Mientras miles de usuarios del transporte público intentan reorganizar sus gastos para afrontar un nuevo aumento del boleto, quedan algunas preguntas. Si aún existen dudas sobre los costos reales del sistema, ¿por qué se aprobó el aumento sin que se conocieran de manera completa y transparente los estudios de costos? Si había cuestionamientos sobre la cantidad de unidades que efectivamente prestan servicio, ¿por qué no se exigió esa información antes de votar? Si concejales de la oposición advirtieron sobre la falta de documentación suficiente, ¿por qué esas observaciones no fueron atendidas? Y, sobre todo, si ciudadanos presentaron expedientes con propuestas alternativas para mejorar el transporte, ¿por qué esos expedientes continúan sin tratamiento mientras los aumentos sí encuentran tratamiento urgente? ¿No merecen los vecinos que sus propuestas sean debatidas con la misma rapidez con la que se debate un incremento tarifario?
Rodolfo Raúl Luna
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