Las aves silvestres, especialmente las migratorias, cumplen un rol preponderante en la propagación de enfermedades como la influenza aviar altamente patógena (IAAP). Son hospedadoras y reservorios naturales del virus, pudiendo diseminarlo a través de largas distancias por sus rutas migratorias.
A los fines de fortalecer la vigilancia epidemiológica de la IAAP, las autoridades el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) recuerdan a quienes trabajan con aves silvestres -en parques nacionales, en reservas naturales, en centros de rescate y en ámbitos similares- la importancia de observarlas, registrar cualquier síntoma sospechoso o anomalía en su comportamiento y notificarlo de manera inmediata.
Las personas que desarrollan actividades en contacto con fauna silvestre constituyen una red fundamental de alerta temprana. Su rol en el territorio es irremplazable, ya que detectar a tiempo un evento sanitario puede marcar la diferencia para contener la dispersión del virus y proteger tanto a la fauna como a la producción avícola nacional.
El primer paso es conocer los signos que pueden indicar la presencia de la IAAP en aves silvestres. Entre los más relevantes se encuentran:
• Mortandad de tres o más aves, especialmente en grupos.
• Comportamiento anómalo: signos neurológicos como desorientación, dificultad para volar o mantenerse en pie.
• Signos respiratorios.
• Presencia de secreciones nasales u oculares.
Ante cualquiera de estos signos, es fundamental no manipular las aves sin la protección adecuada, registrar su ubicación y la cantidad de ejemplares afectados, y notificar de inmediato al Senasa. Cabe destacar que, en caso de observarse aves heridas, se debe informar a las autoridades de fauna correspondientes.








