Los argentinos despiertan la calma de Kansas City

La sede más chica del Mundial, con poco más de medio millón de habitantes y una calma que desconcierta a los visitantes, se tiñe de celeste y blanco.

Los argentinos despiertan la calma de Kansas City
Por Matías Auad Hace 1 Hs

Resumen para apurados

  • Miles de hinchas argentinos colman la pacífica ciudad de Kansas City, EE. UU., previo al debut de la Selección ante Argelia el martes en el Mundial 2026.
  • La marea albiceleste contrasta con la tranquilidad de la sede más pequeña del torneo, donde los hinchas caminan y organizan banderazos en una urbe diseñada para autos.
  • Se espera la llegada de 30.000 hinchas, lo que transformará la dinámica de esta sede y marcará el inicio del camino de Argentina para defender su protagonismo mundial.
Resumen generado con IA

Uno camina por el centro de Kansas City y ya cuesta no cruzarse con una camiseta argentina. Están en las esquinas, en las veredas anchas y casi vacías, en la parada del tranvía donde -en medio del silencio de una ciudad que parece haber sido construida para el auto- casi siempre hay alguien con la albiceleste puesta en este Mundial 2026. Hablar de “invasión” no es metáfora: se ve, se escucha, se palpa. “Hay argentinos por todos lados acá”, resume a LA GACETA Tomás Faci, de 14 años, que llegó desde Jesús María, en Córdoba, y todavía se sorprende del tamaño de todo.

La primera impresión, casi unánime, es la misma: les gusta. Y los desconcierta. “Linda ciudad, tranqui, muy tranquila, muchos argentinos”, dice Javier, que vive en New Jersey y bajó hasta acá para el debut. Eve, que viene de Las Parejas (Santa Fe), lo dice con más detalle: “Me sorprendió un montón lo tranquilo y especialmente los espacios súper abiertos, todo muy grande, muy verde y sobre todo muy prolijo. Yo vengo de un pueblo chiquito y esto está todo impecable. Las flores… muy lindo, me encantó”.

Esa idea de lo prolijo, lo limpio y lo ordenado es la que más se repite entre los hinchas. “Es una ciudad pintoresca, tiene distintos distritos con diferente ambientación. Está todo muy prolijo, parece que fuera nuevo, todo brilloso, como que le hubieran pasado Blem”, grafica David, también de San Jorge, Santa Fe.

Kansas distintas

Lo que esos visitantes recorren es, en realidad, una ciudad partida en dos. Hay dos Kansas City: la más grande y tradicional, del lado del estado de Misuri, que concentra el poder económico y administrativo, el downtown y el Arrowhead Stadium donde la Selección hará su debut mundialista; y otra más chica, residencial e industrial, del lado del estado de Kansas, de avenidas amplias y enormes outlets. Entre una y otra corre un río y hasta una frontera estatal, con diferencias impositivas, políticas y culturales que cambian de una vereda a la otra. En ese costado más silencioso, en el condado de Wyandotte, el equipo de Lionel Scaloni instaló su búnker: el Compass Minerals National Performance Center, un complejo de élite apartado del ruido, ideal para aislarse y enfocarse de lleno en el Mundial.

Pero hay un detalle que a los argentinos los descoloca más que ningún otro:  en esta ciudad nadie camina. “Acá los que andan a gamba son todos argentinos. Los de Estados Unidos andan todos en auto”, se ríe Maximiliano, que llegó desde Tierra del Fuego y describe una ciudad cruzada por autopistas “por todos lados”. Una hincha de 26 años, de Buenos Aires, coincide: “Las distancias son muy grandes, para caminar no sirve tanto; si querés cruzar de un lado al otro te lleva media hora”. Las veredas amplias quedan casi sin peatones, una imagen clásica de los suburbios norteamericanos que el visitante argentino, acostumbrado a vivir en la calle, no termina de entender. Por eso llama la atención: en pleno centro, los únicos que avanzan en grupo por las veredas adoquinadas, camiseta puesta y riñonera albiceleste cruzada, son ellos.

Y sin embargo, en esa quietud, lo que más rescatan es la calidez de los ciudadanos norteamericanos. “Gente muy amable, muy predispuesta a ayudar”, dice Ignacio, de Banfield. Edgar, que viajó desde Resistencia, en Chaco, habla de vecinos “bastante amables” y de una ciudad “muy limpia, con transporte de primer nivel”. David lo comprobó de la manera menos pensada y salió sorprendido: lo paró la policía por circular con las luces apagadas y, pese a que su “english is bad”, no hubo problema. “Los tipos, muy correctos. Pedimos disculpas, ningún problema y seguimos”, cuenta. A Raúl, de San Jorge, lo impactó otra escena cotidiana: apenas suena una sirena, todos frenan y dejan la calle libre. “No saben de dónde viene, pero paran. Todo el mundo deja pasar a la emergencia”, cuenta.

Esa convivencia tiene, igual, sus límites. Mariano, de San Jorge, que arrancó en Miami y fue parando por distintas ciudades hasta llegar a Kansas, lo resume con cariño y con algo de nostalgia: “Como el argentino no hay. Acá no existe trasnochar, no existe la sobremesa, todo se cierra temprano. Somos uno de los pocos países que se queda en cualquier lado tratando siempre de un poquito más, de tomar algo, de charlar, de hacerse amigo de la gente”. Esa costumbre, la de habitar la calle, es la que esta semana empieza a cambiarle el pulso a Kansas City.

Muchas banderas

La marea ya se siente y se ve. En Mill Creek Park, a metros del Country Club Plaza -el polo gastronómico y comercial de torres y arcos de inspiración española que la ciudad eligió como vidriera del Mundial, con banderines que anuncian “The world plays here”-, durante la siesta de este lunes se fueron clavando los trapos y desplegando las banderas para el banderazo de las 18. Destacan la cara de Messi y de Maradona, “La Banda de Salta” y un lienzo enorme que agradece “gracias eternas por tu fútbol”. Asomaron los primeros bombos forrados de celeste y blanco. A un costado, los puestos de catering argentino armaron su propia liturgia: parrillas que empiezan a humear con chorizos y costillar, un gazebo albiceleste que promete choripán y remata, en letras grandes, “vamos Argentina carajo”.

Se esperan alrededor de 30.000 hinchas en cada partido de la Selección, que este martes, desde las 22 debutará ante Argelia en el Arrowhead Stadium. Con poco más de medio millón de habitantes en la ciudad y unos 2,2 millones en su área metropolitana, Kansas City es el mercado más chico de las 11 sedes estadounidenses. Hoy parece vivir el evento más grande de su historia.

“Hemos llegado anoche como a las 3 de la mañana, recién estamos saliendo, pero la verdad que se ve todo muy lindo, muy tranquilo. Muchos argentinos”, cuenta Benjamín, de 32 años, tucumano, que venía de Miami junto a familiares. Como casi todos, mezcla el asombro por la ciudad con la única certeza que lo trajo hasta el corazón de Estados Unidos: la ilusión de un buen debut. “Espero que hagamos un lindo partido”, concluyó.

AGENCIA ALAS TURISMO El equipo periodístico de LA GACETA viaja seguro por la ruta mundialista gracias a Alas Turismo. Planifica tu próximo viaje con Franco Ponce y el equipo de expertos.
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