18 Mayo 2005 Seguir en 
Buenos Aires.- Mañana se cumplen 30 años de la muerte de Aníbal "Pichuco" Troilo, uno de los baluartes del tango por su impecable trayectoria como músico, compositor y arreglador.
Hijo dilecto de Buenos Aires, ciudad a la que potenció a través de su música, nació el 11 de julio de 1914 y, siendo un niño de 10 años, logró que su madre le comprara un bandoneón, ese extraño instrumento que lo cautivó desde que lo escuchó sonar en los bares de su barrio del Abasto.
"Agradezco haber nacido en Buenos Aires", sentenció Troilo una vez, para expresar el sentimiento que lo unió con su lugar en el mundo, con las calles donde aprendió todo. También sostuvo: "la calle es el mejor lugar. En la calle se aprende a vivir. Todo lo que aprendí, lo poco y extraño que aprendí, fue en la calle".
Con el bandoneón debutó a los 11 años. Compuso unas 60 piezas que lo unieron a poetas como Homero Manzi, Cátulo Castillo y Enrique Cadícamo, y entre las que se destacan "Responso", "La trampera", "María", "Garúa", "Barrio de tango", "Sur", "La última curda" y "Mi tango triste". Murió el 18 de mayo de 1975, pero su legado artístico late como señal de identidad, como mágica síntesis de la cultura popular que resiste en este rincón del mundo. (Télam)
Hijo dilecto de Buenos Aires, ciudad a la que potenció a través de su música, nació el 11 de julio de 1914 y, siendo un niño de 10 años, logró que su madre le comprara un bandoneón, ese extraño instrumento que lo cautivó desde que lo escuchó sonar en los bares de su barrio del Abasto.
"Agradezco haber nacido en Buenos Aires", sentenció Troilo una vez, para expresar el sentimiento que lo unió con su lugar en el mundo, con las calles donde aprendió todo. También sostuvo: "la calle es el mejor lugar. En la calle se aprende a vivir. Todo lo que aprendí, lo poco y extraño que aprendí, fue en la calle".
Con el bandoneón debutó a los 11 años. Compuso unas 60 piezas que lo unieron a poetas como Homero Manzi, Cátulo Castillo y Enrique Cadícamo, y entre las que se destacan "Responso", "La trampera", "María", "Garúa", "Barrio de tango", "Sur", "La última curda" y "Mi tango triste". Murió el 18 de mayo de 1975, pero su legado artístico late como señal de identidad, como mágica síntesis de la cultura popular que resiste en este rincón del mundo. (Télam)







