BRUSELAS, Bélgica.- A medida que cunden las dudas sobre el compromiso del presidente estadounidense Donald Trump con la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), la idea es la misma a ambos lados del Atlántico: Europa tiene que responsabilizarse más de su propia defensa. La cuestión será central en la cumbre que los 32 países miembros de la Alianza celebrarán el hoy y mañana en Ankara, la capital de Turquía. Se avecinan cambios en ese panorama.
Estados Unidos da un paso atrás
Trump no ha ahorrado críticas a la OTAN desde que volvió a la Casa Blanca en enero de 2025, primero argumentando que sus socios europeos no gastan bastante en Defensa, y luego reclamándoles que no se sumaron a su campaña militar contra Irán. Ha puesto en duda su compromiso con el Artículo 5 del Tratado de Washington, por el que se creó la OTAN en 1949 y que prevé asistencia mutua en caso de agresión a un Estado miembro por parte de un tercero. El republicano y su administración insisten en que Europa debe gastar más en defenderse a sí misma, mientras Estados Unidos se focaliza en otros lugares del globo, empezando por Asia.
Washington anunció en mayo la retirada de 5.000 soldados de Alemania y el congelamiento de un despliegue en Polonia, aunque luego se desdijo. El Pentágono explicó que está reduciendo los activos militares a disposición de la OTAN en Europa.
Más gasto militar
La invasión rusa de Ucrania sacó de su neutralidad a Suecia y Finlandia, que se unieron a la Alianza, y animó a los países europeos a aumentar el gasto militar. Una tendencia que se ha acentuado bajo la presión de Trump. Después de décadas de escasa inversión, con algunos países gastando apenas el 1% de su PIB en defensa o incluso menos, los líderes de la OTAN -con la excepción del español Pedro Sánchez- acordaron aumentar su gasto al 5% del PIB en 2035, en su cumbre del año pasado en La Haya.
“Se está produciendo una revolución en la Alianza”, dice un diplomático europeo. “El cambio en el reparto de cargas cambiará de forma fundamental la alianza”. Alemania, la mayor economía europea, encabeza ese esfuerzo. Los países vecinos de Rusia, como Polonia y las repúblicas bálticas, están cerca del objetivo renovado de la OTAN.
El sentimiento compartido es que el retroceso del compromiso de Estados Unidos con la seguridad europea es inevitable, y que esa tendencia continuará cuando Trump ya no esté en el poder. “No es Trump. Es un cambio estructural a largo plazo”, dice Claudia Major, del centro de reflexión German Marshall Fund. A ese cambio, apostilla, “se le puede dar forma, pero no se puede evitar”.
Europa ya está colmando algunos huecos dejados por Washington, pero otros, como los misiles de largo alcance, llevarán más tiempo. “La alianza se está transformando poco a poco. En un par de años, Europa será mucho más relevante”, añade un segundo diplomático.
Sin cambio radical por el momento
Pese a la multiplicación de declaraciones y titulares, las cosas sobre el terreno tampoco han cambiado radicalmente. Estados Unidos sigue teniendo unos 80.000 soldados en Europa, y no faltan las voces pro OTAN en Washington que defienden su permanencia.
Igualmente se mantiene el paraguas nuclear norteamericano, como garantía última de la seguridad de Europa. La administración Trump no ha mostrado intención de modificar su doctrina al respecto. Y nadie en la OTAN habla, al menos públicamente, de que Europa se ocupe sola de su defensa, ni de reemplazar la alianza.
En la cumbre de Ankara, las fuentes diplomáticas consultadas esperan que los líderes llamen a “una Europa más fuerte en una OTAN más fuerte”, y reiteran que el objetivo es mantener a Estados Unidos lo más comprometido posible.








