Cartas de lectores: Malos augurios para un parque

Hace 4 Hs

En el municipio de la capital tucumana coexisten dos parques: el 9 de Julio, mantenido con gran esmero, dedicación y esfuerzo, y el Avellaneda, más bien una plaza grande, con frente sobre la avenida Mate de Luna, de intenso y permanente tráfico. Allí hay ausencia total de aire puro, jardines o lugares de descanso; sólo quedan árboles añosos y esqueléticos. Faltan jardines con flores, verde césped y asientos para un contacto fugaz con la naturaleza. Digamos, un proyecto pobre de expansión vegetal para el relax humano. Hoy, desfalleciendo ante el avance comercial de negocios ambulantes robando terreno a la naturaleza. En el bello parque que alguna se previó, la otrora bella pileta de natación es hoy un deforme hueco, los árboles, plantas y asientos están envejecidos, al igual que los canteros. Son la resultante del olvido en que cayó. Lo que se planificó como lugar de descanso entre el verdor y contacto pleno con algo de naturaleza ha sido -y sigue siendo- copado por intereses comerciales totalmente ajenos al propósito de su creación. El virus de la economía y las necesidades básicas humanas está también afectando el parque 9 de Julio en su entrada sur: autorizado o no, se asentó con gran despliegue un campamento de sillas plegables, mesas, cocinas, parrillas, etcétera, ofreciendo mercadería en condiciones y comodidad muy precaria y contrastante con la cuidada belleza y señoría que lució siempre este  sector. Es triste decirlo, pero parece que - como lo dice el vulgo- estamos “mostrando la hilacha”. ¿Hasta dónde llegaremos?

Darío Albornoz

lisdaralbornoz1@gmail.com

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