Resumen para apurados
- La UCA reportó que, pese a la baja de la pobreza monetaria en Argentina a fines de 2025, persisten graves privaciones sociales estructurales en empleo, salud y alimentación.
- En Tucumán, la pobreza afecta al 30,8% y la informalidad laboral roza el 50%, mientras que el salario mínimo de mayo solo cubre 17 días de la canasta alimentaria básica de un hogar.
- Investigadores advierten que el crecimiento económico sin inclusión social es insuficiente para lograr la equidad, evidenciando una brecha persistente entre salarios e inflación.
La pobreza monetaria cayó, pero las privaciones sociales persisten. El planteo de los investigadores del Observatorio de la Deuda Social Argentina encuentra sustento en una tasa que, hasta fines de 2025, evidenció que el 28,2% de la población nacional no pudo salir de la pobreza, según los datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), pero que, en el camino desde 2017 hasta fines del año pasado, encuentra un mayor deterioro se concentra en dimensiones especialmente centrales para las condiciones de vida: alimentación, trabajo y acceso a la salud. El acceso educativo también evidencia un retroceso, pero de menor intensidad. Los resultados reflejan privaciones persistentes en los funcionamientos y capacidades básicas, ya que cuenta de una mayor fragmentación y segmentación laboral, así como también pérdida de acceso a recursos esenciales, plantean Juan Ignacio Bonfiglio y Julieta Vera, autores del diagnóstico.
La falta de acceso a un empleo decente y/o a un sistema de seguridad social no asistencial alcanza a alrededor de un tercio de los hogares, lo cual da cuenta de una proporción elevada y creciente de hogares excluidos de los mecanismos de protección. “En contextos caracterizados por altos niveles de informalidad y precariedad, amplios segmentos de la población quedan excluidos de mecanismos institucionales de protección frente a los riesgos sociales”, dice el informe al que accedió LA GACETA. Por caso, los datos de Tucumán reflejan la fragilidad en la que se encuentra un amplio sector de los trabajadores frente a los cambios de ciclos económicos. El 30,8% de los habitantes del aglomerado urbano del Gran Tucumán-Tafí Viejo se encuentran bajo la línea de pobreza. Y un dato que muestra la fragilidad de la población asalariada frente a los cambios es que el 49,4% de esa franja trabajadores (unos 144.000 casos) no fue registrada por sus empleadores, según la medición de la Dirección de Estadística de la Provincia al cierre de 2025. En la profundidad de ese dato radican otras cuestiones no menores: se registra que el 46,9% de las mujeres ocupadas tienen empleos informales. Asimismo los varones ocupados, el 53,1% no realiza aportes jubilatorios. Entre las mujeres ocupadas informales, se destaca el grupo de 30 a 64 años que representa el 30,4% del total de mujeres ocupadas informales. Dentro de los varones ocupados informales, se muestra este mismo grupo etario con una tasa de 33,6%.
¿Y la inclusión?
El reconocimiento del carácter estructural de la problemática económica y social de la Argentina es fundamental para el diagnóstico y debate del modelo de desarrollo del país. El crecimiento, pero sin inclusión social, con caída incluso de los niveles de pobreza, no es suficiente para alcanzar un efectivo desarrollo y mayor equidad, según el observatorio que depende de la Universidad Católica Argentina (UCA). Por eso, continúa, “las deudas sociales pendientes exceden la reducción de la pobreza monetaria”.
Un salario ya no alcanza para que una familia tipo le escape al fantasma de la pobreza. El último dato oficial da cuenta que un matrimonio con dos hijos pequeños requiere en Tucumán de $ 1.258.446 para no descender al penúltimo escalón de la pirámide socioeconómica. Ese es el costo de la Canasta Básica Total (CBT). Para cubrir la Canasta Básica Alimentaria (CBA), esa familia tucumana debió reunir un ingreso mayor a $ 628.762 mensuales para no caer en la indigencia. Un informe de la Fundación Colsecor muestra la evolución de la relación entre la Canasta Básica Alimentaria y el Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM). En mayo, el salario mínimo ($ 363.000 mensuales) alcanzó para cubrir sólo 17,2 días de alimentación básica de una familia tipo. De este modo, se observa que el ingreso mínimo continúa sin cubrir el mes completo de alimentos básicos para un hogar promedio. Este dato confirma otra tendencia que se ha observado en los últimos nueve meses: el salario mínimo, que fue creado hace 62 años durante la administración de Arturo Illia, tampoco le gana a la inflación.
Según el cálculo realizado por el Centro de Estudios de Historia Económica Argentina y Latinoamericana, perteneciente a la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, para mantener su capacidad de compra inicial, actualmente el salario debería oscilar entre $ 1.509.000 y $ 1.838.000, lo que le permitiría a una familia tipo cubrir al menos los gastos para no ser considerada pobre. Sin embargo, este mes, esa remuneración llegará a los $ 367.800, un ingreso que está lejos del costo de la CBA, pero más cerca de la indigencia.













