Qué fue de la vida de Carlos Roa y cómo luce hoy el héroe de los penales ante Inglaterra en Francia 98
La historia de Roa no siguió el guion convencional de las grandes estrellas del fútbol. Su carrera estuvo marcada por decisiones místicas, batallas contra la adversidad de salud y un perfil bajo que mantiene hasta el día de hoy.
Resumen para apurados
- Carlos Roa, héroe de la Selección Argentina en Francia 1998, trabaja hoy a los 56 años como entrenador de arqueros en el AEK de Grecia tras superar un retiro místico y el cáncer.
- En 1999, Roa rechazó al Manchester United por sus creencias adventistas. Tras volver al fútbol en el año 2000, batalló con éxito contra un cáncer testicular detectado en 2004.
- Alejado de los medios, transmite su experiencia como formador de arqueros junto a Matías Almeyda, dejando un legado de resiliencia y coherencia dentro y fuera de la cancha.
Hay noches que marcan a fuego la memoria colectiva de un país, y la del 30 de junio de 1998 es una de ellas. En el Stade Geoffroy-Guichard de Saint-Étienne, bajo la tensión asfixiante de los octavos de final del Mundial de Francia, un hombre vestido de negro se convirtió en gigante.
Carlos Ángel Roa, "Lechuga", voló hacia su derecha para tapar el remate de David Batty y desatar el delirio de millones de argentinos. El arco de la Selección Argentina encontraba a su héroe tras una dramática tanda de penales contra Inglaterra.
Sin embargo, la historia de Roa no siguió el guion convencional de las grandes estrellas del fútbol global. Su carrera estuvo marcada por decisiones místicas, batallas contra la adversidad de salud y un perfil bajo que mantiene hasta el día de hoy.
El retiro místico que sorprendió al fútbol mundial
En 1999, solo un año después de su consagración mundialista, Carlos Roa se encontraba en la cúspide de su carrera profesional. Era el arquero titular del Mallorca de España, subcampeón de la Recopa de Europa y ganador de la Supercopa de España, habiendo obtenido además el prestigioso Trofeo Zamora al arquero menos goleado de la Liga española.
El poderoso Manchester United inglés buscaba desesperadamente su fichaje para reemplazar a Peter Schmeichel, ofreciendo cifras millonarias. Fue entonces cuando "Lechuga" tomó una decisión que paralizó al mundo deportivo: anunció su retiro del fútbol profesional a los 29 años por motivos religiosos.
Devoto de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, Roa priorizó sus creencias espirituales por sobre la fama y el dinero. Entre sus convicciones, se encontraba el estricto respeto del descanso sabático (desde el atardecer del viernes hasta el del sábado), un día sagrado que le impedía disputar la gran mayoría de los compromisos profesionales del fútbol de élite. Decidió retirarse junto a su familia a Villa de Soto, un pequeño paraje en la provincia de Córdoba, esperando con fe lo que su doctrina señalaba como el inminente inicio del nuevo milenio.
El regreso y la batalla más difícil de su vida
Aunque regresó al Mallorca a mediados del año 2000 tras renegociar las condiciones de su contrato para no jugar los sábados, el largo parón le había hecho perder la titularidad indiscutible. Su carrera continuó en el Albacete de la segunda división española, donde logró el ascenso a la máxima categoría.
Fue en 2004 cuando la vida volvió a ponerlo a prueba, esta vez lejos de las canchas. Roa fue diagnosticado con un cáncer testicular en etapa avanzada.
La batalla requirió una cirugía de urgencia, duros tratamientos de quimioterapia y una rehabilitación integral que le demandó más de un año de lucha diaria. Con la misma entereza con la que enfrentaba a los delanteros rivales, "Lechuga" superó la enfermedad y logró lo que parecía clínicamente imposible: volver a calzarse los guantes de manera profesional para despedirse del fútbol de pie, jugando para Olimpo de Bahía Blanca en la temporada 2005-2006.
¿Qué hace hoy el histórico arquero?
Tras colgar definitivamente los guantes, Carlos Roa decidió volcar toda su experiencia en la formación de las nuevas generaciones de arqueros, manteniéndose siempre ligado al cuerpo técnico del entrenador Matías Almeyda.
Actualmente, a sus 56 años, reside en la histórica capital de Grecia, donde forma parte del staff del AEK Atenas, club con el que ya ha cosechado títulos locales. Alejado del ruido mediático y las polémicas de las redes sociales, el héroe de Saint-Étienne sigue disfrutando del fútbol desde el rol de maestro, demostrando que la verdadera grandeza se mide tanto por la templanza bajo los tres palos como por la coherencia y la fe fuera de ellos.














