El mito del "frío resfría": lo que dice la ciencia sobre los virus y las estaciones

Los espacios cerrados y el aire seco son los principales aliados de los virus invernales. En verano, el aire acondicionado reseca las mucosas.

El mito del frío resfría: lo que dice la ciencia sobre los virus y las estaciones
Hace 1 Hs

Resumen para apurados

  • La comunidad médica aclaró que el frío no causa resfríos por sí solo, sino el hacinamiento en espacios cerrados y la sequedad ambiental que favorecen la transmisión viral.
  • La positividad viral sube del 1% en verano a más del 30% en invierno. En verano persisten contagios por enterovirus y el uso de aire acondicionado que reseca las mucosas.
  • Comprender que la ventilación y la humedad son clave ayudará a adoptar mejores conductas de prevención y ventilación en espacios cerrados durante todas las estaciones.
Resumen generado con IA

Los virus circulan todo el año, pero las estadísticas de la enfermedad se disparan en invierno por la combinación de vías respiratorias más vulnerables por el frío y mayor hacinamiento en espacios cerrados. Los sistemas de vigilancia epidemiológica muestran que las positividades en pruebas de virus respiratorios en laboratorios pasan de menos del 1% en verano a picos de entre el 15% y más del 30% en pleno invierno.

¿Por qué se produce la asociación? El mito de que “el frío resfría” proviene de ese registro superior de casos. Sin embargo, la Organización Mundial de la Salud y la literatura médica aclaran que la mayor incidencia invernal no es por la temperatura corporal en sí, sino porque en invierno pasamos más tiempo encerrados en espacios poco ventilados y con aire seco, condiciones en las que ciertos virus sobreviven más tiempo en el aire o en superficies y se propagan con rapidez.

Mientras que en invierno predominan ciertos virus estacionales (como la gripe o la mayoría de los rinovirus), en verano aumentan las infecciones por otros patógenos, principalmente los enterovirus. Estos virus se transmiten con facilidad durante los meses cálidos y provocan cuadros de resfriado con dolor de garganta, congestión, malestar general e incluso síntomas digestivos.

La época estival es propicia

En el verano el escenario se prepara aún más para que los virus se suban a él. El aire acondicionado reseca las mucosas nasales y de la garganta, debilitando la primera barrera defensiva del sistema respiratorio. Además, recircula el aire en espacios cerrados, facilitando el contagio entre personas.  

En esos menes entrar y salir de entornos con aire acondicionado muy frío hacia el calor del exterior no genera el virus por sí mismo, pero puede causar inflamación o irritación temporal en las vías respiratorias superiores, lo que incomoda y deja el tejido más vulnerable a infecciones virales. También influye que en verano hay mayor asistencia a piletas, reuniones sociales en espacios cerrados con climatización y viajes en transporte público o aviones, lo que incrementa el contacto interpersonal y el riesgo de exposición a gérmenes.

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