LA GACETA, en Atlanta: hijo de argentinos, Rafael esperó 24 años para vivir el clásico ante Inglaterra
Resumen para apurados
- Rafael, hijo de sanjuaninos residente en EE.UU., viajó a Atlanta para el partido entre Argentina e Inglaterra del Mundial 2026, buscando revancha de la derrota del 2002.
- El hincha viajó desde Boston y compró su costosa entrada por consejo de su padre. Su historia refleja la pasión heredada por miles de hijos de inmigrantes en EE.UU.
- Este cruce reafirma la histórica rivalidad mundialista y muestra cómo el torneo en EE.UU. conecta a nuevas generaciones de la diáspora con la identidad cultural argentina.
Entre la marea celeste y blanca que comenzó a copar las inmediaciones del estadio donde Argentina e Inglaterra volverán a verse las caras en un Mundial, una historia resumió como pocas el sentimiento que despierta este clásico. Rafael nació en Estados Unidos, vive en Boston desde que tenía dos años, pero lleva a la Selección en la sangre. Sus padres son sanjuaninos y, según cuenta, nunca dejaron que se perdiera el vínculo con sus raíces.
"He esperado 24 años para este partido", dijo apenas comenzó la charla con LA GACETA, mientras caminaba rumbo al estadio con una mochila transparente cargada de agua, cereales, maní y baterías, tal como exigen las estrictas medidas de seguridad para ingresar al escenario.
La cuenta tiene una explicación. Rafael nunca olvidó la eliminación de Argentina frente a Inglaterra en el Mundial de 2002 y esperaba desde entonces que llegara una nueva oportunidad de revancha. "Hace 24 años que esperaba este día", repitió con una sonrisa que mezclaba ansiedad y emoción.
Aunque pasó prácticamente toda su vida en Boston, asegura que su identidad argentina permanece intacta. "Mi mamá y mi papá son de San Juan", contó orgulloso antes de enviarles un saludo frente a la cámara. "Gracias para todo, porque cuando llegaron a este país me cambiaron la vida, pero tengo el fútbol para siempre", expresó.
El viaje a Atlanta también implicó una decisión económica importante. Apenas terminó el triunfo argentino sobre Suiza, pensó en esperar un día para comprar la entrada, pero su padre lo convenció de no correr el riesgo. "Me dijo: 'Es una locura, tenés que ir, tenés que ir'. Para un momento así... yo no gasto en nada, pero esto había que vivirlo", explicó.
Mientras mostraba el contenido de su mochila, Rafael también relató una de las particularidades de la organización estadounidense. Solo se permite ingresar con bolsos transparentes y todos los objetos deben quedar completamente visibles. "Siempre me dejan pasar con todo esto", comentó entre risas, mientras alrededor miles de hinchas avanzaban hacia el estadio.
Historias como la suya se repiten en cada rincón de Atlanta. Argentinos que viven desde hace décadas en Estados Unidos, hijos y nietos de inmigrantes, familias enteras que heredaron la pasión por la Selección y que sienten este duelo como mucho más que un partido de fútbol.















