La NASA publicó un mapa inédito de la Tierra: por qué no se ve como un planeta redondo
La NASA presentó un mapa tridimensional del campo gravitatorio terrestre elaborado con datos de 19 satélites. La imagen no muestra el aspecto real del planeta, sino el geoide, una representación que revela cómo varía la gravedad en distintas regiones de la Tierra.
Resumen para apurados
- La NASA publicó un mapa 3D inédito de la Tierra para mostrar cómo varía la gravedad en el planeta según la densidad de masa, revelando una forma irregular o geoide.
- El modelo se elaboró tras 15 años de análisis con 19 satélites de la NASA y la ESA. Amplifica la escala vertical hasta 10.000 veces para hacer visibles las diferencias.
- Esta información es clave para estudiar el ciclo del agua, monitorear reservas subterráneas agrícolas y analizar el aumento del nivel del mar frente al cambio climático.
La Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) presentó un mapa tridimensional del campo gravitatorio de la Tierra elaborado a partir de datos satelitales recopilados durante 15 años. La imagen despertó curiosidad por su apariencia irregular, muy diferente a la forma perfectamente esférica con la que suele representarse al planeta.
Sin embargo, la agencia espacial aclaró que no se trata de una fotografía del aspecto de la Tierra, sino de una representación científica del geoide, una superficie que permite comprender cómo varía la gravedad en distintos puntos del planeta.
Qué muestra el mapa tridimensional de la NASA
El gráfico representa el geoide, una superficie equipotencial que describe cómo sería el nivel medio de los océanos si el agua permaneciera completamente inmóvil, sin la influencia de mareas, vientos ni corrientes.
Para construir esta representación se considera la distribución de la masa en el interior del planeta, incluyendo rocas, magma y grandes volúmenes de agua subterránea. Como esos materiales no están repartidos de manera uniforme, la gravedad tampoco es igual en todas las regiones.
Los especialistas remarcaron que la imagen amplifica la escala vertical entre 7.000 y 10.000 veces para hacer visibles diferencias que, en condiciones normales, serían imperceptibles.
Según explicó Michael Watkins, científico del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA, las variaciones en la distribución de materiales generan "colinas" y "valles" en el campo gravitatorio terrestre.
Las zonas con mayor concentración de masa, como la cordillera de los Andes y el Himalaya, presentan una atracción gravitatoria más intensa y aparecen representadas en tonos rojos. En cambio, regiones con menor densidad, como sectores del océano Índico o la cuenca del río Congo, se observan en color azul.
Cómo se elaboró el modelo del campo gravitatorio
El mapa fue desarrollado a partir del modelo global GOCO06s, que integró más de 1.000 millones de observaciones obtenidas por 19 satélites a lo largo de 15 años.
Para su elaboración se combinaron datos de la misión GOCE, de la Agencia Espacial Europea (ESA), y del programa GRACE, impulsado conjuntamente por la NASA y el Centro Aeroespacial Alemán.
Watkins explicó que el campo gravitatorio terrestre no permanece constante, sino que cambia de un mes a otro debido, principalmente, al desplazamiento del agua sobre la superficie del planeta.
La misión GRACE empleó dos satélites idénticos que volaban separados por unos 220 kilómetros para detectar variaciones extremadamente pequeñas en la gravedad. Esas mediciones permitieron registrar movimientos de agua en océanos, lluvias, glaciares y otros reservorios naturales.
Para qué sirve este mapa de la Tierra
Además de mostrar las diferencias del campo gravitatorio, el modelo revela que la altura del geoide varía desde unos 85 metros por encima del nivel medio del mar en Islandia hasta aproximadamente 106 metros por debajo de ese nivel en el sur de la India.
Los investigadores destacan que esta información resulta clave para estudiar el ciclo hidrológico, monitorear los cambios en las reservas de agua subterránea utilizadas para el riego agrícola y analizar la evolución del nivel del mar a largo plazo.
También permite comprender mejor cómo se redistribuye el agua en la Tierra, un dato fundamental para el seguimiento del clima y de los efectos ambientales que se producen con el paso del tiempo.









