Se reconocen como la columna vertebral de la economía. Ocupan a más de la mitad de los trabajadores registrados. La Argentina fue la impulsora para que hoy, en todo el mundo, se celebre el día de las pequeñas y medianas empresas (PyME), tal como lo estableció la Asamblea General de las Naciones Unidas. Sin embargo, este sector es uno de los más relegados cuando cambian los ciclos económicos, cuando el ajuste de las variables cobra protagonismo y cuando las crisis finacieras se desatan. “Más allá de un día de festejo, este debe ser de reflexión, porque estamos frente a una actividad que genera el 52% de los puestos registrados que, sumados a los monotributistas y cuentapropistas, llegan al 75% de los empleos”, destacó a LA GACETA Héctor Viñuales, presidente de la Federación Económica de Tucumán (FET).
“Necesitamos incentivos reales al consumo interno, condiciones de financiamiento accesibles, que la carga tributaria no sea el factor que empuja a la informalidad a quienes quieren ser formales. Necesitamos un nuevo consenso fiscal para evitar percepciones y retenciones indebidas”, afirmó el presidente de la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME), Ricardo Diab, durante la celebración promovida por la entidad en Parque Norte, Buenos Aires. Viñuales complementó esa idea. “Las PyME son el latir de la economía de nuestro país, pero en nuestro país tiene que haber una visión diferente para el tratamiento diferencial en materia impositiva, laboral y jurídica. No es lo mismo para una PyME afrontar un juicio con la espalda que pueda tener una empresa grande”, definió. “Cualquier desfase en esta cuestión, como también en la cuestión impositiva, hace tambalear a cualquier pequeña y mediana empresa, con la caída del empleo, particularmente en el interior del país. Por eso se reclama el apoyo y el tratamiento diferencial para un crecimiento armónico de las PyME, en conectividad, en logística y en políticas de incentivos al crédito, entre otras herramientas”, acota.
Virtuosismo
Por su parte, el presidente de la Unión Industrial Argentina, Martín Rappallini resaltó que “las PyME son la estructura económica más virtuosa. Hay que acompañarlas porque el tejido empresarial de un país es el principal capital. La salida de la Argentina es con más pymes, pero tenemos que diseñar el ecosistema para que se creen y se desarrollen”. La realidad del sector es complicada. Ante la sostenida contracción del poder adquisitivo, la demanda experimentó una marcada tendencia hacia rubros de primera necesidad, los cuales lograron sostener niveles transaccionales estables o positivos, detalló la CAME respecto del consumo minorista.








