Escuchar nota
El domingo termina la tregua política simbólica que impuso la Selección. Durante semanas, oficialismo y oposición aceptaron que cualquier movimiento importante quedaría eclipsado por la pelota. Los hubo, pero no de magnitud. Desde el lunes, en cambio, volverá de lleno la siguiente competencia que ocupará a gran parte de la dirigencia: la electoral.
A partir del día después de mañana quedarán 10 meses para las elecciones provinciales y comenzará una etapa marcada por las definiciones, los armados, las negociaciones y las confrontaciones.
Lo que viene será una maratón electoral de al menos tres campañas. La primera ya empezó, aunque todavía no haya sido oficializada. Será la que derivará en la renovación de los 347 cargos provinciales y municipales. Luego llegarán las elecciones nacionales, con la definición presidencial y, en este distrito, de cinco bancas en Diputados y las tres del Senado. Y, si el Congreso no modifica el esquema vigente, antes de las generales también habrá una escala en las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias.
El peronismo tucumano llega dividido entre el oficialismo que conduce Osvaldo Jaldo y la línea antimileísta, que tiene como cabeza al diputado Pablo Yedlin y que también se referencia con el senador Juan Manzur.
El asunto de la unidad del justicialismo sigue estando pendiente y atravesará todas las contiendas del 2027. Si bien durante los comicios del año pasado los sectores compartieron la lista de renovación para la Cámara Baja, el escenario para un posible pacto es más complejo en esta ocasión.
Desde las vertientes advierten que no están ni cerca de conversar y tampoco hay demasiada voluntad de hacerlo pronto.
En los pasillos del poder anuncian que es probable que el lunes, cuando el gobernador retorne de su licencia, haya un encuentro con el vice Miguel Acevedo para avanzar con la convocatoria oficial a las urnas y el puntapié del cronograma. La idea sería que el decreto se firme la semana entrante o la siguiente.
La jugada de Jaldo de asegurar la fórmula temprano le dará cierto aire para el armado en general de la estrategia y del resto de las propuestas.
Tras las semanas de indefinición, en la Casa de Gobierno sostienen que estarían encaminadas las tratativas con la intendenta capitalina, Rossana Chahla, para que finalmente se convierta en candidata a la reelección en la ciudad. Desde las huestes municipales no han confirmado que la decisión esté tomada. Este sería un aspecto clave a definir para el trazado de la estrategia de los “compañeros”.
La incógnita azuzó versiones en torno al lugar en el que participará la jefa municipal en 2027, pero ella dejó en claro en varias oportunidades que apoya la reelección del tranqueño.
En otras palabras, el oficialismo pretende llegar al inicio formal del calendario con las principales incógnitas despejadas.
Los tiempos, la forma y una postura
En el segmento mayoritario consideran que los que están en la vereda del frente cuentan con tres desventajas de base: los tiempos, la forma y una postura. La primera porque deberán demostrar su capacidad de votos en las provinciales, que serán altamente competitivas, para negociar luego lugares en las nóminas nacionales.
La segunda, porque afirman que tendrán que resolver con qué herramienta competir en la contienda comarcana, es decir, si se someterán a una interna o lo harán mediante otra fuerza.
La tercera, en tanto, tiene que ver directamente con una definición de la máxima autoridad del Ejecutivo. Jaldo no está dispuesto a ceder lugares a quienes no le responden. Reniega, por ejemplo, por los senadores con los que no cuenta. A la hora de negociar recursos con la Nación, debe persuadir y acordar los votos con las senadoras Beatriz Ávila y Sandra Mendoza. Las dos llegaron a las bancas por otras líneas. Si bien Ávila está integrada a su armado, dicen en el entorno que el alineamiento no es automático. Mendoza, por su parte, también apoya, pero mantiene reserva sobre algunos puntos en proyectos que se tratan. Con Manzur directamente no cuenta.
El contexto nacional de los gobernadores indica que los escaños legislativos se volvieron clave para ser tenidos en cuenta por la Rosada y para marcar la tónica de las relaciones. Si bien Jaldo es un dialoguista de primera línea en relación a la gestión de Javier Milei, necesita con qué sentarse a negociar. Mucho más en épocas de elecciones.
Los acoples y el partido
En otro plano, los diversos dirigentes de San Miguel de Tucumán y del interior avanzan en tratativas para el armado de los acoples. El sistema seguirá vigente durante el año que viene y, si bien beneficia ampliamente al oficialismo para los ámbitos ejecutivos, es más difícil para los legislativos. Hay preocupación de quienes aspiran a los concejos y a la Legislatura porque la estrategia de los principales opositores de La Libertad Avanza, de ir con una sola lista, levantará los pisos de votos mínimos necesarios para lograr las bancas. Entonces, los acuerdos para combinar dos o más espacios dirigenciales en una sola colectora serán más complejos ¿Quién irá primero en la nómina y se quedará con las mejores -o únicas- chances de ser electo? Jaldo también afrontará esta situación desde la semana que viene y en adelante.
En el medio habrá un tema no menor: el cambio de autoridades en el partido. La intención es que Jaldo y Acevedo queden a la cabeza. Creen que habrá cambios en los diversos órganos, más allá del reemplazo de Manzur en la presidencia (está de licencia). Prevén que tendrán resistencia por parte de los disidentes. Efectivamente, no descartan presentarse con una alternativa.
El antimileísmo está convencido de participar de todas las instancias que vienen y con candidatos a todos los puestos. Sí, a gobernador y vice también. Los nombres no están determinados. La disputa será mediante un espacio propio llamado “Somos Tucumán”.
Sus miembros repiten que quien tiene la responsabilidad de convocar a la unidad y de que se concrete es Jaldo, porque es quien lidera en el ámbito provincial. Las desconfianzas, sin embargo, son mutuas y el camino de los acuerdos, empinado.
El PJ tiene en segundo plano otro gran asunto pendiente y no depende de lo que suceda en la provincia. Las dificultades para definir el candidato presidencial inquietan a todos y miran como el tiempo corre sin que se produzcan avances. El mejor perfilado, coincide gran parte de los peronistas tucumanos, es el bonaerense Axel Kicillof, pero persisten las dudas. Hay quienes miran de reojo también los movimientos de Sergio Massa y se esperanzan en un gran acuerdo.
El domingo terminará la competencia que monopolizó las conversaciones durante un mes. El lunes comenzará otra, mucho más larga. Porque el día después de mañana se hablará del camino hacia el poder.









