San Martín volvió a ser un equipo sin conexión y está cada vez más lejos de encontrar el camino

El 1 a 1 contra San Martín de San Juan volvió a exponer las dificultades del equipo: un medio campo sin equilibrio, jugadores aislados y demasiados errores en el retroceso.

FLOJO NIVEL. Ríos tuvo una tarde-noche para el olvido y eso influyó directamente en el rendimiento del equipo.
FLOJO NIVEL. Ríos tuvo una tarde-noche para el olvido y eso influyó directamente en el rendimiento del equipo. Nicolás Núñez, especial para LA GACETA
Bruno Farano
Por Bruno Farano Hace 3 Hs

Resumen para apurados

  • San Martín de Tucumán empató 1-1 con San Martín de San Juan por la Primera Nacional en La Ciudadela, evidenciando fallas tácticas que estiran su racha a cuatro partidos sin ganar.
  • El esquema 4-2-3-1 de Alejandro Orfila no funcionó por la desconexión del mediocampo. Pese al gol de penal, los errores defensivos permitieron el rápido empate de Franco Coronel.
  • La falta de victorias aleja al club de los primeros puestos y pone en riesgo su clasificación al Reducido, exigiendo reajustes urgentes en la estructura del equipo.
Resumen generado con IA

El 1 a 1 entre San Martín y el “Santo” sanjuanino dejó una señal que Alejandro Orfila deberá atender: en la Primera Nacional, si el medio campo no equilibra, todo lo demás se vuelve demasiado difícil.

El DT eligió un 4-2-3-1, con Agustín Graneros y Milton Ríos como doble “5”. La idea, en el papel, podía tener sentido: dos volantes para darle salida al equipo, conectar líneas y sostener a los tres futbolistas que jugaban por delante. Pero el problema apareció cuando la pelota empezó a rodar. Ninguno logró convertirse en ese volante central que necesita cualquier equipo protagonista.

No hubo marca, ni pausa, ni una primera entrega limpia que permitiera avanzar. Tampoco un volante capaz de leer dónde estaba el partido cuando la visita decidió llevarlo a un terreno mucho más físico. Y ahí estuvo una de las claves.

Los sanjuaninos vinieron a disputar cada pelota, a correr, a meter y a incomodar. Un equipo de esos que saben que muchas veces en esta categoría un partido se gana más por insistencia que por elaboración. San Martín, en cambio, nunca consiguió imponer otra cosa.

El problema fue que el 4-2-3-1 terminó convertido en un equipo demasiado largo. Los defensores quedaban lejos de los volantes y los volantes, demasiado lejos de los atacantes. Cuando San Martín recuperaba la pelota, no tenía pases intermedios, y cuando la perdía, quedaba expuesto porque no había un mediocampo preparado para apagar el incendio.

El dato del primer tiempo fue contundente: San Martín no pateó al arco. Para colmo, el único gol llegó desde el punto del penal, en una acción que le permitió encontrar una ventaja sin haber encontrado aún el camino futbolístico. Pero el gol no corrigió los problemas. Apenas los disimuló un rato.

Porque después apareció otra dificultad que San Martín viene pagando demasiado caro: los errores defensivos y, especialmente, los horrores en el retroceso.

El empate de Franco Coronel llegó pocos minutos después del 1 a 0 y expuso nuevamente a un equipo que no logró reorganizarse a tiempo. Cuando la pelota cambia de dueño, la velocidad con la que un equipo entiende que debe volver a ocupar sus lugares puede marcar la diferencia. Pero San Martín no llegó; y en esta categoría, eso suele significar quedar mano a mano con el problema.

Pero hay algo todavía más preocupante. Este partido no parece una excepción. El nivel que mostró San Martín ayuda a explicar por qué lleva cuatro partidos sin ganar. El equipo no transmite demasiado, no tiene continuidad de juego, no encuentra empuje cuando el partido lo necesita y tampoco consigue sostenerse desde la estructura.

Y si a la falta de juego se le agregan errores en el retroceso, el resultado suele ser este: un equipo que compite a los tumbos, que depende de una acción aislada y que además sufre atrás.

San Martín viene perdiendo mucho terreno en la tabla. Cada fecha que pasa sin ganar lo aleja un poco más de los primeros puestos y, lo que hace algunas semanas parecía una preocupación lejana, empieza a transformarse en un riesgo concreto: quedarse incluso afuera del Reducido.

Para que un 4-2-3-1 funcione, el doble “5” tiene que ser el corazón silencioso del sistema. Uno puede marcar más y otro jugar más; uno puede soltarse y otro quedarse; pero entre ambos tienen que conseguir que el equipo respire. Graneros y Ríos no pudieron hacerlo. Y cuando el corazón no bombea, el equipo queda partido.

San Martín necesita recuperar esa conexión porque en la Primera Nacional no alcanza con tener buenos futbolistas ni con atacar con muchos hombres. Primero hay que tener una estructura que permita jugar, y esa estructura empieza, casi siempre, en el medio.

El “Santo” necesita rápido reaccionar porque el tiempo empieza a apretar; y la tabla, también.

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