“El pájaro y los espejos” invita a atrapar las ideas de libertad

La escritora tucumana Cristina Bulacio presentó su nuevo libro, en el cual reflexiona sobre el lenguaje, la filosofía, el amor y las ideas de Borges.

AUTORA. Cristina Bulacio pensó lo indecible en “El pájaro y los espejos”.
AUTORA. Cristina Bulacio pensó lo indecible en “El pájaro y los espejos”.
Hace 4 Hs

Hay experiencias que superan a las palabras. No porque no puedan ser comprendidas, si no porque hay algo en ellas que parece quedar más allá de lo que podemos decir. A ese lugar Cristina Bulacio, autora de “El pájaro y los espejos”, lo llamó “lo indecible”, la palabra que eligió para abrir la puerta de su nuevo libro.

La filósofa y escritora tucumana presentó este viernes su más reciente publicación en Libro de Oro (Yerba Buena), en un encuentro atravesado por recuerdos y la presencia de quienes fueron sus alumnos, colegas y lectores. Publicado por la Editorial de la Universidad Nacional de Tucumán, el libro reúne textos escritos en diversos momentos de su trayectoria y propone un recorrido por la filosofía, el amor, la muerte, lo sagrado y la libertad.

La presentación tuvo algo de homenaje, pero con la simpleza y calidez de lo conversacional. Cuatro voces recorrieron sus páginas, reconstruyendo -al mismo tiempo- una parte de la historia de la escritora. Ana Cristina Terán, Josefina Gloose y Hortensia Ibarreche, alumnas de Cristina -la cuarta en la mesa-, recordaron sus clases, sus textos publicados, a Jorge Luis Borges como punto de partida para pensar otros universos y al intercambio donde enseñar también significa aprender.

“El pájaro y los espejos” no quiere ser un texto académico, aunque es la misma autora quien reconoce a lo institucional como gran parte de su vida. Tampoco es una novela, aunque la ficción recorra sus páginas. Es, más bien, el resultado de muchas experiencias que en distintos momentos fueron importantes y encontraron en la escritura una forma de permanecer.

Bulacio planteó que “lo indecible” es aquello que no puede decirse nunca, porque nuestro lenguaje no consigue agotar sus dimensiones. Cuando las palabras no alcanzan, el arte habla; está cerca de la filosofía, precisamente por esa libertad y creatividad que ambas comparten. Y en Borges encontró una de las fuentes de ese territorio que permanece más allá de las palabras. El amor, la muerte cercana, lo sagrado, el placer de escribir: experiencias silenciosas que logran esconder lo que queremos decir.

Quizás allí se encuentre también el sentido de “El pájaro y los espejos”. El pájaro mira el espejo buscando una respuesta. El espejo devuelve una imagen, pero no explica que hay detrás de ella. Entre ambos queda algo que no termina de decirse nunca.

CONVOCATORIA. El ensayo fue presentado en Libro de Oro (Yerba Buena). CONVOCATORIA. El ensayo fue presentado en Libro de Oro (Yerba Buena).

El libro reúne escritos de diversa procedencia. Sus alumnas recordaron la capacidad de la filósofa para hacer sencillo eso que parece difícil. En vez de quedar encerrada en conceptos abstractos, lleva las preguntas a su vida cotidiana. Así es que pasa de Borges a la muerte, de la tecnología al lenguaje o de una discusión filosófica a una anécdota.

Uno de los momentos más personales aparece alrededor de la lingüística. Las palabras no son únicamente una herramienta para comunicarnos: nos constituyen. A través del lenguaje percibimos el mundo, construimos identidad, nos relacionamos con los demás y, sobre todo, podemos volver sobre aquello que pensamos. En eso es donde la autora encuentra el sentido de la libertad. Pensar críticamente implica revisar las ideas heredadas, cuestionar los prejuicios y no aceptar como definitivas aquellas certezas que alguna vez recibimos sin preguntarnos de dónde venían.

Por eso, la educación no es solamente acumulación de conocimiento: es una de las herramientas que permiten pensar con mayor libertad.

La presentación terminó con un sorteo de ejemplares, regalos, catering y un brindis. “El pájaro...” parece pedirle al lector que no busque entenderlo, sino dejarse atravesar por él e intentar abrazar la libertad con cada página (Producción periodística: Valentina Aranda Zóttola).

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