Resumen para apurados
- Gustavo Sepúlveda correrá este domingo el Rally Trasmontaña en Tucumán junto a su hijo Nehuen para homenajear a su mejor amigo fallecido de cáncer, Victorio.
- Tras sufrir pérdidas personales y la muerte de su amigo, Gustavo halló refugio en el ciclismo y convocó a su hijo de 13 años para competir juntos en la categoría Padre e Hijos.
- La participación familiar transforma el duelo en resiliencia, destacando al Rally Trasmontaña no solo como un hito deportivo, sino como un motor de superación personal y unión.
“En los últimos años sufrí muchos golpes duros. El Trasmontaña me enseñó que puedo seguir y que con un objetivo claro uno puede salir adelante”. La frase de Gustavo Sepúlveda resume mucho más que el desafío deportivo que afrontará el domingo. Resume una historia de pérdidas, de dolor, de amistad y, sobre todo, de la decisión de seguir adelante cuando parece que todo se derrumba.
A los 54 años, el biker nacido en Río Negro, pero radicado desde hace dos décadas en La Punta, San Luis, será uno de los protagonistas de la edición número 32 del Rally Trasmontaña, la competencia de mountain bike en parejas más importante de Argentina y una de las más prestigiosas de Sudamérica. Largará junto a su hijo Nehuen, de apenas 13 años. Para ambos será una experiencia especial. Para Gustavo, además, será una manera de cumplir una promesa y de homenajear a alguien que ya no estará físicamente en la montaña, pero que seguramente lo acompañará durante cada kilómetro.
Gustavo tenía otro compañero para esta aventura. Su mejor amigo, Victorio José Luis Reina. Con él había compartido prácticamente toda su vida y también había decidido volver a correr el Trasmontaña. El proyecto comenzó a tomar forma en septiembre del año pasado. “Decidimos comenzar a prepararnos para participar este año. La idea era competir con Victorio, mi mejor amigo. Con él hicimos juntos el jardín de infantes, la primaria, la secundaria y nos fuimos a estudiar juntos en la facultad de Córdoba. Estudiábamos Administración de Empresas”, recordó Gustavo.
Después, la vida los llevó por caminos diferentes. Victorio regresó a Catriel, en Río Negro, mientras Gustavo se instaló en La Punta. Los separaban unos 600 kilómetros, pero nunca la distancia fue un obstáculo para mantener la amistad. “Estábamos en contacto permanente. Realmente no nos separaban los 600 kilómetros que existen entre una ciudad y otra”, contó.
Mientras ambos entrenaban por separado, con entusiasmo y con la mirada puesta en agosto, apareció el golpe que nadie esperaba. En febrero, Victorio murió como consecuencia de un cáncer de hígado fulminante. “Sentí que se me derrumbó todo. Estábamos muy contentos con la idea de volver a correr juntos, pero a mi amigo le agarró un cáncer tremendo y en febrero falleció. No sabía qué hacer. No sabía cómo seguir”, relató.
No era el primer golpe que recibía. Dos años antes había fallecido su padre y, en agosto del año pasado, después de 26 años de matrimonio, se había divorciado. Demasiadas pérdidas en poco tiempo. Demasiadas preguntas. Demasiados motivos para detenerse.
Pero entonces apareció la bicicleta. Y apareció el Trasmontaña. “Por suerte rápidamente reaccioné y dije: ‘Tengo que correr el Trasmontaña en homenaje a él’”, recordó. Fue en ese momento cuando decidió cambiar de compañero. Miró hacia su propia familia y le hizo una propuesta a Nehuen. “Le propuse a mi hijo que corriéramos juntos. A él le encantó la idea y el primer día que se abrieron las inscripciones ya estábamos anotados”, indicó.
Nuevo objetivo
La decisión transformó el dolor en un nuevo objetivo. Gustavo y Nehuen compartirán el domingo la categoría Padre e Hijos A2. No será una improvisación: el adolescente lleva tres años compitiendo en mountain bike y ya tiene experiencia corriendo junto a su padre. En 2025 participaron juntos en dos carreras. Fueron segundos en el Gran Fondo La Florida, en San Luis, y luego consiguieron la victoria en el Rally La Punta, también en la categoría Padre e Hijos.
“Mi objetivo era correr el Trasmontaña con Nehuen, pero cuando él fuera un poco más grande. Cuando le propuse hacerlo, rápidamente me dijo que sí. Estaba muy contento. A mi hijo le encanta la bicicleta”, contó Gustavo.
Esta vez, además, el viaje tendrá un significado especial. El biker se tomó vacaciones de su trabajo para viajar junto a su hijo y afrontar el desafío. Mientras tanto, en La Punta también quedó Naiara, su hija de 17 años, otra de las personas que, según Gustavo, lo ayudaron a atravesar los momentos difíciles. “La bicicleta siempre me ayudó. Es la mejor terapia que tengo. En este caso, el Trasmontaña fue clave. Además, gracias a Dios también tengo a mis dos hijos que me ayudan”, afirmó.
Recuerdos
Victorio estará presente de otra manera. Gustavo lo recuerda como un hombre apasionado por el deporte, la bicicleta y la montaña. “Hizo casi todas las cimas de la Argentina. Le faltó solamente el Aconcagua. La última que hizo fue en África. Amaba el deporte y era un amigo maravilloso”, recordó.
También volvió a aquel 2019, cuando por primera vez decidieron viajar a Tucumán para participar del Rally. “Todavía recuerdo cuando le dije que viniéramos a correr el Trasmontaña. Enseguida me dijo que sí”, contó.
Ahora será Gustavo quien vuelva a Tucumán, pero acompañado por su hijo. El desafío será diferente. Ya no estará Victorio pedaleando a su lado, aunque su recuerdo estará en cada tramo del recorrido.
Para Nehuen, en tanto, todo será nuevo. Será su debut en el Trasmontaña y la ansiedad crece a medida que se acerca la largada. “Estoy un poco cansado por el viaje, pero a la vez muy contento. También estoy ansioso de que llegue el día de la carrera. Tengo muchas ganas de andar en bicicleta”, contó el adolescente, que cursa segundo año en el colegio Martin Luther King, de La Punta.
Ya habló con otros bikers y todos le transmitieron el mismo mensaje: el Trasmontaña es una prueba durísima, pero también una experiencia única. “Espero poder disfrutarla”, dijo.
Y no ocultó lo que sintió cuando recibió la propuesta de su papá. “Me emocioné mucho cuando me propuso correr el Trasmontaña. Sentía que estaba cumpliendo un sueño. Quiero que el domingo llegue ya”, expresó.
Gustavo conoce la dureza de la competencia. Corrió en 2019 y también participó en algunas de las carreras más importantes del país, desde el Desafío al Río Pinto, en Córdoba, hasta la Vuelta a las Altas Cumbres. Incluso llega a Tucumán después de consagrarse campeón el domingo pasado en la categoría Master C2 de cross country, en San Luis.
Una carrera única
Pero para él ninguna carrera se compara con esta. “El Trasmontaña es la competencia que todos los bikers quieren correr. Corrí en casi todas las carreras importantes del país, pero ninguna es como el Trasmontaña. Es una carrera única. Es inigualable”, sentenció.
Este domingo, cuando Gustavo y Nehuen comiencen a pedalear desde La Sala hacia los cerros tucumanos, habrá un objetivo deportivo: completar los kilómetros, superar las dificultades y llegar juntos a la meta.
Pero habrá algo más. Habrá un padre que encontró en su hijo una nueva razón para pedalear. Un adolescente que cumplirá el sueño de compartir una carrera con su papá. Y habrá un amigo ausente que, de alguna manera, también será parte de la aventura.
Porque algunas carreras se ganan llegando primero. Otras, simplemente, logrando llegar. Y hay algunas, como esta, en las que cruzar la meta significa mucho más que completar un recorrido.










