales se constituyeron en su primera fuente de consultas. En principio, los videos de personas que contaban sus experiencias destacaban como sorprendentes a quienes habían sobrevivido cinco años con la enfermedad y, mucho más, a quienes habían logrado llegar a 10 años.
Al llegar a su casa, consultó con la inteligencia artificial. “Decidí hacer algo que no recomiendo. Después mi psicóloga me lo prohibió, pero entré a la inteligencia artificial y tiré todos mis estudios, desde el primero, todo, todo, todo”. Con algunos datos más, Trippar remató con la pregunta más dolorosa: “Si respondo bien al tratamiento, ¿cuántos años de vida me quedan?”.
La respuesta le dio un dolor aún más punzante. “Me puso que si tenía una buena respuesta al tratamiento, iba a vivir de tres a cinco años. Que si tenía una excelente respuesta, iba a vivir diez años”, confesó. En un balance sobre la desesperación por su diagnóstico, Trippar destacó que había sido una actitud perjudicial para sí misma. “No hagan eso, chicos. No hagan eso”, recomendó.










