Famaillá aparece, por el momento, como el centro de operaciones de la organización que habría estado detrás del traslado de los 470 kilos de cocaína secuestrados hace dos semanas. Cuatro de los seis detenidos son oriundos de esa ciudad y los investigadores sospechan que el cargamento partió desde ese municipio. Además, horas antes de que se concretara el decomiso, la mayoría de los acusados mantuvo una reunión que ahora es considerada clave para la pesquisa.
Hace dos semanas, durante un control de rutina, efectivos de Gendarmería Nacional detuvieron una Toyota Hilux en la ruta 157. Al revisar la caja del vehículo, descubrieron los paquetes con la droga. En ese momento fue detenido Marcos Nacif.
A partir de ese procedimiento, el fiscal federal Rafael Vehils Ruiz inició una investigación que derivó en las detenciones de Rodrigo Chávez (señalado como supuesto propietario de la camioneta), Pablo Abraham (empresario y presunto comprador del vehículo), Enrique Santos Cátulo y Ernesto Catulo Chamas (padre e hijo vinculados a una agencia de compra y venta de automóviles de la capital tucumana). En las últimas horas también se confirmó el arresto de Matías Díaz, que se dedica a la misma actividad comercial.
Una punta
Las causas vinculadas al narcotráfico suelen estar rodeadas por un fuerte hermetismo. No sólo por la complejidad de las maniobras, sino también porque quienes conocen detalles de este tipo de organizaciones suelen temer represalias.
En este caso, uno de los primeros en declarar fue Nacif, tío de Jorge “Pelaín” Nassif, actualmente procesado por una causa vinculada al tráfico de drogas en el sur tucumano y en Santiago del Estero.
Tras levantarse el secreto de sumario, trascendió que Nacif aseguró haber sido contratado para trasladar bidones de gasoil hasta un campo ubicado en la localidad de Chicligasta, en el sudeste provincial. Según su versión, debía retirar la camioneta en una estación de servicio y cobrar $50.000 por el trabajo.
“No puedo decir quién es la persona que me contrató porque corre riesgo mi vida”, habría manifestado el acusado, que es asistido por el defensor oficial Alfredo Bertini.
Su declaración, que naturalmente debe ser analizada en el contexto de su condición de imputado, abrió nuevas líneas investigativas.
Chávez quedó comprometido en la causa porque dentro de la camioneta los gendarmes encontraron una tarjeta verde a su nombre y su documento nacional de identidad. Su defensor, Benito Allende, sostuvo que el vehículo ya no le pertenecía porque se lo había entregado a Abraham como parte de pago por otra camioneta de similares características.
Según fuentes judiciales, Díaz y los Catulo fueron detenidos porque habrían participado de una reunión con Abraham en la estación de servicio desde donde partió la Hilux que luego fue interceptada con la droga.
Ernesto Catulo Chamas, asistido por los abogados Macario Santamarina y Gonzalo Ascárate, declaró ayer y negó cualquier vinculación con el traslado del cargamento. Reconoció el encuentro, pero explicó que había concurrido para cobrar una suma de dinero que Abraham le adeudaba por la venta de una camioneta.
También habría aportado un dato considerado relevante por los investigadores: aseguró que Abraham llegó al lugar conduciendo la misma Hilux utilizada para transportar la cocaína y que luego se retiró en un Volkswagen Gol.
No trascendió oficialmente si Enrique Santos Cátulo fue indagado. El hombre podría solicitar el beneficio del arresto domiciliario debido a su edad y a problemas de salud. En 2017 fue condenado a cuatro años de prisión en la causa contra el clan Ale por maniobras de lavado de activos.
Abraham, que es defendido por Ernesto García Biagosch, se negó a declarar por ahora.
Un giro en la pesquisa
Los elementos incorporados en los últimos días permiten responder algunos interrogantes, aunque también abren otros.
Los investigadores mantienen la hipótesis de que la droga ingresó a la provincia por vía aérea, pero aún no lograron determinar con precisión dónde aterrizó la aeronave que habría transportado el cargamento.
Inicialmente se sospechó que el descenso se había producido en un campo de Catamarca. Sin embargo, el análisis de los movimientos de los detenidos y del recorrido realizado por la camioneta abrió la posibilidad de que la descarga se hubiera concretado en territorio tucumano.
Una de las hipótesis apunta a una zona rural de Famaillá. Los pesquisas recuerdan que vecinos del lugar denunciaron en reiteradas oportunidades la presencia de vuelos sospechosos durante los últimos meses.
Lo que sí parece haber quedado más claro es que los 470 kilos de cocaína tenían como destino un centro de acopio. En ese contexto, la localidad de Chicligasta aparece ahora como uno de los puntos de interés para la investigación.
La causa continúa avanzando y los investigadores intentan reconstruir cada uno de los movimientos realizados antes del secuestro. La incógnita principal sigue siendo la misma: determinar quiénes integraban la estructura logística y quiénes eran los verdaderos destinatarios del cargamento.










