Resumen para apurados
- La familia de Salvador Ferreira exige exhumar su cuerpo tras enterarse de su muerte en Cutral Co por redes sociales y ser sepultado sin notificación previa oficial.
- El cuerpo del joven de 38 años fue enterrado en solo siete horas. La familia denuncia que personas desconocidas gestionaron el sepelio sin convocar a ningún pariente.
- El reclamo judicial busca determinar responsabilidades en la fiscalía y la policía por las fallas en el protocolo de notificación y la entrega del cuerpo a terceros.
La muerte de Salvador Ferreira, un profesor de gimnasio de 38 años hallado sin vida la semana pasada en la ciudad neuquina de Cutral Co, quedó envuelta en una fuerte polémica. Sus familiares denuncian que jamás fueron informados oficialmente del fallecimiento y que descubrieron lo ocurrido al ver publicaciones en las redes sociales. Ahora exigen que la Justicia ordene la exhumación del cuerpo para esclarecer cómo se desarrolló el procedimiento.
El reclamo apunta a una serie de presuntas irregularidades que, según sostienen, comenzaron desde el primer momento. La familia asegura que nunca fue convocada para reconocer el cuerpo ni participó de ninguna decisión vinculada al sepelio, que se realizó pocas horas después del hallazgo.
Juan José Ferreira, hermano de Salvador y representante legal de la familia, explicó que todo comenzó cuando distintos allegados empezaron a enviarles mensajes de condolencias, sin que ellos entendieran el motivo.
"Muchos de mis hermanos empezaron a recibir mensajes de pésame y no entendíamos qué estaba pasando. Después encontramos una publicación de la necrológica en Instagram y ahí supimos que Salvador había muerto", relató a medios locales.
Con la incertidumbre a cuestas, los familiares iniciaron un recorrido para reconstruir lo sucedido. Primero fueron hasta la vivienda donde había sido encontrado Salvador y luego se dirigieron a la empresa funeraria.
En ese lugar, según contaron, les informaron que la causa de la muerte había sido un ahorcamiento mecánico y que el cuerpo ya se encontraba camino al cementerio.
Cuando finalmente llegaron al lugar, alrededor de las 17.30 de ese mismo día, el entierro ya se había concretado. Según denunciaron, entre el momento en que Salvador fue encontrado sin vida y la sepultura transcurrieron apenas siete horas.
Los Ferreira sostienen que durante todo ese tiempo ninguna autoridad se comunicó con ellos. Aseguran que no recibieron llamados de la Policía, de la Fiscalía ni de ningún otro organismo para informarles oficialmente el fallecimiento.
También cuestionan que todas las gestiones para retirar el cuerpo y organizar el sepelio hayan quedado en manos de personas desconocidas para la familia.
"Todo el trámite fue efectuado por personas ajenas a la familia. Nunca las habíamos conocido antes y tampoco tuvieron el mínimo gesto de intentar localizar a algún familiar", afirmó Juan José Ferreira.
Con esos antecedentes, la familia reclama que la investigación determine quién autorizó cada paso del procedimiento y por qué el cuerpo fue enterrado sin que sus seres queridos fueran notificados, pudieran reconocerlo o despedirse de él.








