Resumen para apurados
- Un estudio global del Dr. Hansraj reveló que el uso intensivo de celulares en todo el mundo genera un daño severo en la columna por la mala postura al inclinar la cabeza.
- Inclinar la cabeza a 60° añade 27 kg de peso al cuello durante 2 a 4 horas diarias. Esto se agravó tras la pandemia por el teletrabajo sin mobiliario ergonómico adecuado.
- Ergonómos advierten que adoptar pausas activas y elevar pantallas a la altura de los ojos evitará lesiones crónicas y cirugías futuras en usuarios de tecnología.
Celular, tablet, computadora de escritorio, notebook, es difícil que una persona no tenga alguno de éstos dispositivos tecnológicos. La modernidad puso al alcance de la mano aparatos creados para facilitar la vida, pero colateralmente, llegaron perjuicios. Los vínculos sociales, son los más afectados, pero también la salud física. Las posiciones de la columna, específicamente, tuvieron un cambio tan marcado que se generaron varias posturas modernas perjudiciales.
El uso intensivo de la tecnología y el sedentarismo, ha generado daños en la columna y las articulaciones. Uno de los estudios más citados a nivel global fue realizado por el cirujano ortopédico Dr. Kenneth Hansraj y publicado en la revista Surgical Technology International.
Hansraj utilizó modelos informáticos de la columna cervical para calcular cuánta fuerza experimenta el cuello a diferentes ángulos de inclinación. La conclusión fue que al inclinar la cabeza a 60 grados, graduación que suele usarse para ver el celular, la extremidad adquiere un peso de 27 kilos que contrasta insalubremente con los cinco que pesa en la postura neutra.
En la investigación también se hace una manifestación contundente: las personas pasan una media de dos a cuatro horas al día con la cabeza inclinada leyendo o escribiendo en sus teléfonos. Esa posición equivale a añadir entre 700 y 1.400 horas al año de estrés excesivo sobre las vértebras cervicales.
Las variaciones
Las consultas en los centros de atención médica en éste aspecto se producen con los especialistas en ergonomía y fisioterapia. Los relevamientos permiten identificar dolencias que se han vuelto muy comunes:
- El "Cuello de Texto": Es la postura que se adopta al inclinar la cabeza hacia abajo para mirar el teléfono móvil o la tableta. El dolor cervical crónico, rigidez de hombros, cefaleas tensionales y desgaste prematuro de los discos intervertebrales son las consecuencias.
- El encorvamiento de escritorio: Ocurre al sentarse frente al ordenador deslizando la pelvis hacia adelante en la silla, arqueando la espalda en forma de "C" y llevando los hombros y la cabeza hacia el monitor. Esa desalineación produce una sobrecarga severa en la zona lumbar (lumbalgia), acortamiento de los músculos del pecho, debilidad en la parte alta de la espalda y restricción de la capacidad pulmonar al comprimir el tórax.
- El Síndrome de la Billetera: Es un hábito predominantemente masculino que consiste en sentarse durante horas (al conducir o trabajar) con una billetera abultada en el bolsillo trasero del pantalón. Eso crea un desnivel en la pelvis, lo que obliga a la columna a curvarse de lado para compensar. Esto puede desencadenar falsas ciáticas (síndrome del piramidal) y dolores lumbares crónicos.
- Cruzar las piernas prolongadamente: El sentarse apoyando todo el peso en un solo lado y cruzando una rodilla sobre la otra de manera repetitiva modifica la alineación natural de la pelvis y ejerce una torsión en la zona baja de la espalda. Además, comprime los vasos sanguíneos, dificultando el retorno venoso y aumentando el riesgo de sufrir varices, retención de líquidos o adormecimiento.
- Apoyarse en una sola pierna al estar de pie: Es el clásico gesto de descanso cuando se pasa mucho tiempo de pie, dejando caer todo el peso del cuerpo sobre una sola cadera. En lugar de activar los glúteos y el core (abdomen) para sostener la postura, se ejerce una presión excesiva y asimétrica en la pelvis y la zona lumbar, provocando desequilibrios musculares a largo plazo.
Consecuencias de la pandemia
Durante la crisis sanitaria mundial de 2020 por el coronavirus, tuvo auge el teletrabajo y el home office que se mantiene en gran medida y profundizó los trastornos músculo-esqueléticos. La Universidad de Bolonia y la Universidad de Stanford realizaron seguimientos longitudinales a trabajadores de oficina.
Un estudio publicado en el International Journal of Environmental Research and Public Health analizó el impacto del mobiliario no ergonómico en casa durante períodos prolongados. El 84% de los encuestados reportó un aumento del dolor en al menos una zona corporal (predominando la zona lumbar con un 57% y el cuello con un 54%). Los investigadores demostraron que trabajar en superficies blandas (sofás o camas) anula la curva natural de la columna (lordosis lumbar), aumentando de forma drástica la presión intradiscal y acelerando la degeneración de los discos.
¿Cómo contrarrestar estos efectos? Las posturas modernas perjudiciales pueden ser, primero evitadas, pero si ya se hacen sentir también hay formas de aliviarlas y hasta superarlas sin recurrir al último recurso que es la cirugía. En caso de estar mucho tiempo frente a una pantalla lo ideal es que la parte superior del monitor debe esté a la altura de los ojos. Las pausas activas consisten en levantarse, caminar y estirar cada 45 o 60 minutos. El cuerpo humano no está diseñado para la inmovilidad. No sólo los dispositivos con monitores deben estar elevados: el celular también, por lo que hay que subir los brazos para acercar el teléfono a la altura de los ojos, en lugar de bajar la cabeza.







