Recuerdos fotográficos: el busto del Inca Garcilaso en Mate de Luna y Camino del Perú
En este espacio de “Recuerdos” procuramos revivir el pasado por medio de imágenes que se encuentran guardadas en ese tesoro que es el Archivo de LA GACETA. Esperamos que a ustedes, lectores, los haga reencontrarse con aquellos momentos y que puedan retroalimentar con sus propias memorias esta sección que les brindamos día a día.
Un busto del Inca Garcilaso de La Vega (1539-1616), autor de los Comentarios Reales, fue el primer mojón entre Yerba Buena y San Miguel de Tucumán. En ocasión del Centenario de la Independencia, en 1916, el gobernador Ernesto Padilla hizo construir el bronce del cuzqueño en el lugar donde hoy está el Cristo, con una placa que decía: “Garcilaso de la Vega -Inca- Primer historiador del Tucumán”.
Pero una mañana de 1920 el busto apareció degollado. Según la crónica de El Orden, un grupo de inadaptados enlazó la cabeza y se la arrancó. Poco después el joven escultor Juan Carlos Iramain comenzó a modelar un nuevo busto, de mayor tamaño, “para salvar el prestigio cultural” de la ciudad. En una sesión del Concejo Deliberante de mayo de 1926 hubo críticas al tamaño del proyecto de Iramain, quien, presente en la barra, reaccionó a viva voz y se generó una batahola. El escultor fue desalojado por la Policía. En septiembre de 1928 el Gobierno provincial compró la obra, que fue inaugurada el 14 de febrero de 1931 en Mate de Luna y Camino del Perú.
Diez años después se inauguró el Cristo, modelado por Santiago Chiérico. Las dos efigies convivieron hasta fines de los años 50 cuando. misteriosamente, la del Inca Garcilaso desapareció sin que el hecho tuviera eco periodístico.
Más información en dos notas de Carlos Páez de la Torre (h): “La mala suerte del Inca Garcilaso”. LA GACETA, 07/06/2015, y “Las estatuas desaparecidas”, 15/07/1982.













