“Por la ternura y enorme interpretación de su protagonista en un personaje que se reencuentra con el deseo como impulso vital hacia su autonomía, la mención especial de la Competencia Latinoamericana es para ‘Muña muña’”.
Así resolvió el jurado del reciente festival Tucumán Cine Gerardo Vallejo el reconocimiento otorgado a la película dirigida por Paula Morel Kristof, rodada en El Mollar. En los fundamentos, falta el nombre de la actriz que elogian: Liliana Juárez suma una nueva valorización positiva a su sólido trabajo en la pantalla grande, en un filme íntimo que transcurre dentro de la magnificencia de los Valles Calchaquíes.
Luego de mucha espera, la producción llega a una sala comercial tucumana. Por una semana, por lo menos hasta el próximo jueves, tendrá una pasada diaria a las 20 en los Cines del Solar (avenida Aconquija 1.336, Yerba Buena). Es el único complejo donde se la proyectará y dependerá de la respuesta de público para que siga en cartel. Los socios de Club LA GACETA tienen el beneficio de 2x1 en entradas.
La intérprete pasa a ser Olga, una enfermera de 60 años que trabaja en un hospital de la zona, donde vive junto con su hijo Rubén, quien está a punto de irse a vivir al exterior con su novia debido a una oportunidad académica. La proximidad de una nueva etapa de su vida la expone emocionalmente; en este contexto, conoce a Stefano, un turista francés más joven que ella que está trabajando temporalmente en la zona y comienzan un vínculo amoroso clandestino que le despierta sensaciones eróticas profundas que creía tenerlos perdidos. Al mismo tiempo, enfrenta un dilema moral sobre esa incipiente relación, en el que pesan la diferencia de edad y las relaciones de cada uno, entre contradicciones y preguntas acerca de sus propias postergaciones.
El propio título encierra el sentido de una historia que reivindica la posibilidad de amar sin tener en cuenta la edad cronológica. Muña muña es llamado el yuyo del amor, con potencialidad afrodisíaca; pero la trama devela que, en realidad, no hay nada más fuerte que seguir y cumplir los propios deseos y necesidades.
“Lo que le pasa a Olga se asemeja a situaciones similares que atravesé en mi vida, como criar y mantener mi familia sola, cumplir el rol de padre-madre y transitar el síndrome del nido vacío. Me pasó lo mismo que a ella cuando pensé en quedarme sola, y la soledad resultó ser mi mejor aliada”, confesó la actriz en diálogo con LA GACETA, quien estará presente en la función de hoy en la sala para dialogar con el público.
El elenco está conformado además por Sergio Prina, Ana Carina Estrada, Vincent Joel Degelcke, Sophie Tirouflet, Máximo Duilio Rossaroli, Eleonora Cohen Imach y Cynthia Avellaneda, entre otros artistas tucumanos. El equipo técnico también fue, en su mayor parte, de la provincia.
La película producida por Oreja Le Burro tuvo su lanzamiento internacional en el Festival de Cine de Santander hace casi un año; pasó por el de Mar del Plata y estuvo 11 semanas en el porteño cine Gaumont; fue nominada en los premios Sur como mejor Ópera Prima 2025 y en el festival Cine de las Alturas de Jujuy, Juárez recibió una mención especial por su desempeño.
La actriz destacó especialmente el vínculo de amistad y confidente construido con Estrada a partir de sus personajes, que impulsan la trama. Tras haber actuado en “Los dueños”, “Planta permanente” (con la cual ganó estatuillas por su labor en Huelva y en Mar del Plata) y “El motoarrebatador”, ahora despliega un personaje diferente a los anteriores. “Olga es una mujer rural, distinta a una urbana que tiene acceso a información, terapias y opciones económicas. En la montaña se valora la información de los ancestros en cuanto medicamentos y se empodera con la sabiduría de la naturaleza”, describió.
“El dinero que tiene que conseguir para que su hijo pueda viajar a Europa es uno de sus motores. Pero su propio contexto la lleva a reaccionar ante la violencia doméstica por el machismo predominante en el Norte y sobretodo en el ámbito rural, agregó.
La directora conocía El Mollar ya que su abuela vivía allí. “Cuando comencé el guión, aparecieron en mi cabeza imágenes de las vacaciones de mi infancia. Siempre quise hacer una película en ese valle donde vivió la mujer que siempre voy a admirar, por su dulzura, pero sobre todo por su tenacidad”, señaló Morel Kristof, que comenzó a escribir el guión en un taller de dramaturgia con Javier Daulte.









