Cuatro veterinarios tucumanos explican en qué casos utilizan cannabis medicinal como tratamiento complementario y sus límites

Cuando el dolor ya no tiene una única respuesta.

CALIDAD DE VIDA. Los animales gerontes tienen problemas puntuales.
CALIDAD DE VIDA. Los animales gerontes tienen problemas puntuales.
Hace 5 Hs

Cada vez viven más años; con esa mayor expectativa de vida, también aparecen enfermedades que antes eran menos frecuentes: artrosis, dolor crónico, tumores, trastornos neurológicos y deterioro cognitivo.

En ese escenario, algunos veterinarios tucumanos comenzaron a incorporar el cannabis medicinal como una herramienta complementaria dentro de tratamientos más amplios. Todos coinciden en un punto: no reemplaza a la medicina convencional, no sirve para cualquier paciente y siempre requiere indicación y seguimiento profesional.

El médico veterinario Diego Schwint, especialista en clínica de pequeños animales, cuenta que el interés comenzó a crecer impulsado por las consultas de los propios tutores.

“La gente ya está averiguando por Internet o por el ChatGPT; entonces te lo proponen cuando vos no se lo proponés y tenés que estar al tanto”, señala.

Aunque considera que Tucumán todavía está “bastante verde” en materia de regulación y capacitación, asegura que cada vez más colegas comienzan a interiorizarse sobre estas terapias. A partir de su experiencia profesional, explica que esta alternativa puede contemplarse en pacientes con dolor y otras patologías de larga duración. “Se lo utiliza ante patologías crónicas que no tienen cura, en tratamientos largos con la menor cantidad de efectos secundarios”, explica. Aclara, sin embargo, que nunca reemplaza el tratamiento convencional. “No es una terapia única; es una alternativa que suma un tratamiento principal. No va solo”, sostiene.

Una experiencia similar describe la médica veterinaria Mariana Estrada Filtrin, docente de la Facultad de Agronomía, Zootecnia y Veterinaria de la UNT. “A lo largo de mis siete años de experiencia, y particularmente desde 2023, incorporé el uso de cannabis medicinal como una herramienta clave en el tratamiento del dolor crónico”, relata.

Según explica, los pacientes que más suelen beneficiarse son “los animales gerontes con problemas articulares y aquellos que atraviesan procesos oncológicos”. “Se combina con otros fármacos analgésicos, potenciando su efecto y permitiéndonos reducir las dosis de los fármacos tradicionales”, asevera.

Entre los casos que más recuerda aparece el de Prema, su propia perra labradora de 14 años, que sufre displasia de cadera. “Con los años llegó a tomar más de cinco analgésicos distintos. La diferencia que logramos al incorporar el aceite de CBD fue que pudimos reducir drásticamente las dosis de los demás fármacos y potenciar el efecto deseado. Hoy, a sus 14 años, sigue esperando y disfrutando con entusiasmo de su paseo diario”, describe.

La experiencia terminó por reforzar una convicción que resume su manera de ejercer la profesión: “La medicina veterinaria no solo debe buscar extender la vida, sino garantizar que valga la pena ser vivida”.

Para algunas dolencias: “No reemplaza la medicina tradicional”

Los especialistas insisten en que uno de los principales errores es presentar al cannabis medicinal como una solución para cualquier enfermedad. Fernando Hilal, médico veterinario, epidemiólogo y profesor de Microbiología de la UNT, coincide con esa mirada. “No viene a reemplazar la medicina tradicional ni los tratamientos convencionales”, afirma.

En ese marco, puede constituir “una alternativa para complementar esos tratamientos”, especialmente cuando se busca controlar el dolor, mejorar el bienestar o disminuir algunos efectos adversos de otras terapias.

Hilal considera que este cambio responde también a una transformación en la medicina veterinaria. “Hace algunas décadas era raro encontrar perros o gatos de edades muy avanzadas. Hoy vemos pacientes geriátricos con artrosis, dolor crónico, enfermedades neurológicas, patologías renales u oncológicas”, describe. Ese escenario obliga, sostiene, a ampliar el abanico terapéutico, siempre bajo criterios científicos.

Los riesgos de  automedicar: perros y gatos tienen un sistema endocannabinoide desarrollado

Si hay un punto en el que todos veterinarios consultados coinciden plenamente es en que ningún tutor debería administrar cannabis por cuenta propia. “Como ocurre con cualquier fármaco, no es inocuo. Su uso requiere un diagnóstico individual y personalizado”, advierte Mariana Estrada Filtrin.

Antes de indicarlo, explica, se realiza una evaluación clínica completa, con antecedentes, edad y peso y se hacen estudios para conocer el estado renal y hepático del paciente. El principal problema aparece cuando se utilizan preparados destinados a personas. “Pueden resultar altamente tóxicos para los animales o suministrar en dosis incorrectas”, plantea.

Dolores Luna Hernández, veterinaria diplomada en Neurología y dedicada al tratamiento del dolor y la geriatría, coincide. Explica que perros y gatos poseen un sistema endocannabinoide desarrollado, lo que permite utilizar cannabinoides con fines terapéuticos, pero hay que extremar cuidados. “No todos los fitocannabinoides son útiles ni mucho menos inocuos”, señala.

Dudas entre los dueños: dos experiencias positivas en perros y gatos

Mientras algunos dueños de mascotas ya conocen esta alternativa, otros todavía tienen dudas o prefieren esperar a que haya más información. Constanza Figueroa es dueña de Nerón, un perro dalmata de 10 años. Cuando comenzaron sus episodios de epilepsia, el veterinario incorporó un preparado a base de cannabis que “lo calma mucho, redujo la frecuencia y la intensidad de las convulsiones, notamos una gran diferencia”.

Gonzalo Porchetto, tiene a su gato Félix de dos años. Luego de una lesión en una de sus patas, dejó de comer y permanecía casi inmovil. “Después de que se sumó esta alternativa, volvió a ingerir alimentos y se lo notaba mucho más relajado hasta que comenzó a recuperar su movilidad”, recuerda.

Melissa Díaz, dueña de Kira (perra mestiza de cinco años), nunca escuchó hablar de esta terapia. Su mascota está sana, pero tiene dudas. “Me preocupa que pueda ser insegura ya que algunos productos son genéricos. Primero escucharía al veterinario y le haría todos los estudios que hagan falta”, afirma.

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