El incremento de los suicidios en Argentina y en Tucumán refleja una problemática compleja que se debe explicar por múltiples causas. Así lo sostiene el psicólogo Roberto González Marchetti, quien advierte que detrás de cada caso confluyen factores sociales, familiares, económicos y psicológicos.
“El suicidio es multicausal y viene en aumento. Vivimos en un país que tiene muchos profesionales de la salud mental, pero donde históricamente se destina menos del 2,5% del presupuesto sanitario a esta área”, señaló. El especialista explicó que adolescentes y jóvenes conforman uno de los grupos más vulnerables debido a la combinación de trastornos emocionales, crisis familiares, violencia, ausencia de redes de contención y las exigencias propias de la sociedad actual. “Es una generación que nació con el celular en la mano, expuesta a la presión por alcanzar el éxito inmediato, pertenecer a un grupo y mostrarse siempre feliz. Muchas veces sienten que pedir ayuda es un signo de debilidad”, afirmó.
González Marchetti también destacó que el consumo problemático de alcohol y drogas incrementa el riesgo de conductas suicidas al favorecer la impulsividad, especialmente cuando existen cuadros de depresión, ansiedad u otros trastornos emocionales.
A su vez, consideró que aún existen dificultades para acceder a tratamientos oportunos y reclamó una mayor inversión en salud mental, además de fortalecer la capacitación de los profesionales para intervenir en situaciones de crisis. El psicólogo recordó que el suicidio es la consecuencia de un sufrimiento emocional insoportable y aclaró que, en la mayoría de los casos, la persona no desea morir, sino encontrar una forma de terminar con ese dolor.
Por último, remarcó la importancia de reconocer las señales de alerta, como el aislamiento, cambios bruscos de conducta, expresiones de desesperanza o despedida y el aumento del consumo de sustancias. “Muchos jóvenes hoy se despiden a través de las redes sociales porque es el medio donde más se comunican. Por eso también es importante prestar atención a estos mensajes”, dijo. “Hablar del suicidio no incentiva la conducta; al contrario, es una de las principales herramientas para prevenirla. Debe ser un tema que se trabaje en las familias, en las escuelas y en toda la comunidad”, concluyó.








