En un gesto de fuerte distanciamiento político e institucional, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, rechazó formalmente la invitación que le extendió Osvaldo Jaldo, para participar en San Miguel de Tucumán de la vigilia y los actos oficiales por el Día de la Independencia. Desde los despachos en la ciudad de La Plata aclararon que, si bien agradecieron el convite del mandatario norteño, la postura frente a la Casa Rosada es tajante: si van a compartir una actividad con el presidente Javier Milei, prefieren que se trate de una reunión de trabajo y gestión antes que de un evento estrictamente protocolar.
Lejos de la foto oficial de Tucumán, el mandatario provincial optó por refugiarse en la estructura de la gestión bonaerense y desplegó este miércoles una intensa agenda territorial en la Cuarta Sección electoral, visitando los distritos de Trenque Lauquen y Pellegrini. En Trenque Lauquen, Kicillof inauguró un Centro Comunitario de Salud, encabezó la entrega de 458 escrituras, un camión e insumos operativos, para luego recorrer las obras.
El dato político más relevante de la jornada fue que el gobernador se exhibió activamente junto a los intendentes radicales Francisco Recoulat (Trenque Lauquen) y Sofía Gambier (Pellegrini). Esta foto conjunta responde a un objetivo estratégico: tender puentes y sumar en un futuro cercano a los jefes comunales de la Unión Cívica Radical (UCR), o al menos a una porción de ellos. En el esquema de Kicillof evalúan que el radicalismo, principalmente en el plano ejecutivo local de la provincia, atraviesa una situación particular de aislamiento y detectan una ventana de oportunidad.
Con este repliegue en su propio territorio, el referente de la provincia más poblada del país busca capitalizar el manejo de los recursos propios para consolidar una propuesta electoral superadora.









