Resumen para apurados
- La selección argentina sufrió para avanzar en el Mundial 2026 tras un flojo partido contra Cabo Verde en Miami, evidenciando serios problemas colectivos de juego.
- Pese a su historial de resiliencia, el equipo mostró fragilidad defensiva y falta de fluidez, permitiendo que un rival menor lo exigiera al límite antes del desahogo final.
- Con miras al próximo cruce contra Egipto en Atlanta, el conjunto nacional debe corregir sus falencias con urgencia si pretende seguir con vida y avanzar en el certamen.
¿Se acuerdan de la atajada milagrosa de “Dibu” que evitó ir al suplementario con Australia? ¿Y de los penales contra los holandeses? ¿Y quién podrá olvidar a Kolo Muani? La relación de la "Scaloneta" con el sufrimiento es mucho más simbiótica de lo que parece. Claro, los éxitos suelen disimular las rispideces del camino, pero lo cierto es que a esta Selección las cosas le cuestan mucho. No es una novedad. Ahora bien; agonizar contra Cabo Verde es otra cosa.
Los muchachos rastreados por Linkedin jugaron el mejor partido de su vida, nadie lo discute, pero en gran medida se debe a que Argentina lo permitió. Cabo Verde vio la puerta abierta y pasó. Regalarles las mismas facilidades a los rivales más calificados que acechan con el hacha entre los dientes será sinónimo de despedida del Mundial. Lo dijo Messi: “acá hay mucho por corregir”,
No hubiera sido un adiós acorde para el campeón. Pero Cabo Verde se ganó el corazón del mundo en la noche de Miami y Argentina quedó repleta de preguntas, ansiosa por explicarse los por qué. Por qué no arranca el medio campo, por qué tantas dudas atrás, por qué hay rendimientos individuales preocupantes, por qué no fluye el fútbol. ¿Por qué Scaloneta?
No falta nada para enfrentar a las huestes de Mohamed Salah en Atlanta. Apenas unas horas. Una recomendación; escuchen a Messi. El que anotó un gol antológico para cualquier otro futbolista, pero casi rutinario en su canasta. El que se rebeló, fue, intentó contagiar. El héroe casi cuarentón que respiró con un alivio descomunal al cabo de dos horas de partido. El que no quiere marcharse y representa el sentimiento de todos. El que lo tiene clarísimo: hay que arreglar esto si realmente pretendemos llegar lejos. Y tiene que ser rápido.












