23 Mayo 2005 Seguir en 
Con gran cantidad de espectadores se inició el sábado el festival experimental Víctor García, que se extenderá hasta el sábado. Un público netamente juvenil acudió a las salas a presenciar puestas de grupos tucumanos y de otras ciudades del país, que generaron una fuerte expectativa. En la primera jornada, el grupo "Mejor Solos" desarrolló una impactante exhibición de danza-teatro, con audaces escenas de desnudo en el teatro San Martín. Luego, la gente disfrutó con una obra de un elenco rosarino. Anoche, en las salas ya no había localidades. Los organizadores admitieron que es la primera vez que el festival reúne a tanta gente. Hoy se podrán ver otras tres obras.
La danza-teatro se lució en la sala del San Martín
Dentro y fuera de la sala del teatro San Martín, en sus pasillos, palcos y escenario, en el primer piso y en planta baja, el grupo "Mejor Solos" estructuró y desestructuró tres piezas: "Clara de noche", "Los sueños de Icaro" y "La bien pagá", ubicadas en el género danza-teatro.
En la adaptación de "Las criadas" ("Clara de noche"), el protagonismo de Marcos Acevedo estuvo puesto en su cuerpo: un cuerpo que se desplazó por todo el espacio, vestido y desnudo, y que, con sus movimientos y su destacado gestualismo, expresaba un hondo dramatismo. La adaptación se trató de una nueva vuelta de tuerca sobre el clásico de Genet, y permitió valorar de qué modo los clásicos pueden seguir hablando en estos días, y con voz propia.
Posteriormente, las puestas de "Los sueños de Icaro" y "La bien pagá" se confundieron en una solución de continuidad y de mezcla, en la que los bailarines Ana Teitelbaum, Julieta Ganum, Claudio Luna y Pablo Salas (también Acevedo), con músicas tan distintas como la española, el tango o la clásica, realizaron una serie de coreografías, algunas de interesante nivel.
Con gran versatilidad y movimiento corporal, los actores-bailarines interpretaron un trabajo de composición y descomposición de imágenes (unas, por ejemplo, se desarrollaron jugando con proyecciones de luz y de diapositivas sobre la escenografía y sobre las paredes internas de la sala).
Otro momento muy convocante fue cuando se instalaron en el palco oficial, y con sus rostros encapuchados, sus bocas tapadas y cubiertos con mantas negras; hasta llegaron a tapar el escudo argentino en el balcón central del primer piso.
Tragedia con humor
Por otra parte, el grupo rosarino "Esse Est Percipi" presentó la obra"Unos viajeros se mueren", escrita por Daniel Veronese en 1995, uno de los favoritos de la nueva dramaturgia argentina, con gran proyección internacional. Según la sinopsis aceptada por el propio autor, "es un amargo relato en el que los protagonistas descubren, durante la noche en que transcurre la acción, la verdad de sus destinos y, como debe ser, su trágico final. La obra reflexiona sobre la condición de lo trágico. ¿Qué define lo trágico? ¿Qué límite es aquel que arroja un material a los abismos de la tragedia?".
La puesta del grupo rosarino aborda el texto con una versión en que su potencia trágica se aliviana en beneficio de la carga de humor que la obra tiene. La violencia queda desplazada hacia lo cómico.
La fiesta arrancó con mucha gente
El Festival de Teatro Experimental Víctor García comenzó pisando fuerte. Más de 200 personas estuvieron en el teatro San Martín y 170 colmaron el Círculo de la Prensa en la noche del sábado. Ayer, también se llenaron la sala de Mendoza 240 y "La Gloriosa", y en Casa Club quedó gente sin poder entrar en la función de las 20, donde se ponía "El reverso del blanco", del grupo "Tía Encarnación".
"Es la primera vez que se reúne tanta gente en el Víctor García", reconoció Jacqueline Fariña, una de las organizadoras.
El festival convocó a un público netamente juvenil, aunque no faltaron los adultos ni las voces extranjeras que se escucharon en los intermedios.
Testimonios
"No somos gente de teatro, pero venimos a ver algo diferente", dijo Florencia Rodríguez (de 17 años), acompañada por un grupo de amigas. Horacio Sánchez (de 23 años) opinó que le gustaron las obras, pero admitió que se puso algo incómodo con algunas escenas de desnudo en el San Martín. Incluso en "El Piletón" (en el parque Avellaneda) pudo observarse ayer por la tarde la presencia de padres con sus hijos.
Al concluir la jornada del sábado, y antes que los teatristas se reunieran a comer en un restaurante de 25 de Mayo al 400, Jorge Rufino y Mónica Debrisky le contaron a LA GACETA que la puesta de "Mejor Solos" no la entendieron mucho. "Vimos buenos bailarines, pero nos pareció un poco confusa, es como que no tenía orden", dijo Jorge, en ese sentido.
Luego comentaron que se rieron mucho con la obra "Unos viajeros se mueren", del grupo rosarino.
Un nuevo público
"Realmente me impresionó ver el público tan juvenil en las salas. Creo que con festivales como este se está creando una nueva platea y eso es una de las cosas que define lo experimental; calculo que el promedio de edad era de 18 de años".
El comentario lo hizo Roberto Matta, presidente de la Red Brasil de Promotores Culturales Independientes, en una conversación que mantuvo con LA GACETA.
Matta, que es uno de los asesores del responsable de Cultura de Brasil, Gilberto Gil, afirmó que en la ciudad de San Pablo "tenemos más de 200 teatros, pero estamos en crisis para atraer al público. Aquí vi una situación diferente, y estoy muy reconfortado por lo que estoy viviendo", indicó.
Dentro y fuera de la sala del teatro San Martín, en sus pasillos, palcos y escenario, en el primer piso y en planta baja, el grupo "Mejor Solos" estructuró y desestructuró tres piezas: "Clara de noche", "Los sueños de Icaro" y "La bien pagá", ubicadas en el género danza-teatro.
En la adaptación de "Las criadas" ("Clara de noche"), el protagonismo de Marcos Acevedo estuvo puesto en su cuerpo: un cuerpo que se desplazó por todo el espacio, vestido y desnudo, y que, con sus movimientos y su destacado gestualismo, expresaba un hondo dramatismo. La adaptación se trató de una nueva vuelta de tuerca sobre el clásico de Genet, y permitió valorar de qué modo los clásicos pueden seguir hablando en estos días, y con voz propia.
Posteriormente, las puestas de "Los sueños de Icaro" y "La bien pagá" se confundieron en una solución de continuidad y de mezcla, en la que los bailarines Ana Teitelbaum, Julieta Ganum, Claudio Luna y Pablo Salas (también Acevedo), con músicas tan distintas como la española, el tango o la clásica, realizaron una serie de coreografías, algunas de interesante nivel.
Con gran versatilidad y movimiento corporal, los actores-bailarines interpretaron un trabajo de composición y descomposición de imágenes (unas, por ejemplo, se desarrollaron jugando con proyecciones de luz y de diapositivas sobre la escenografía y sobre las paredes internas de la sala).
Otro momento muy convocante fue cuando se instalaron en el palco oficial, y con sus rostros encapuchados, sus bocas tapadas y cubiertos con mantas negras; hasta llegaron a tapar el escudo argentino en el balcón central del primer piso.
Tragedia con humor
Por otra parte, el grupo rosarino "Esse Est Percipi" presentó la obra"Unos viajeros se mueren", escrita por Daniel Veronese en 1995, uno de los favoritos de la nueva dramaturgia argentina, con gran proyección internacional. Según la sinopsis aceptada por el propio autor, "es un amargo relato en el que los protagonistas descubren, durante la noche en que transcurre la acción, la verdad de sus destinos y, como debe ser, su trágico final. La obra reflexiona sobre la condición de lo trágico. ¿Qué define lo trágico? ¿Qué límite es aquel que arroja un material a los abismos de la tragedia?".
La puesta del grupo rosarino aborda el texto con una versión en que su potencia trágica se aliviana en beneficio de la carga de humor que la obra tiene. La violencia queda desplazada hacia lo cómico.
El Festival de Teatro Experimental Víctor García comenzó pisando fuerte. Más de 200 personas estuvieron en el teatro San Martín y 170 colmaron el Círculo de la Prensa en la noche del sábado. Ayer, también se llenaron la sala de Mendoza 240 y "La Gloriosa", y en Casa Club quedó gente sin poder entrar en la función de las 20, donde se ponía "El reverso del blanco", del grupo "Tía Encarnación".
"Es la primera vez que se reúne tanta gente en el Víctor García", reconoció Jacqueline Fariña, una de las organizadoras.
El festival convocó a un público netamente juvenil, aunque no faltaron los adultos ni las voces extranjeras que se escucharon en los intermedios.
Testimonios
"No somos gente de teatro, pero venimos a ver algo diferente", dijo Florencia Rodríguez (de 17 años), acompañada por un grupo de amigas. Horacio Sánchez (de 23 años) opinó que le gustaron las obras, pero admitió que se puso algo incómodo con algunas escenas de desnudo en el San Martín. Incluso en "El Piletón" (en el parque Avellaneda) pudo observarse ayer por la tarde la presencia de padres con sus hijos.
Al concluir la jornada del sábado, y antes que los teatristas se reunieran a comer en un restaurante de 25 de Mayo al 400, Jorge Rufino y Mónica Debrisky le contaron a LA GACETA que la puesta de "Mejor Solos" no la entendieron mucho. "Vimos buenos bailarines, pero nos pareció un poco confusa, es como que no tenía orden", dijo Jorge, en ese sentido.
Luego comentaron que se rieron mucho con la obra "Unos viajeros se mueren", del grupo rosarino.
"Realmente me impresionó ver el público tan juvenil en las salas. Creo que con festivales como este se está creando una nueva platea y eso es una de las cosas que define lo experimental; calculo que el promedio de edad era de 18 de años".
El comentario lo hizo Roberto Matta, presidente de la Red Brasil de Promotores Culturales Independientes, en una conversación que mantuvo con LA GACETA.
Matta, que es uno de los asesores del responsable de Cultura de Brasil, Gilberto Gil, afirmó que en la ciudad de San Pablo "tenemos más de 200 teatros, pero estamos en crisis para atraer al público. Aquí vi una situación diferente, y estoy muy reconfortado por lo que estoy viviendo", indicó.







