García Cuerva llamó a la unidad y advirtió sobre quienes se enriquecen "en cuevas de corrupción" durante el Tedeum
En la homilía por el Día de la Independencia, el arzobispo de Buenos Aires pidió construir puentes, asistir a los sectores más vulnerables y cuestionó a quienes profundizan las divisiones y la desigualdad.
Resumen para apurados
- El arzobispo Jorge García Cuerva convocó a la unidad y criticó la corrupción ante el presidente Javier Milei durante el Tedeum del Día de la Independencia en Buenos Aires.
- La homilía, basada en la parábola del buen samaritano, ocurrió tras la vigilia patria en Tucumán y estuvo marcada por la ausencia de la vicepresidenta Victoria Villarruel.
- Estas declaraciones refuerzan el reclamo de la Iglesia al Gobierno sobre la pobreza y la discapacidad, exigiendo políticas de integración para evitar un mayor quiebre social.
El arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, convocó este jueves a la unidad de los argentinos y lanzó duras críticas contra quienes se enriquecen "escondidos, en todas las épocas, en cuevas de corrupción". Lo hizo durante la homilía del tradicional Tedeum por el Día de la Independencia, celebrado en la Catedral Metropolitana, con la presencia del mandatario libertario Javier Milei y parte de su Gabinete.
Tras la lectura del Evangelio, en la que eligió la parábola del buen samaritano, el arzobispo afirmó: “A veces, como sociedad argentina, recorremos caminos peligrosos, no por cuestiones geográficas, sino porque no nos llevan a ningún buen lugar, o nos meten en laberintos sin salida”. En ese marco, cuestionó a quienes “aprovechan para dividirnos, para enfrentarnos, robándonos las esperanzas de salir juntos adelante, escondidos, en todas las épocas, en cuevas de corrupción, haciendo que los pobres sean cada vez más pobres, y ellos, escandalosamente, cada vez más ricos”, consignó el diario "La Nación".
Milei llegó a la Catedral caminando junto a sus ministros, luego de haber encabezado anoche la vigilia patria en la Casa Histórica de la Independencia, en Tucumán.
Al igual que en celebraciones anteriores, la vicepresidenta Victoria Villarruel no asistió a la ceremonia. La ex compañera de fórmula electoral optó por continuar su estadía en Tucumán para participar de las actividades por el Día de la Independencia. En cambio, sí estuvo presente el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, a quien Milei saludó sonriente.
Al cierre de la homilía, García Cuerva exhortó a que los argentinos se comprometan a “caminar unidos hacia un desarrollo integral que tanto anhela nuestro pueblo”, y pidió “construir puentes donde algunos quieren levantar muros”, con gestos concretos de cercanía hacia quienes atraviesan situaciones de vulnerabilidad. También sostuvo que “Argentina necesita de todos, porque nadie es descartable, todos somos importantes”.
Con referencia al clima generado por el Mundial de fútbol, el arzobispo citó un mensaje de Lionel Messi y destacó el valor del trabajo colectivo. “Demostramos una vez más que los argentinos, cuando luchamos juntos y unidos, somos capaces de conseguir lo que nos propongamos”, recordó.
El foco en discapacidad
Durante su mensaje también volvió a poner el foco en las personas con discapacidad, un tema que ya había abordado en el Tedeum del 25 de Mayo. En ese sentido, pidió “invertir en los más débiles” y señaló que existen ejemplos actuales en los que, a partir de una mirada superficial, se cuestiona el funcionamiento de algunos centros de discapacidad por la cantidad de trabajadores que emplean.
A lo largo de la homilía, García Cuerva utilizó la parábola del buen samaritano como eje de su reflexión. Sostuvo que representa “la opción de fondo que debemos tomar para reconstruir esta Patria que amamos y nos duele a la vez” y afirmó que “ante el dolor, ante tantas heridas, la única salida es ser como el buen samaritano”.
El arzobispo pidió además que los argentinos sean “independientes de la indiferencia y la insensibilidad frente a los que sufren”, y mencionó entre ellos a los enfermos, los jubilados, los adolescentes y jóvenes víctimas del narcotráfico, los desocupados y las personas con discapacidad.
“Hoy queremos hacer presentes en este Tedeum sus vidas, sus rostros, sus historias concretas; no cifras o diagnósticos, sino sus nombres”, expresó. También sostuvo que esa realidad “no es nueva y duele hace años”.
Como cierre de su reflexión, destacó que el buen samaritano “vio al hombre herido y se conmovió”, y remarcó que detenerse ante el sufrimiento ajeno, conmoverse y actuar con misericordia transforma la manera de vivir, de ejercer la ciudadanía y de trabajar.









